Mis respeto ,para todo aquel que tuvo que sufrir ,en este lugar , después del 19

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Mis respeto ,para todo aquel que tuvo que sufrir ,en este lugar , después del 1959, solo quiero destacar el avance arquitectónico de la época de oro y mostrar a la nueva generación que Cuba fue la Perla del Caribe próspera, hoy día pudo haber sido la capital del mundo 🇨🇺🇨🇺🇨🇺🇨🇺🇨🇺

Presidio Modelo de Isla de Pinos.

Isla de Pinos fue descubierta por Cristóbal Colón el 13 de junio de 1494. Su primer nombre fue La Evangelista. La isla fue durante varios siglos punto de encuentro y refugio de piratas y contrabandistas. En 1828 se inició la colonización formal.

Después de la independencia de Cuba, Isla de Pinos quedó bajo control de las autoridades de Estados Unidos hasta el 13 de marzo de 1925. El medio de transporte más importante entre las dos islas era por ferry que realizaban varios viajes al día para transportar mercancías y viajeros.
Desde muy temprano en la historia de Cuba la isla sirvió de prisión o de lugar de destierro para aquellos patriotas que enfrentaban a la corona española. El punto más próximo a Cuba está en el Surgidero de Batabanó, a unos 110 kilómetros de distancia.

José Martí fue desterrado a la isla y vivió en la hacienda El Abra hasta su posterior deportación a España.

La patriota Evangelina Cosío llegó a Isla de Pinos cuando tenía 17 años de edad acompañando a su padre que había sido desterrado a Nueva
Gerona. Evangelina organizó una conspiración para capturar al coronel José Berriz, jefe de la plaza, ocupar la isla y declararla libre de la autoridad de la metrópoli. Evangelina fue hecha prisionera pero se fugó hacia Estados Unidos eludiendo una sentencia de 20 años de cárcel en Ceuta.

El general Gerardo Machado y Morales que había sido electo presidente de la República en 1925 decidió construir en Isla de Pinos, a cuatro kilómetros del centro de la capital, Nueva Gerona, una prisión en la que se pudieran reeducar a los delincuentes más peligrosos del país.
La decisión del mandatario provocó gran rechazo por parte de los habitantes, incluyendo muchas familias norteamericanas residentes que decidieron regresar a su país de origen.

El general dispuso que su ministro de Gobernación y comandante del Ejército Libertador que había sido gobernador de la provincia de Camagüey, Rogerio Zayas Bazán, iniciara una labor de investigación sobre el Sistema Penal de Estados Unidos y eligiera qué tipo de construcción carcelaria existente en ese país se podía ajustar a las
condiciones de Cuba.

El ministro Rogerio Zayas Bazán viajó a Estados Unidos e hizo las investigaciones del caso y concluyó que la prisión que más se ajustaba a los planes era una situada en el estado de Illinois, conocida como la cárcel de Joliet.

La zona donde se inició la construcción del Presidio Modelo fue sede de una prisión militar de la colonia donde habían sido recluidos muchos cubanos que habían luchado contra la ocupación española. Los hombres trabajaban en una cantera de mármol próxima
al lugar donde cumplían su sanción y relativamente cerca del sitio donde José Martí había sido desterrado.

La primera piedra de la obra del Presidio Modelo fue colocada por el general Gerardo Machado y Morales el primero de febrero de 1926 y en la gestión le acompañaron muchas de las más distinguidas personalidades de su gobierno, entre ellos el ministro Rogerio Zayas Bazán que para hacerle honor a su memoria, tuvo el civismo de renunciar al alto cargo que ocupaba cuando el gobernante dispuso enmendar la Constitución para
perpetuarse en el poder.

La inauguración del Presidio Modelo tuvo lugar el 16 de septiembre de 1931 con la presencia del presidente Gerardo machado y Morales y los más altos funcionarios de su gobierno. La capacidad de albergue de cada edificio era de 465 reclusos, cifra que fue más que duplicada durante el régimen totalitario.

Se calcula que a partir del primero de enero de 1959 y hasta 1967, fueron numerados en la oficina de archivo del penal aproximadamente 15,500 individuos, todos por causas políticas y que entre 1931 a 1958,
fueron fichados 22,000 reclusos, más del 95 por ciento por delitos de carácter común.

