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¿Sabías Que? El primer inmigrante japonés llegó a Cuba en 1898? Arribó al puerto

¿Sabías Que? El primer inmigrante japonés llegó a Cuba en 1898?
Arribó al puerto de La Habana en el vapor Olinda, procedente de México. Entre los 94 pasajeros, se encontraba Pablo Osuna, según quedó registrado en la Sección Mercantil del periódico El País, el 9 de septiembre. Había cambiado su patronímico durante la travesía, en alguna ciudad de habla hispana.
A partir de entonces, llegarían más japoneses, de los más disímiles lugares: #Okinawa, #Kuamamoto, #Hiroshima, #Niigata, #Kochi y #Fukuoka, entre otros. La emigración japonesa a Cuba, que llegó a sumar unos centenares y que llegó a 13 de las 14 provincias de la Isla, estaba compuesta básicamente por hombres, que formaron familia y asimiliron la dieta cubana, pues muchos ingredientes de la cocina japonesa eran imposibles de conseguir en la Isla.
Los japoneses en Cuba trabajaron fundamentalmente en tareas como la agricultura, las minas, la industria azucarera, la pesca, la mecánica, la electricidad y los servicios. El asentamiento más conocido quizás es el de Isla de Pinos, y resalta la popularidad del agricultor Mosaku Harada y su familia, llegado en 1924 acompañado de un total de 36 hombres y mujeres, provenientes de Fukuoka.
También alcanzó popularidad el horticultor Kenji Takeuchi, quien por encargo desarrolló el “Orquideario de Soroa”, en Pinar del Río, donde cultivó más de 700 especies de estas flores.
En Minas de Matahambre su presencia data de 1913. Coincidiendo con la apertura de la mina, llegó a Cuba Takizo Uratsuka Uratsuka, procedente de Panamá en un buque pesquero como cocinero. Sin ningún conocimiento del oficio, fue el carpintero que fabricó, de forma manual, el primer concentrador para la naciente mina de cobre. Actualmente es patrimonio industrial por su inestimable valor histórico.
En 1914, Kogawa Fujishiro formó una Asociación de Productores en tierras del central azucarero “Constancia”, en Cienfuegos. Mientras que existían trabajadores japoneses en todo el territorio de la provincia de Camagüey y se puede afirmar que llegaron por lo menos hasta Holguín, porque hay descendientes en esas tierras. Consta que otro grupo llegó directamente para trabajar como cortadores de caña en la finca Mayaguara, cerca del pueblo de Condado, en la región central del país, cuyos terrenos y siembras pertenecían al ingenio Trinidad.

La emigración japonesa a Cuba estaba compuesta básicamente por hombres, muchos de los cuales formaron familia con mujeres cubanas y se adaptaron a la vida cotidiana de la Isla, pero en especial a su comida, puesto que muchos ingredientes de la cocina japonesa resultaban imposibles de conseguir en el clima trópico de Cuba. De esta manera, los japoneses formaron las primeras cooperativas de producción agrícola de que se tenga noticia en Cuba, e introdujeron el uso del abono químico.

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, la creciente comunidad japonesa sufrió sus peores años. Entonces, la emigración japonesa se paralizó y los radicados en Cuba fueron detenidos en campos de concentración en La Isla de Pinos y en La Habana desde 1942 hasta 1945.

Actualmente, la colonia japonesa en Cuba es de poco más de mil personas y sólo 25 son de primera generación. Es decir inmigrantes, 15 de los cuales llegaron antes de 1959 y tienen entre 85 y 95 años de edad.

Fuente: https://embacubajaponblog.wordpress.com/2018/01/30/que-conoces-sobre-la-migracion-japonesa-a-cuba/




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