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La TV cubana tiene mucho que agradecerle a la enemistad entre Gaspar Pumarejo y

La TV cubana tiene mucho que agradecerle a la enemistad entre Gaspar Pumarejo y Goar Mestre.

La competencia no siempre sana entre los dos hizo que Cuba fuera uno de los primeros países en tener televisión en América Latina, solo antecedido por México y Brasil.

La primera señal televisiva en la Isla se produjo el 24 de octubre de 1950, desde un estudio improvisado en la casa de Pumarejo, en Mazón y San Miguel (hoy Canal Habana).

El remoto se hizo desde el Palacio Presidencial e incluyó palabras del entonces presidente de la República, Carlos Prío Socarrás.

El suceso incrementó la rivalidad entre los dos empresarios de la comunicación de la TV cubana.

Para Goar Mestre, dueño del circuito radial CMQ, fue un golpe bajo. El empresario estaba inmerso en la construcción de los más sofisticados estudios de TV en el mundo, ubicado en lo que hoy es el ICRT.

Por eso, su sorpresa y enojo fueron gigantes al ver con sus propios ojos que Pumarejo se le había adelantado dos meses.

El 18 de diciembre saldría al aire el Canal 6 de Goar Mestre con un programa dramático protagonizado por Alejandro Lugo. CMQ era una verdadera institución, con una parrilla ordenada y actores y conductores exclusivos del canal.

Mestre tenía la sabiduría de contar con tres publicitarias que producían programas: Siboney, Crusellas y Sabatés y daba gran importancia a la estética de los programas.

Mestre era un empresario consolidado, se había graduado de la Universidad de Yale en Estados Unidos, mientras que Pumarejo era un hombre sin preparación, pero con eso que llamamos chispa, tenía la audacia suficiente para darle al público lo que este quería.
Ambos se conocieron cuando Mestre compró CMQ y contrató a Pumarejo, quien ya tenía fama.
Su simpatía como conductor fue, desde ese momento, un recurso que supo explotar a lo largo de toda su vida
Durante su trabajo para CMQ, fue Pumarejo quien sugirió a Goar Mestre la creación de Radio Reloj, pero al no recibir una posición en la nueva emisora, renunció a CMQ.
Apenas un año después, Pumarejo adquirió Unión Radio y se convirtió en competencia de CMQ. La guerra estaba declarada.

Después de implantada la TV por los dos hombres, Pumarejo le volvió a tomar la delantera a Mestre, pues al no tener los estudios de televisión bien equipados, como los tenía el dueño CMQ era necesario realizar transmisiones por control remoto.

La primera fue cuando transmitió, con la ayuda de un globo aerostático, un juego de pelota de Grandes Ligas.

Pero el punto álgido del enfrentamiento llego cuando Pumarejo se adelantó nuevamente e introdujo la televisión a color en Cuba.

El magnate, para asumir la empresa de colorear la pantalla, recibió el apoyo del entonces presidente Fulgencio Batista. Por supuesto, Goar Mestre no se quedó atrás y meses después llevó el color a CMQ televisión.



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