LA GRAN MENTIRA DE LA EXPLOSIÓN DEL MAINE No sigan creyendo que la explosión del

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LA GRAN MENTIRA DE LA EXPLOSIÓN DEL MAINE
No sigan creyendo que la explosión del Maine fue auto provocado por los americanos para “Intervenir en Cuba” para ROBARLES LA VICTORIA A NUESTROS MAMBISES! Es completamente una farsa, para seguir culpando al “Imperialismo Yankee” 😂

En 1898, el gobierno y la opinión pública de EE. UU. culparon a España de la destrucción del Maine. Hoy muchos piensan que fue un accidente. ¿Qué papel jugó este acontecimiento en la Guerra de Cuba?

La explosión del acorazado Maine el Maine salta por los aires a causa de una violenta explosión el 15 de febrero de 1898. El balance de bajas fue terrible: de un total de 354 hombres de dotación, hubo 266 fallecidos, además de una veintena de heridos.

Cuando la noticia llegó a Estados Unidos, la prensa sensacionalista norteamericana, que desde hacía meses criticaba ferozmente la política española en Cuba, no dudó en acusar a los españoles del hundimiento. Si el 16 de febrero el diario World insinuaba: “No está claro si la explosión se produjo dentro o debajo del Maine”, al día siguiente otro periódico titulaba sin ambages: “Destrucción del Maine provocada por el enemigo”. La opinión pública, inflamada, pedía una respuesta militar.

Este hecho fue el detonante de la guerra entre España y Estados Unidos. Desde 1895 se libraba en Cuba una sangrienta guerra entre las autoridades españolas y el movimiento independentista cubano, y a nadie se le escapaba que Estados Unidos estaba al borde de intervenir militarmente.

Por parte estadounidense se alegó que los buzos que inspeccionaron los restos del buque en 1898 encontraron la quilla y las chapas del casco dobladas hacia dentro, lo que sería resultado de una fuerza que podría haber sido causada por una detonación externa, pero ésta también pudo ser efecto del golpe del casco al chocar contra el fondo de la bahía. Tras la explosión no se apreció ninguna columna de agua ni oleaje, así como tampoco peces muertos en los alrededores, fenómenos que hubieran sido perceptibles de mediar una explosión bajo el agua que, por otro lado, se hubiera escuchado con un sonido sordo. Asimismo, el boquete que un artefacto habría provocado en el casco hubiera conllevado su rápida inundación, lo que hacía muy improbable la explosión de los depósitos de munición. Tras el hundimiento, buzos españoles realizaron una inspección a distancia y determinaron que no se había encontrado ningún indicio de una explosión exterior.

En 1911, el gobierno estadounidense decidió sacar del fondo de la bahía de La Habana los restos del Maine. Tras construir un encofrado alrededor del pecio y extraer el agua, los restos pudieron ser minuciosamente examinados a cielo abierto. Sin embargo, el informe de esta investigación fue tan vago que no aportó nada para determinar las causas del hundimiento. Terminados los trabajos, el Maine fue remolcado, dinamitado y hundido en alta mar, por lo que, desde entonces, todas las teorías tuvieron que basarse en pruebas circunstanciales.

Los españoles eran los menos interesados en provocar al gigante norteamericano y esperaban que la concesión de la autonomía a Cuba resolvería el conflicto

Si se admitía la teoría de la explosión intencionada, faltaba determinar quién estuvo detrás. El informe oficial estadounidense no llegaba a designar un culpable, pero la prensa y la opinión pública no tuvieron reparos en señalar a España. Sin embargo, en esos momentos los españoles eran los menos interesados en provocar al gigante norteamericano y esperaban que la concesión de la autonomía a Cuba resolvería el conflicto.

Otra hipótesis es que se hubiera tratado de un atentado perpetrado por los independentistas cubanos. Aunque la mayoría de éstos tan sólo esperaba asistencia militar y financiera de Estados Unidos, y recelaban de las verdaderas intenciones de Washington, existía una facción que creía que sólo la intervención militar estadounidense acabaría con el conflicto; podrían haber organizado el ataque para soliviantar a la opinión pública norteamericana. Sin embargo, no hay ninguna prueba de una trama de este tipo.

Tampoco es creíble la tesis opuesta: que la propia oficialidad del Maine –que en su mayor parte se encontraba de paseo en el momento del incidente– hubiera volado su propio buque para culpar a los españoles y allanar así el camino de la guerra. En alguna ocasión se ha apuntado a una maniobra de William R. Hearst, uno de los magnates de los medios de comunicación, que impulsó la campaña de difamación contra España en 1898. En enero de ese año, Hearst atracó con su yate Bucanero en La Habana, junto al Maine. Después de visitar el barco y reunirse con los miembros del Habana Beisbol Club, abandonó la bahía. Cuatro días más tarde se hundía el Maine. Según algunos autores, los intervencionistas tenían la intención de causar un incidente que pudiera provocar la guerra, pero un error de cálculo ocasionó la matanza. De nuevo, no hay ninguna evidencia que sostenga esta hipótesis.

Hoy se sabe que desde el momento de la explosión la mayoría de expertos, incluidos los norteamericanos, creyeron que fue un accidente. La investigación oficial descartó estos indicios por razones patrióticas y para ocultar la negligencia de los mandos del Maine. La duda sobre las causas de la destrucción siguió planeando durante décadas, hasta que en 1975 un equipo de expertos dirigido por el almirante Hyman Rickover, creador de la marina de guerra nuclear, determinó que la explosión del Maine fue un accidente, hubo otras investigaciones que llegaron a la misma conclusión.

Según el análisis de los restos, la explosión habría ocurrido cuando un cartucho de pólvora prendió a causa de un fuego en la carbonera. Esto habría provocado una explosión en el almacén adyacente donde se guardaban más de 4.500 kilos de pólvora.

En la imagen se muestra dónde tuvieron lugar las explosiones y los daños que causaron en la quilla del barco así como la sección de la quilla dañada. En las miniaturas, de izquierda a derecha, se ha marcado el área afectada, el daño interior en la quilla y una posible explosión exterior en la misma zona.

Fuente https://historia.nationalgeographic.com.es/a/explosion-acorazado-maine-atentado-o-accidente_12386/5