“A ESTE HAY QUE DARLE ASPIRINA”.

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“A ESTE HAY QUE DARLE ASPIRINA”. Con esta cruel y despreciable frase el sanguinario Ché, ordenaba los fusilamientos en la Cabaña. El disfrutaba matar como le confesó a su padre en una carta. Le gustaba matar a personas indefensas y demostraba un desprecio total por siquiera escucharlos».