Carlos Manuel de Céspedes y Quesada Nace en Nueva York el 12 de agosto de 1871

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Carlos Manuel de Céspedes y Quesada

Nace en Nueva York el 12 de agosto de 1871 y fallece en el Vedado, La Habana el 28 de marzo de 1939. Fue un político cubano y presidente provisional de la República de Cuba desde el 12 de agosto de 1933 hasta el 4 de septiembre del mismo año.

Nacido en el exilio durante la Guerra de los Diez Años. Hijo del padre de la patria Carlos Manuel de Céspedes y su segunda esposa Ana de Quesada, fue gemelo con una niña, su hermana Gloria de los Dolores. Nunca llegarían a conocer a su padre, pues este murió en combate en Cuba, el 27 de febrero de 1874.

Estudió en los Estados Unidos, Alemania y Francia, país este último donde se graduó como bachiller y posteriormente cursó estudios de Derecho Diplomático.

Se unió a la Guerra Necesaria, en la cual alcanzó los grados de coronel. Llegó a Cuba por Baracoa al mando de la expedición del vapor "Laureada", en octubre de 1895 y se unió al Ejército Libertador cubano (mambí).

En el transcurso de la guerra fue gobernador de la provincia de Oriente y jefe de Estado Mayor de la Inspección General del Ejército Libertador cubano. También fue representante del Segundo Cuerpo de Ejército a la Asamblea Constituyente de La Yaya y secretario de la misma. Participó en la redacción de la Constitución de La Yaya, en 1897. Fue delegado a las Asambleas de Representantes de Santa Cruz del Sur y El Cerro. En dicha asamblea, se opuso a la destitución de Máximo Gómez de su cargo de General en Jefe del Ejército, publicando una proclama.

En 1901, concluyó la carrera de Derecho y se dedicó a la política. En 1915, contrajo matrimonio con la italiana Laura Bertini y Alessandri y tuvo dos hijos: Carlos Manuel y Alba de Céspedes y Bertini. Resultó designado Académico de la Historia y fue autor de diversas monografías y ensayos historiográficos.

Durante las primeras décadas de la República, ocupó diversos cargos políticos y diplomáticos.

Resultó elegido representante a la Cámara por Oriente en 1902 y en 1906. Trató mediar durante el levantamiento liberal de 1906, para evitar la intervención norteamericana. Restaurada la República en 1909, se le llamó como embajador en Italia, y realizó posteriormente otras funciones diplomáticas como ministro plenipotenciario de Cuba en Argentina, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y México. Fue Secretario de Estado en durante el gobierno de Alfredo Zayas.

Los esfuerzos realizados para asegurar la transmisión legal de la presidencia de la República, después de la caída del gobierno del general Gerardo Machado, respondían al propósito de evitar que Cuba quedase sin gobierno y según los términos del tratado de relaciones permanentes entre Cuba y los Estados Unidos —Enmienda Platt—, estos podían intervenir en Cuba e imponer un gobierno provisional.

Gracias a su elección la cuestión del reconocimiento internacional y la estabilidad del transcurso lógico de la república estaba garantizado. El nuevo gobierno inició sus funciones en medio de una gran efervescencia revolucionaria, su corta administración sufrió las consecuencias del régimen de caos y confusión que vivía la nación después de la caída del general Gerardo Machado, trató de frenar las represalias y saqueos contra los partidarios del antiguo régimen, disolvió el Congreso y abolió la constitución de 1928, restituyendo la de 1901. Estas disposiciones, aunque dieron a su gobierno un carácter revolucionario, no bastaron a satisfacer las ambiciones de muchas organizaciones de la oposición, que consideraban a Céspedes como obra de la mediación.

Los jóvenes militares que controlaban el nuevo orden de cosas comenzaron a conspirar contra él, junto a un grupo de activistas representantes de los principales movimientos de oposición que se presentaron en palacio, a fin de establecer un nuevo ejecutivo, incluso la Policía nacional apoyaba al nuevo traspaso, de manera que Céspedes sin fuerzas para resistir tuvo que ceder, y abandonó el palacio presidencial retirándose a su hogar y quedando el gobierno en manos de una Pentarquía integrada por Ramón Grau San Martín, Sergio Carbó, Guillermo Portela, José Miguel Irisarri y Porfirio Franca, dicha Pentarquía no fue aceptada internacionalmente por lo que poco tiempo después fue disuelta, y nombrado Ramón Grau San Martín nuevo presidente.