La Habana, 1955.

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La Habana, 1955. Mirta de Perales (1922-2011)
Mirta Raya, mundialmente conocida por el apellido de su esposo como Mirta de Perales, nació en el poblado de Rancho Veloz en la provincia de Villa Clara. Bien temprano comenzó a trabajar en dicho pueblo como peluquera, su madre trabajaba en la Habana como sirvienta y cuando ahorró algún dinero pelando en el pueblo le envió un telegrama a la madre pidiéndole que regresara porque ya eran ricas.

De Perales, quien había sido rica y famosa en Cuba hasta 1962, partió al exilio es mismo año, acompañada por sus dos hijos.

A su llegada a Miami, Perales tuvo que ganarse la vida arreglando cabellos y como pedicurista, tal como había hecho en su juventud. Tiempo después, fundó Mirta de Perales Inc., la empresa que distribuye sus productos en Estados Unidos y Puerto Rico.

Mirta de Perales, quien había nacido en un pequeño pueblo de Cuba, comenzó su profesión de peluquera a los once años. A los quince años llegó a la Habana y durante cinco años trabajó a domicilio.

A los 14 años, De Perales se mudó a La Habana, a pesar de no conocer la ciudad. Allí, puso un anuncio en un periódico ofreciendo sus servicios como estilista de cabellos y manicure a domicilio.

Entonces se encontró con Benito Perales, farmacéutico diez años mayor que ella con quien se casó el 6 de enero de 1944 en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Luego de cierto tiempo, la pareja tuvo dos niños y consolidaron la firma Mirta de Perales de productos para el cabello que la haría famosa. La pareja se separó a principios de la década del 60.

A los veintiuno abrió su primera peluquería en 27 y L en el Vedado, Cuba, ya casada con el farmacéutico Benito Perales con quien tuvo dos hijos: Jorge y Mirta.

Su salón de belleza llegó a ser el más lujoso y confortable de América Latina, Inconforme con los productos del cuidado del cabello con que se contaba en esa época el mercado creó su propia línea de productos con materias primas naturales.

Luego de alcanzar reconocimientos y premios internacionales, el gobierno encabezado por Fidel Castro expropió su negocio, por lo que emigró hacia Estados Unidos, donde recomenzó su vida trabajando como cosmetóloga y pedicura.

Desde Miami visitó de nuevo New York y París, y obtuvo nuevas certificaciones y así surgió su Salón de Belleza en la prestigiosa ciudad de Coral Gables, Florida.

Con su experiencia de trabajo y armada con un buen sentido para los negocios y su carisma, fundó la empresa Mirta de Perales, Inc., emporio que distribuye sus productos en el mercado doméstico de Estados Unidos y en Puerto Rico.

Mirta de Perales fue declarada Industrial Latina del Año por La Cámara de Comercio Latina. Recibe el máximo galardón de su carrera profesional al ser escogida por el presidente Ronald Reagan como el ejemplo de la realización del Sueño Americano.

Hoy día los productos Mirthas’s de Mirta de Perales son famosos por los excelentes resultados de los distintos tratamientos para el cabello tanto en la mujer como en el hombre.

Mirta era, a la vez, fuerte y dulce. Conocía todos los detalles de su compañía y demandaba de su equipo que ofrecieran siempre lo mejor. Fue una buena persona, hasta el punto de ayudar a sus empleados en la compra de casas y colaboró con muchos recién llegados de Cuba para comprar sus primeros carros. Siempre decía que debía devolver todo lo que Dios le había dado a ella. Fue una católica devota.

Mirta de Perales, Inc., localizada en Doral, tiene un equipo de diez empleados. En la última década la hija de la famosa empresaria ha estado al frente del negocio.

Mirta convirtió su sueño en realidad y le abrió las puertas a personas que quisieron seguir sus pasos, o sea lograr el éxito siendo exiliada, cubana y mujer.
Publicación de nuestro amigo Rey González