Que levante la mano que cubano no ha escuchado la expresión: " METER LA H

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Que levante la mano que cubano no ha escuchado la expresión:

" METER LA HABANA EN GUANABACOA". 🙋🏽😅🙈

El refranero popular cubano es abundante y “meter La Habana en Guanabacoa” es quizás una de ellas y del cual se hace mucho uso en nuestro país.

La frase se refiere a intentar meter algo grande en un espacio más pequeño que el que requiere, como pasaría si intentásemos algo parecido con ambos territorios.

Podríamos pensar que en éste caso tal vez nació de un insólito acontecimiento histórico cuando.….

En 1555, a raíz del ataque del despiadado corsario francés Jacques de Sores a La Habana, se convirtió Guanabacoa en capital transitoria, refugiándose en ella el Gobernador Gonzalo Pérez de Angulo junto a sus regidores y una gran parte de los habitantes de la villa de San Cristóbal.

Pérez de Angulo dejó la capital y a sus vecinos a merced del saqueo e incendio del despiadado corsario, aunque la permanencia del Gobernador español en Guanabacoa duró sólo seis meses.

Iglesia ubicada en el centro
de Guanabacoa
Y ésta pasó a ser, de hecho y de derecho, la capital de Cuba y allí radicó además el Gobierno Colonial.

La Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Guanabacoa fue fundada el 12 de junio de 1554 por acuerdo del Cabildo de San Cristóbal de La Habana.

Desde su acta fundacional fundación estuvo ubicada geográficamente en el mismo emplazamiento que ocupa en la actualidad, es decir, separada de La Habana por una distancia de aproximadamente tres Leguas por tierra y una por mar.

A pesar de la separación física acentuada en diferencias Guanabacoa disfrutó de derechos sobre determinadas extensiones de territorio que no podían ser usurpados legalmente por los vecinos de La Habana, aunque estuviera bajo jurisdicción de esa Villa.

No obstante residió allí un párroco representante tanto de la Iglesia Católica como del gobierno español, debido a que ambas instituciones se hallaban fusionadas en virtud del llamado Real Patronato.

Alcanzó Guanabacoa gran desarrollo agrícola y ganadero en los siglos XVII y XVIII con las producciones de azúcar y tabaco y una centuria despúes surgió el comercio que originó la prosperidad industrial afianzada en el siglo 20.

En agosto de 1743 recibió el Título de Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Guanabacoa y le fue concedido su escudo de armas.

Dato curioso resulta la residencia, en el territorio guanabacoense, de una comunidad de indios de Florida, principalmente Apalaches y yamasees que evacuaron la Florida con soldadosy colonos españoles en 1764.

Otra versión de dicho refrán :
En el último mes del año 1898, las aguerridas tropas del Ejército Libertador se preparaban para entrar en la capital de la Isla, a pesar de las presiones yanquis para impedirlo. La primera población en organizar la entrada triunfal de los mambises en La Habana fue Guanabacoa. Por ello no nos extraña que el Diario de la Marina informe el 16 de diciembre de 1898 que «de esta capital acudieron a la vecina Villa muchísimas familias, llegando a 2 515 el número de personas».

Entonces La Habana distaba de ser una urbe de muchos habitantes, y Guanabacoa menos, de ahí que la frase alusiva al hecho de que no cupiera La Habana en Guanabacoa se hizo popular, hasta nuestros días.

El día 15 de diciembre a las diez de la mañana entraron triunfales las tropas cubanas al mando del Brigadier General Rafael de Cárdenas y de Raúl Arango. En ese momento trascendental para los cubanos, la Banda Cuba, dirigida por Esteban Rodríguez, interpretó el Himno de Bayamo. Se trataba del Himno creado por Pedro (Perucho) Figueredo en la versión realizada por el maestro Emilio Agramonte para el periódico Patria.

Pero había más. El himno tenía una introducción marcial realizada por José Antonio Rodríguez Ferrer, al igual que la armonización y la instrumentación para banda. Puede decirse que en aquella mañana del 15 de diciembre nació el Himno Nacional, tal como lo hemos escuchado los cubanos desde entonces.

El desconocimiento que en aquella época había del original Himno de Bayamo, de Pedro Figueredo, y las estremecidas notas de la introducción marcial hecha por Rodríguez Ferrer, fueron factores que, unidos al estado de ánimo de todo un pueblo, coadyuvaron a que gustara y se difundiera esta última versión entre otras bandas de la ciudad de La Habana. Mas, a pesar de ello, el Himno de Bayamo, de una u otra forma, no estuvo presente en los actos oficiales entre españoles y norteamericanos cuando el domingo 1ro. de enero de 1899 los primeros entregaron el mando de la Isla al general interventor Brooke.

Se había traicionado al pueblo cubano y los 30 años de lucha por su liberación nacional. En los festejos por el traspaso de poderes fueron interpretados el Himno de los Estados Unidos de Norteamérica y la Marcha Real española. El periódico Diario de la Marina del lunes 2 de enero de 1899 comentaba que «la Marcha Real española, tocada por las charangas yankees sonaba a fúnebre salmodia (…)». Este aparente y simple cambio de poderes no pasó inadvertido para los habaneros, pero un hecho inusitado conmovió a la ciudad; el suplemento de El Nuevo País lo narra: «Lo que más efecto causó entre los habitantes de La Habana que presenciaron los actos de hoy, fue una bandera cubana que flotaba en el espacio, a una altura inmensa, sostenida por medio de dos heliógrafos».

Dicha bandera fue lanzada al aire de una casa de la calzada de San Lázaro en los momentos de izarse en el asta del Morro la estrellada de EE.UU.

El 12 de enero de 1899 hubo fiestas populares en todo el país por la «independencia» que creían los cubanos haber conquistado. En el interior se organizaron los festejos para la toma de posesión del gobernador militar de Matanzas, el general Wilson, entre estos festejos un baile en el Palacio de Gobierno «con la orquesta de Miguel Faílde, que rompió la marcha con el Himno Bayamés». De los actos que hubo en La Habana sobresale el concierto organizado por Cervantes. El 15 de enero el cronista de El Fígaro, Fontanills, consigna el éxito del Festival preparado en el Tacón por el maestro Ignacio Cervantes. Ese día fue cantado el Himno a Cuba… En fechas sucesivas se enmarcan la creación con que Ignacio Cervantes saludó la aurora de la libertad.

Y llegó una banda de Cayo Hueso, de las formadas allí por los cubanos, en 1892. Su fin entonces era tocar «para hacer economía en las fiestas patrióticas», entiéndase recaudar fondos para la lucha en Cuba. Entre los músicos estuvo el destacado flautista Federico Portillo, casado con Candelaria Figueredo.

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