Frase famosa entre los cubanos, que se hizo muy popular en los años 40’s hasta e

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Frase famosa entre los cubanos, que se hizo muy popular en los años 40’s hasta el presente , he aquí su historia :

La muy popular frase “Vivir como Carmelina”, nació en la ciudad matancera de Cárdenas, en el extremo occidental cubano, y se atribuye a la nieta mimada de José Arechabala Aldama, natural de Vizcaya, España, propietario de un poderoso emporio industrial y acreedor de una de las fortunas más grandes de la isla.

El refrán conocido en toda Cuba, está relacionadas con la vida holgada y opulenta de la joven, que organizaba grandiosas fiesta y disfrutaba a sus anchas con un mundo de riquezas a sus pies, gracias al prospero negocio de su abuelo, dedicado desde 1878 a la producción de aguardiente y ron.

Los Arechabala, disponían además de una terminal marítima de embarque con una funcional red de transporte ferroviario, cabotaje y astilleros, así como refinería de azúcar y plantas de petróleo, mieles y siropes y como el negocio daba hasta para hacer dulces, también tenían una fabrica de confituras.

Así no digo yo si la consentida Carmelina y todo el conglomerado familiar, gosaban la papeleta, al decir de los cardenenses, consultados al respecto, que aseguran que la muchacha era algo así como una princesa envuelta en trajes de seda, en ir venir por las calles; de la casa señorial a otra solariega en las afueras de la ciudad.

Ella era el símbolo de la abundancia y su forma de vida, el sueño del ciudadano común de las décadas del 40 y el 50, pobre y desposeído, pero no todos coinciden en presentar a Carmelina como una mujer banal y frívola, presta a los placeres terrenales y ajena a las penurias y calamidades de los pobres.

Se habla que Carmelina, se casó en Madrid con un pariente nombrado Miguel Ángel Arechabala y Torrontegui graduado de abogado en la Universidad de la Habana en 1925 y que llegó a desempeñarse como director de la Compañía hasta su muerte en 1946.

Su autenticidad choca con un artículo de la revista Bohemia, fechado en 1992, donde se asegura que la frase nada tiene que ver con la Carmelina de Cárdenas y que ese texto pudo escucharse antes en infinidad de películas extranjeras.

Lo cierto es que la conocida voz “Vivir como Carmelina”, con identidad y origen cuestionables, forma parte del rico refranero popular cubano, indisolublemente ligado a nuestras costumbres, tradiciones y herencia cultural.