MARY PICKFORD EN LA HABANA.

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MARY PICKFORD EN LA HABANA.

Hollywood vivió una época de inusitado esplendor en sus comienzos, rutilantes estrellas que podían provocar hasta suicidios y en el menor de los casos histérias y desmayos masivos, pero sobre esa fábrica de sueños se posaba una sombra, el silencio, un cine basado en pantomimas y exageraciones.
Un día llegó el sonido y con él, la gloria para algunos y la ruina para otros, exuberantes y misteriosas mujeres, cuando abrían la boca delante de un micrófono ponían punto final a sus carreras, eran graznidos de cuervos o voces aniñadas y con los hombres pasó lo mismo.
La mujer que nos ocupa hoy pasó la prueba con sobresalientes calificaciones y su carrera siguió en ascenso, llegando a nombrarce " La novia de América"

Una tarde de verano un avión de Panam se detuvo en la pista del aeropuerto de La Habana y entre otros se bajó de él una pequeña mujer de andar ligero y cabellos rubios como el sol ya con algunos años asomando, saludó a algunas personas y fue directo al bar, se acomodó y enseguida un joven cantinero se le acercó, le preguntó si hablaba Inglés y comenzó el diálogo , quiso saber que tomaría .
"…ron cubano, jugo de piña, hielo."
El muchacho la miró perplejo y le preguntó
" ¿ Y eso como se llama?"
Ella le sonrio como solo lo hace una estrella y le dijo:
"… Mary Pickford a la roca"
Cuentan que este cóctel lo había diseñado en La Habana el famoso barman Eddie Woelke que trabajó en el Hotel Sevilla en la época de la Ley Seca, en una ocasión que la artista estaba filmando aquí .

Cuando Mary Pickford arribó a La Habana en marzo de 1954, solo le restaban unos días para cumplir los 60. Ya estaba retirada de la pantalla y se dedicada por completo a los negocios, sin embargo, la presencia de La Novia de América, como le llamaron, despertó añoranzas entre quienes un día soñaron en la Isla con sus maravillosos ojos azules y sus bucles rubios.

La acompañaba entonces su tercer esposo, el otrora galán de la pantalla Charles “Buddy” Rogers, 12 años menor que ella y con quien en 1943, adoptó dos niños: Ronald y Roxanne.

Su recibimiento en el aeropuerto fue todo un suceso. En los más jóvenes la noticia despertó curiosidad. ¿Quién era aquella dama que con su sombrerito y su sonrisa gentil se convertía en noticia de primera plana?

Con flores, periodistas y fotografías se halagaba a la diva que fue, sin lugar a duda, una de las máximas figuras del cine mudo, una de las actrices más poderosas y mejor pagadas en su tiempo.
En realidad Mary Pickford —como escribió Alejo Carpentier en 1952— fue “la eterna ingenua. Tan diminuta que podía permitirse el lujo de interpretar el personaje del Pequeño Lord de Fautlerox, era realmente encantadora en papeles de provincianas extraviadas en Nueva York, de muchachuelas de arrabal que atraviesan todos los infiernos sin mancillarse, de tiernas heroínas de novelas cuyo desenlace premiaba invariablemente la virtud y escarnecía el vicio”.

Cierto es que el tiempo había hecho sus estragos en la “pequeña Mary” y “la chica del cabello dorado”, como también se le conoció.

Gladys Louise Smith era su verdadero nombre y había nacido en Toronto, Canadá, el 8 de abril de 1892, pero —según confesó la actriz en la capital cubana— estaba en los EE.UU. desde que empezó a actuar como profesional a los cinco años de edad.

Su ascenso fue meteórico. Primero en el teatro y luego en el cine, donde en pocos años, gracias a sus papeles como niña pobre de rostro angelical y lindos bucles —representaba menos edad— se convirtió en La Novia de América, y en la primera estrella del celuloide con fanáticos en todo el mundo.

La pobre niña rica y Rebeca, la de la granja del sol fueron sus primeros éxitos, en 1917. En esta época conoció al famoso actor Douglas Fairbanks, con quien se casó en 1920 luego de conseguir sus respectivos divorcios. Precisamente, un año antes, la pareja, junto con Charles Chaplin y D.W. Griffith, fundaron la productora de películas United Artists.

Por su filme Coqueta, la Pickford alcanzó el primer Oscar en la historia de las películas sonoras a la Mejor Actriz. Rodada en 1933, Secrets fue su última película. Desde entonces se concentró en su quehacer como productora.

Con todo, Mary Pickford no dejó de ser noticia en La Habana de 1954, donde se le recibió con los brazos abiertos. Hospedada en el Hotel Sevilla, al cronista Germinal Barreal (Don Galaor), de la revista Bohemia, le contó que andaba de paso, en camino hacia el Festival Cinematográfico de Argentina.

Invitada a tomar un coctel, la propia estrella prefirió explicar su deseo:

“—Vea, va a usted a mezclar ron con jugo de piña y lo va a batir con granadina y mucho hielo, bien frappé.

“—Ya sé lo que usted quiere —la interrumpe el cantinero: un Mary Pickford Coctail.

“—Exacto. ¡Yo soy Mary Pickford!”

También la actriz contó sobre su infancia:

“—Mamá hacía prodigios de economía. Apenas diez centavos tenía para la comida diaria. En aquellos tiempos, de miseria y estrecheces, mi madre se esforzaba por reunir unas pocas monedas con qué guisar un picadillo para sus hijos”.

Lejos estaba entonces de suponer su futuro éxito, que la haría millonaria y admirada internacionalmente.

En 1975 le fue concedido un Óscar honorífico por su contribución al desarrollo de la industria cinematográfica.

Mary Pickford murió de hemorragia cerebral en su mansión de Santa Mónica el 29 de mayo de 1979, a los 87 años, después de haber caído en el alcoholismo y vivido durante décadas en total aislamiento con su marido e hijos, recibiendo tan solo contadas visitas de sus amigos.
Con el cóctel siempre han existido ciertas dudas, según los entendidos, el famoso coctel Mary Pickford, inspirado en La Novia de América, se creó en La Habana por el ilustre cantinero Constantino Ribalaigua, propietario del Floridita, quien nacido en España, se nacionalizó cubano y falleció en La Habana, en 1952.
Sea como fuere, nosotros lo mejor que podemos hacer es degustarlo y recordarla a ella, lo invito a uno.