José Julián Martí Pérez apóstol de independencia – Rosa Maria Andrade Velasco

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Hay hombres escogidos por Dios para dejar legado de sabiduría y palabra buena.
Ellos son inmortales e inolvidables.
Son dotados de un corazón valiente y férrea voluntad.
Son visionarios natos y amantes de justicia.
Y son tristemente abatidos por la maldad de algunos hombres.
Pero algo también muy cierto…
Es que siembran bonito en los corazones y en estos sigue vivo el consejo, el amor, y el agradecimiento inmarcesible y eterno, así como el ejemplo de valentía y amor a la patria.
Con todo mi respeto para el pueblo cubano
José Julián Martí Pérez apóstol de independencia.
Vino y dejo su consejo, como lluvia que refresca.
Sembró frases que desglosan dignidad al por mayor.
Su presencia sigue viva en Cuba y su corazón.
¡Nadie muere totalmente cuando sembró tan
profundo!
Su esencia vive y se siente como el aire en todo el mundo.
Su lucha y su compromiso con un pueblo tan hermoso
Dejo huellas imborrables que hacen llover a los ojos.
Privilegio tuvo Cuba por semejante guerrero.
Y habita en sus corazones recuerdo benigno y bueno.
Hasta mi llegó su nombre y admiración me habitó
Sus frases y sus palabras son como rayos de sol.
Sol que deshace cadenas que en la mente tienen nido.
Sol que borra los temores cuando alguien es confundido.
Libertad fue blanca meta de su lucha y su decir.
El derecho y la justicia empuñó en su real vivir.
Huellas quedan en el alma …como tatuaje indeleble
Huellas que solo se borran cuando la vida nos lleve.
Rosa Andrade.