Hola amigos saludos aquí les regalo esta triste publicación algo asi como un ant

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Hola amigos saludos 🙋‍♂️aquí les regalo esta triste publicación algo asi como un antes y un después 😢de :

La RCA Victor en cuba .

La RCA Víctor antes de 1959 era una Compañía que además de encargarse de grabarle discos a varios artistas en Cuba como el Benny y promosionarlos en el mercado tanto nacional como internacional , también tenía una excelente tienda de Televisores y Radios en la Habana, Cuba.Aqui las imágenes de los Estudio R.C.A. Victor, Cuba.Calle Neptuno, No. 405, La Habana Vieja antes y después 😳😢

Por cierto como dato curioso les cuento que En 1956 había más de 10 mil victrolas en toda la isla instaladas en bares de todos los barrios, tabernas, comercios y chinchales, incluso los enclavados en centros azucareros y otros puestos rurales. Se puede afirmar que casi había una en cada esquina. También estaban enclavadas en los más famosos bares de La Habana, donde solo acudían los privilegiados. La costumbre no se perdía: mano en el bolsillo, una moneda, en la mente la canción que urge , un chirrido, hasta que finalmente el placer llegaba a los oídos.
A veces se les llamaba victrola y esa forma de nombrarla procedía de la influencia de la R.C.A. Víctor, nave insignia de la producción discográfica norteamericana. De hecho, este aparato se uso inicialmente en Cuba para reproducir los discos que salían al mercado musical con el sello de la “Victor”, aunque después se usaron para difundir toda la música de moda, independientemente de la casa discográfica.
La industria discográfica nacional en la primera mitad del pasado siglo era muy poderosa. Todos los artistas cubanos del momento grababan bajo el sello de Discuba, Gema, Kubaney, Meca, Montilla, Neptuno, Panart, Puchito, Sonotone y Velvet y convertían en hits sus mejores creaciones. Algunos lograban grabar también en disqueras de Nueva York, como lo hicieron la Sonora Mantancera, Celia Cruz o Vicentico Valdés.
La vitrola pasó a la historia como un lindo recuerdo de cuando solo bastaba una moneda para disfrutar de una canción, en íntima compañía o en total soledad. Para “echar un pie”, enamorar, complacer o sufrir, estaba siempre la música, siempre la vitrola.