CESAR ROMERO, conquistador, guapo y elegante por excelencia, nacido en USA de ma

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CESAR ROMERO, conquistador, guapo y elegante por excelencia, nacido en USA de madre cubana. Gran actor.
Interesante historia del que fuera nieto de José Martí .

Difícilmente haya existido jamás en Hollywood un personaje como este talentoso actor de origen cubano.

NUEVA YORK. César Julio Romero, Jr. nació en Nueva York el 15 de febrero de 1907 y fue un destacado actor del cine y la television de los Estados Unidos.

Sus padres eran personas adineradas. Su padre, nacido en Italia, había hecho una fortuna como importador de maquinarias para refinar azúcar, en tanto que su madre cubana era una cantante que llegó a realizar conciertos en su país, Cuba.

Romero estudió en los colegios Collegiate y Riverdale. Al terminar sus estudios trabajó como bailarín, aprovechando un talento innato que demostraría más adelante en su carrera.

Romero pasó un corto período de su vida trabajando en un banco del centro financiero neoyorquino de Wall Street y dice la leyenda, que fue su éxito con las mujeres, lo que le catapultó hasta las carteleras rutilantes de Nueva York.

Su primera aparición en Broadway fue en 1927, en la obra Lady Do, continuando luego en la obra teatral Strictly Dishonorable. Su familia, que se dedicaba a la importación de azúcar, se arruinó en el Crack del 29 y se trasladó a California.

Aparecía como gánster italiano o príncipe de la India, pero también demostró su veta dramática en varias otras películas, destacándose en The Thin Man (1934), The Devil Is a Woman junto a Marlene Dieterich y Wee Willie Winkie (1937) junto a Shirley Temple.

Sus dotes de comediante y bailarín aparecen en A La Habana me voy (Week-End in Havana) y Springtime in the Rockies, junto a Carmen Miranda y Betty Grable.

De 1939 a 1941 protagonizó una serie de seis películas del género western, de la saga El Cisco Kid.

Durante la Segunda Guerra Mundial se alistó en el Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos en el Océano Pacífico.

En 1947 interpretó el papel de Hernán Cortéz en la superproducción El capitán de Castilla, junto a Tyrone Power, considerado por los críticos como su mejor actuación, lo que le dio un aura dramática por algunos años.

En la década de 1950 actuó al menos en una película cada año, interpretando además el papel principal en la serie de televisión Passport to Danger en 1954.

En ese año también participó en la comedia producida en México, Mi secretaria privada, con la actriz cubana Rosa Carmina, la mexicana Lilia Prado y Roberto Cañedo.

Su carrera en televisión destacaría en la serie “Batman”, donde obtuvo mucha popularidad su interpretación como “Joker”

En 1959 actúa en la serie de televisión de Walt Disney El Zorro, concretamente en cuatro capítulos de la segunda temporada.

En 1960 coprotagonizó la célebre película Ocean’s Eleven, junto a un brillante elenco: Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Joey Bishop, Peter Lawford, Angie Dickinson y Shirley MacLine.

En 1966 y 68 su carrera en televisión destacaría en la serie Batman, con Adam West, donde obtuvo mucha popularidad su interpretación como Joker (“El Guasón”). Se dice que para este papel, Romero hizo figurar en el contrato que bajo ningún concepto se afeitaría su bigote, ya que consideraba que era su toque personal. Los productores de la serie aceptaron la condición, a cambio de que permitiera a la maquilladora disimularlo con maquillaje blanco, ya que el Joker no usa bigotes.

“The Joker es un personaje muy fácil de personificar, nunca hice una preparación a full y pensada, me deje llevar por el rol, me refiero al hecho de que una vez que tenia la ropa, el maquillaje y la peluca verde puestos era imposible volver a ser César Romero”, comentaba el actor en una entrevista.

César Romero fue miembro permanente del jetset hollywoodense; era invitado oficial en casi todas las fiestas de la alta sociedad de entonces. Gran bailarín, poseedor de un refinado don de gentes y excelente conversador, estaba equipado de manera única para ese estilo de vida, ya que era guapo, alto, de carácter suave, rico, ingenioso.

Vestía elegante, espectacular, su guardarropa contenía más de 30 trajes de etiqueta, 200 abrigos deportivos y 500 trajes a medida. Prácticamente vivía en la discoteca Coconut Grove del hotel Ambassador (Los Ángeles), bailando y flirteando toda la noche.

Se le atribuyeron muchos romances femeninos, pero jamás contrajo matrimonio; solo sus círculos más íntimos conocían su condición de homosexual.

En realidad fue un hombre gay muy cerrado para sus fanáticos. Cuando fue entrevistado por el autor Boze Hadleigh, Romero dio un relato revelador, a menudo cómico, de cómo era la vida en la Edad de Oro de Hollywood para un hombre gay en el closet (en el caso de Romero, también católico y latino). A menudo se decía que la homosexualidad de Romero era el secreto mejor guardado de Hollywood.

Mantuvo una estrecha amistad con Tyrone Power, por mucho tiempo en forma inseparable, lo que contribuyó a que la prensa amarilla los señalara a ambos como supuestos homosexuales. De hecho, viajaban juntos a todas partes y se alojaban en la misma habitación, sin esconderse de la prensa amarilla.

