*Remedios caseros en Cuba* La medicina casera cubana está celosamente guardada

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*Remedios caseros en Cuba*

La medicina casera cubana está celosamente guardada en la memoria colectiva de los cubanos y su origen se pierde en el tiempo.

A principios del siglo XX La Habana solo contaba con las "casas de socorro" para tratar los casos de mayor gravedad. Las mujeres parían en sus casas, asistidas casi siempre por comadronas o parientes.

Los "botiquines" eran una verdadera muestra de la adopción de culturas de otros pueblos. El cundiamor, traído a Cuba por los chinos , servía para hacer un cocimiento que aliviaba peladuras y erupciones de la piel; tisanas de hoja de naranja para los catarros; cocimiento de jazmín de cinco hojas para calmar los nervios y anís estrellado para los “gases” y que decir de la insustituible "pomada china" con infinidad de usos.

Ningún forúnculo o grano se resistía al cataplasma de semilla de linaza y el dúo del Iodo con árnica curaba los golpes y moretones .

No había niño que se salvara de la "enjundia de gallina" aplicada calentica en la “hoyita” para combatir los catarros y la inflamación de los bronquios.

Para despejar la cabeza y bajar la fiebre se usaban los "sinapismos" de borra de café caliente .

Y los "parches porosos" que quitaban “el pecho apretado”.

El alcanfor metido en una bolsita se utilizaba para evitar contagiarse.

Y el alcohol alcanforado, unido al sebo de carnero, se describía como infalibles contra los dolores musculares y reumáticos.

En el botiquín cubano, estaba reservado un lugar especial para los "purgantes", teniendo un sitio especial el terrible "aceite de ricino"
llamado también "Palmacristi". Y no había niño o mayor que se hubiera podido salvar en alguna ocasión del "mal momento".

En fin, la lista es interminable y muchos de los remedios y productos se siguen utilizando en la actualidad por su innegable efectividad.