Es cierto que muchos no lo conocieron, pero, indudablemente, las leyendas urba

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Es cierto que muchos no lo conocieron, pero, indudablemente, las leyendas urbanas, esas que parten de hechos reales distorsionados y con datos ficticios, ubican a La Habana como fuente de abasto de historias míticas que guardan poderosos secretos. Así ocurre con el testimonio de la vida del Caballero de París. Su verdadero nombre fue José María López Lledín, y nació en la provincia de Lugo, España, en diciembre de 1899. Llegó a Cuba sin haber cumplido los quince años de edad y trabajó en diferentes actividades, como suelen hacer los emigrados. Sus lugares escogidos para callejear eran el Paseo del Prado, la Avenida del Puerto, la Plaza de Armas; cerca de la Iglesia de Paula; y el Parque Central, donde algunas veces dormía en uno de los bancos; además solía caminar por la calle Muralla, Infanta y San Lázaro y por la esquina de 12 y 23, en el Vedado. El Caballero de París falleció el 12 de julio de 1985, en Mazorra, su diagnóstico describe que padecía de parafrenia, considerado como una forma de esquizofrenia, mas no sufría alucinaciones.