Personas cercanas a Romero indicaron alguna vez que esta amistad era como cualquier otra, de amigos y que ambos compartían solamente una mutua admiración.

Marlene Dietrich llegó a decir que Romero era «la reina indiscutible de los homosexuales» y que su residencia era un lugar privilegiado para la conexión: «No creo que haya un actor gay en todo Hollywood que no haya estado allí», comentó la famosa Marlene.

Dato curioso del actor.

Hace unas cuantas décadas, el actor hollywoodense César Romero (1907-1994), el primero de los más famosos Guasones de la saga “Batman”, -marcó el camino a seguir por Jack Nicholson y Heath Ledger- afirmó a viva voz que era descendiente directo de Martí cuando anunció que le gustaría interpretarlo en una película.
SU MUERTE

Su mamá fue hija natural de José Martí a continuación escritos de José Marti dedicados a Maria Mantilla:

Yo amo a mi hijita. Quien no la ame así, no la ama: Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento, y respeto. ¿En qué piensa mi hijita? ¿Piensa en mí?”

Carta antes de morir el apóstol a su hija:

“Y mi hijita ¿qué hace, allá en el Norte, tan lejos? ¿Piensa en la verdad del mundo, en saber, en querer, en saber, para poder querer, querer con la voluntad, y querer con el cariño? ¿Se sienta, amorosa, junto a su madre triste? ¿Se prepara a la vida, al trabajo virtuoso e independiente de la vida, para ser igual o superior a los que vengan luego, cuando sea mujer, a hablarle de amores, a llevársela a lo desconocido, o a la desgracia, con el engaño de unas cuantas palabras simpáticas, o de una figura simpática?”

“Yo amo a mi hijita. Quien no la ame así, no la ama: Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento, y respeto. ¿En qué piensa mi hijita? ¿Piensa en mí?”

A María Mantilla no le dedicó un libro como hizo con Ismaelillo; pero cada epístola vale por tal. "Los zapaticos de rosa", poema que ha marcado la infancia de millones de cubanos a través del tiempo, está expresamente dedicado a Madeimoselle Marie (Señorita María).

Los versos sencillos: "Temblé una vez en la reja / A la entrada de la viña, / cuando la bárbara abeja / picó en la frente a mi niña". Relatan una historia real, un pasaje de Martí y María Mantilla, del que devendrá una fotografía bien conocida.

Para otros, la prueba determinante es que el apóstol atesoraba una fotografía de María entre los objetos personales que fueron hallados con su cadáver en Dos Ríos (1895).

María Mantilla nunca mencionó en público el haber sido hija de José Martí, siempre se dirigió a él simplemente como “Martí” aunque nunca refutó a su hijo César por llamarlo “abuelo”, tampoco desmintió a quienes se referían al parentesco como algo cierto.

En los primeros años de la República, Mantilla fue invitada a Cuba para participar en un homenaje a Martí. En dicho acto se encontraba la viuda del prócer, Carmen Zayas Bazán, quien exigió que Mantilla no fuera sentada en la primera fila sino en otras filas de la tribuna.

En el año 2004, arribaron a la isla dos nietas de María Mantilla, Victoria y Martí Margarita Romero. A ambas les fue dedicado el libro “La Patriota del Silencio: Carmen Miyares” una biografía histórica sobre su bisabuela escrita por Nydia Sarabia, periodista de Granma.

En dicho dosier se recopiló el testimonio (inédito hasta entonces) de Tete Bances, viuda de José Francisco, hijo legítimo de Martí, quien visitó Cuba en 1953 para celebrar el aniversario 100 del apóstol. Bances aseguraba que nunca había conocido a María porque resultaba un asunto muy delicado para su esposo, pero al verla en persona durante el acto, el parecido físico entre María y su difunto cónyuge le causó suma impresión.

Dejando a un lado los cuestionamientos sobre la veracidad o no de la historia, el José Martí del cual nos apropiamos muchos cubanos, no es un busto frío y blanquecino en un rincón escolar, como no es exclusivamente la firma que acompaña sus transgresores escritos, ni una frívola frase, ni un remarcado bigote en un mural. José Martí fue, más allá de todo, un ser humano.

En lo particular, me alegro de la existencia de esa remota posibilidad que infiere la trascendencia de nuestro apóstol, no sólo a través de su consagrada obra, sino también en el pálpito vivo de algún parroquiano. Porque en definitivas, lo cortés no quita
lo valiente.

César Romero siguió participando en películas y series de televisión hasta 1977, haciendo apariciones en televisión y participando en la vida social de Hollywood hasta sus últimos días.

El primero de enero de 1994, Romero murió de neumonia en el Saint John’s Health Center, en Santa Mónica, California, a los 86 años de edad. En el mismo estado, sus restos fueron cremados y sus cenizas guardadas en el Nicho 408 del Inglewood Park Cemetery, Mausoleum of the Golden West, Alcove of Music, Inglewood Park./EL EDITOR/SECCION: DONDE DESCANSAN LOS FAMOSOS.