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.•Un hijo ilustre deCuba •*.
BONIFACIO BYRNE

Realizó sus estudios en Matanzas. Desde la adolescencia tuvo inclinación por la literatura. En 1890 fundó los periódicos La Mañana y La Juventud Liberal. Publicó su primer libro de versos en 1893.

Pocos años más tarde, en 1896, tuvo que emigrar a los Estados Unidos al publicar sus sonetos en ocasión del fusilamiento de Domingo Mejía. En el exilio se dedicó a labores separatistas y fundó en Tampa, el Club Revolucionario, del cual fue secretario. Durante su estancia en esa ciudad floridana trabajó como lector de tabaquerías y colaboró en Patria, El Porvenir y en El Expedicionario.

Regresó a Cuba en 1899. Durante el período republicano fué secretario del Gobierno Provincial de Matanzas y de la Superintendencia Provincial de Escuelas. En 1909 fundó el periódico El Yucayo. Colaboró en La Primavera, El Ateneo, Diario de Matanzas, El Fígaro y en La Discusión. Fué declarado Hijo Eminente de Matanzas en 1915. Ese mismo año se trasladó a Nueva York para reponer su quebrantada salud. Obtuvo galardones poéticos en los Juegos Florales de Sancti Spíritus (1916) y Matanzas (1934). Fué miembro fundador del Grupo Índice (1935). Era socio correspondiente de la Academia Nacional de Artes y Letras.

Fué enterrado en la Necrópolis de San Carlos Borromeo de Matanzas en 1936.

Un gran número de sus composiciones poéticas quedaron sin ser publicadas o agrupadas en una bien merecida antología. Raimundo Lazo lo llamó "el último poeta patriótico del tiempo colonial"

🇨🇺Mi Bandera🇨🇺

Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía!

¿Dónde está mi bandera cubana,
la bandera más bella que existe?
¡Desde el buque la vi esta mañana,
y no he visto una cosa más triste… !

Con la fe de las almas austeras,
hoy sostengo con honda energía,
que no deben flotar dos banderas
donde basta con una: ¡la mía!

En los campos que hoy son un osario
vio a los bravos batiéndose juntos,
y ella ha sido el honroso sudario
de los pobres guerreros difuntos.

Orgullosa lució en la pelea,
sin pueril y romántico alarde;
¡al cubano que en ella no crea
se le debe azotar por cobarde!

En el fondo de obscuras prisiones
no escuchó ni la queja más leve,
y sus huellas en otras regiones
son letreros de luz en la nieve…

¿No la veis? Mi bandera es aquella
que no ha sido jamás mercenaria,
y en la cual resplandece una estrella,
con más luz cuanto más solitaria.

Del destierro en el alma la traje
entre tantos recuerdos dispersos,
y he sabido rendirle homenaje
al hacerla flotar en mis versos.

Aunque lánguida y triste tremola,
mi ambición es que el Sol, con su lumbre,
la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!
en el llano, en el mar y en la cumbre.

𝗦𝗶 𝗱𝗲𝘀𝗵𝗲𝗰𝗵𝗮 𝗲𝗻 𝗺𝗲𝗻𝘂𝗱𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗱𝗮𝘇𝗼𝘀
𝗹𝗹𝗲𝗴𝗮 𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝗺𝗶 𝗯𝗮𝗻𝗱𝗲𝗿𝗮 𝗮𝗹𝗴ú𝗻 𝗱í𝗮…
¡𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗺𝘂𝗲𝗿𝘁𝗼𝘀 𝗮𝗹𝘇𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗼𝘀 𝗯𝗿𝗮𝘇𝗼𝘀
𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗯𝗿á𝗻 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘃í𝗮!..