El proyecto original establecía la construcción de 9 edificios circulares, 8 para vivienda y uno como comedor. Al final sólo se construyeron cinco edificios circulares, cuatro dedicados a albergar a los presos y una para prestar servicio de Comedor.

Cada circular tiene cinco pisos y en cada unos de estos hay 93 celdas, que conforman 465 habitaciones por edificio. El proyecto consistía en celdas individuales, pero en caso
necesario estaban aptas para albergar hasta dos penados.

Las medidas de las celdas son de tres metros de largo, metro ochenta de ancho y dos metros cincuenta de altura. Cada una originalmente tenía un inodoro, un lavamanos, una fuente de agua, una mesa, un asiento movible y una cama. El recluso se iluminaba con una lámpara eléctrica.

Las celdas están unidas por un pasillo exterior de un metro veinte centímetros que rodea la parte interior de la circular
y a los pisos se suben por una escalera de hierro y
mármol. La parte exterior del pasillo que da a la planta baja está rodeada por una baranda de hierro que impide que los reclusos caigan al vacío.

Cada celda estaba numerada, y los pisos al igual que los calabozos en los primeros años del uso del Presidio se cerraban individualmente, gracias a un mecanismo manual que podía ser operado por una sola persona.

Durante el régimen totalitario las celdas llegaron a albergar hasta cuatro reclusos. Las camas fueron sustituidas por marcos de metal
sobre los que se ataba una lona que los presos denominaban jocosamente “aviones”. Las otras comodidades anteriormente descritas desaparecieron y los servicios sanitarios de cada calabozo fueron sustituidos por servicios turcos que se instalaron en seis celdas de cada piso.

En la planta baja se encuentran los baños que están divididos en dos secciones que son perpendiculares a la entrada de la circular.

El hospital tenía en principio una capacidad de 200 camas y estaba habilitado con las técnicas más
modernas de la medicina de la época en el momento de su construcción.

El Presidio Modelo llegó a tener su propia planta de energía eléctrica que fue inaugurada en febrero de 1954.

El comedor circular de dos plantas, tiene situado en su parte inferior una lavandería, refrigeradores, cocina, panadería, almacén y pantry. Estaba preparado para procesar alimentos para entre 3000 y 4000 personas varias veces al día y podían comer a la vez tres mil reclusos. En caso necesario las condiciones estaban preparadas
para poder servir a otros tres mil individuos en sólo 30 minutos.

En el proyecto original estaba considerada una torre en el centro del comedor, esta se comunicaría con el sótano por el que entrarían los militares sin tener contacto con los presos. Los penados, en principio, podían ingresar al comedor desde las circulares por unas galerías cubiertas y cerradas. El comedor está aproximadamente a una distancia de 50 metros del rastrillo, entrada, de cada circular.

La construcción del Presidio Modelo está hecha con armadura de acero y
sus cubiertas están sostenidas por cerchas sin apoyo central. Fue la obra más grande de su tipo en toda Cuba en el momento en que fue edificada.

El techo es de fibrocemento. Entre el techado de la última celda hasta la primera plancha de fibrocemento hay una distancia de dos metros cincuenta centímetros. Este espacio fue conocido como el Sexto Piso y sirvió durante los años que las circulares fueron usadas por el régimen de Castro como un piso más para albergar reclusos.

El Sexto Piso no estaba dividido en
celdas, era un espacio abierto al que se denominaba “Paño”. Los paños eran amplios y usados como celdas, pero los que vivían en los mismos lo prestaban para impartir clases, conferencias y reuniones.

En el centro de la circular hay una torre garita a la que se accede por el sótano que está debajo de cada circular. La posición le confiere al guardia situado en la torre, que portaba un fusil, una visión de todos los pisos del edificio y en particular de cada celda.

El proyecto original incluía un pabellón de castigo que fue
remozado y ampliado después del triunfo del totalitarismo. En esos pabellones donde las condiciones de vida llegaban al límite, eran enviados los presos que eran objeto de la vesania de los custodios. Los pabellones de castigo fueron escenarios de varios asesinatos, severas golpizas y de huelgas de hambre.

El trabajo obligatorio o forzado fue una práctica instaurada en el Presidio Modelo, aún en su proceso de construcción, sin embargo, ningún preso político de la República fue obligado a trabajar,
situación que cambió cuando se estableció el régimen totalitario.