Nuestra Isla goza de una gran diversidad de frutas, algunas tan comunes en lo

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Nuestra Isla goza de una gran diversidad de frutas, algunas tan comunes en los mercados agropecuarios que han llegado a formar parte de la dieta habitual de los cubanos; otras por su parte, a pesar de ser nativas , no gozan de tal popularidad.

Es por eso que nos hemos dado a la tarea de relacionar un grupo de frutas, autóctonas de nuestra isla que usted debe conocer, y así podrá disfrutar de la amplia gama de sabores que estas ofrecen.
De Cuba son oriundas las guayabas, el caimito, el canistel, el níspero, el mamey (tanto rojo como amarillo), la pomarrosa, la guanábana, el anón, la acerola, la carambola y una especie de ciruela que se conoce como ciruela cimarrona.
Tanto la guayaba como el anón, la guanábana y el mamey pueden encontrarse comúnmente en los mercados. Todas estas frutas son ricas en vitamina C, excelentes para desayunos. Pueden comerse como frutas, pero mayormente se emplean en la preparación de jugos y batidos, pues su textura y sabor mezclados con leche dan como resultado un excelente alimento que le proveerá de los nutrientes necesarios para comenzar el día, al mismo tiempo que refrescará el cuerpo, despojándolo del calor del caribe, hidratándolo, y llenándolo de energía y vitalidad.
El níspero por su parte resulta exquisito si se consume tanto en fruta como en jugo, pero los cubanos lo prefieren en fruta. Lo mismo ocurre con el canistel y la carambola, aunque esta última se utiliza también en la fabricación de vinos artesanales, lográndose de ella una excelente bebida, que además de aportar un ligero contenido de alcohol agradable al paladar, brinda un sabor diferente al de otros vinos fabricados de manera industrial.
También contamos con frutas entre las favoritas como el mamoncillo o anoncillos como suelen llamarlo, la guanábana, la chirimoya.