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El Teatro Sauto, Monumento Nacional. Uno de los coliseos teatrales más relevante

El Teatro Sauto, Monumento Nacional. Uno de los coliseos teatrales más relevantes de Cuba, reconocido por los habitantes de Matanzas como un símbolo de la ciudad por su esplendor arquitectónico y la jerarquía de los artistas que han actuado en su escenario.
El 1 de mayo de 1860, la junta directiva para la construcción del edificio dio a conocer el veredicto del famoso ingeniero Francisco de Albear, quien aprobaba dos de los seis proyectos presentados a concurso, entre los cuales fue elegido el del italiano Daniel Dall'Aglio. Antes de un mes comenzaron las labores, que comprendieron la destrucción de la Plaza de Toros y los depósitos de la Real Aduana y el relleno de una zona cenagosa sobre la cual descansaría toda la porción posterior del edificio. Su erección marchó tan aprisa como permitía la técnica de la época y, entre mil hechos que merecen narrarse, originó uno de los más trascendentes en la historia de la Atenas de Cuba: el descubrimiento de la célebre Cuevas de Bellamar en el sitio donde se extraía la cal para las obras. Tal como indica la fecha existente en el arco de medio punto que corona la puerta principal, la inauguración del coliseo se realizó el 6 de abril de 1863.
El coliseo encabeza la trilogía de teatros clásicos cubanos. El imponente edificio resulta un fiel ejemplo del estilo neoclásico, impresionando por su escala y tratamiento estilístico. Presenta cuatro fachadas muy bien resueltas y apreciables desde cualquier punto que se le mire. Destaca entre todas, la fachada principal, de estilo jónico, con pórtico y una planta alta de similar nobleza; todo coronado por un frontón rectilíneo de óculo central. En las fachadas laterales se destaca la galería de los fumaderos. Dicha área introduce una nota de profundidad y sombra, entre las partes del frente y la que ocupan los camerinos, lográndose así un agradable equilibrio. Por su parte la fachada posterior, de orden dórico, se caracteriza asimismo por la sobriedad del tratamiento en el muro. Ya en el interior, el teatro sorprende por la funcionalidad, la relación que se establece entre los distintos espacios, y la sobria, aunque detallada, decoración. Por su forma de herradura la sala se incluye en la familia de teatros “a la italiana”. Con capacidad para 775 espectadores, un estremecimiento de placer se siente al escuchar la campanilla que, como hace más de un siglo, desde el llamado palco presidencial, anuncia el inicio del espectáculo. Sus balcones y pasillos, reservados y el área donde otrora se ubicaba la claque, existe aún y se conserva en buen estado. La sala principal está rodeada por tres palcos y dispone de una glorieta interior que, al erguirse, se convierte en pista de baile.
En su vestíbulo se alzan estatuas de mármol de diosas griegas, y en el techo de la sala principal, las musas parecen revoletear en los frescos.
La instalación es una joya arquitectónica, concebida como la caja armónica de un instrumento musical. Su acústica se considera perfecta. El estilo utilizado por el artista recuerda, en numerosos detalles, a la Scala de Milán. Obra majestuosa, de estilo neoclásico, denominado el más elegante, funcional y mejor dotado de todos los escenarios del interior del país.

Grandes figuras en el escenario
Famoso por su estupenda acústica, en el escenario del Sauto se han presentado grandes figuras artísticas, tanto cubanas como extranjeras, entre ellas la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, la rusa, de similar renombre, Anna Pavlova, el tenor Enrico Caruso, la actriz Sara Bernhardt, el músico cubano Ernesto Lecuona, el dramaturgo y Premio Nobel de Literatura Jacinto Benavente,la actriz y cantante Libertad Lamarque el bailarín español, Antonio Gades, y el compositor, guitarrista y director de orquesta Leo Brouwer. El genial ajedrecista José Raúl Capablanca jugó una partida simultánea en sus salas. Sede de extraordinarios hechos históricos, como haberse entonado por vez primera en público el Himno de Bayamo en 1899.

Leyendas:
Cuenta la leyenda que en el Teatro Sauto, vuelven al escenario las figuras del arte que le dieron gloria. Una de las leyendas afirma que la propia Anna Pavlova danza aún entre los cortinajes y se desplaza entre las sombras de las escaleras. Bola de Nieve vuelve al piano a desgranar sus melodías, y se escucha la campanilla que tocaba su propietario, Sauto,cuando quería volver al orden a los espectadores.

La fila seis, y específicamente la primera silla, resulta el lugar de mejor acústica, sin que se haya explicado los factores físicos que determinan esta singularidad. Cuentan que allí se sienta un chino de nombre desconocido, uno de los tantos asiáticos que de las canteras extrajeron los cantos con que se edificó el teatro, y luego pasea por entre las lunetas para disfrutar del fruto de su esfuerzo.
Los numerosos engranajes bajo el piso y el crujir de la madera propician el vuelo de la imaginación, a la que se suma la incógnita del porqué en el olimpo reflejado en su techo, donde descansan ocho musas, está ausente Polimnia, diosa de la elocuencia. El teatro, orgullo de los matanceros, constituye una reliquia y asume la contemporaneidad sin desdeñar sus tradiciones.
En un país donde existen formidables teatros, el coliseo matancero, se reconoce, sin embargo, porque hasta la actualidad se ha respetado estrictamente su arquitectura, su diseño interior, su telón original de madera, en el que se representa el puente de La Concordia, que cruza el río Yumurí. El Sauto es un paradigma de las grandes obras de arte de la cultura cubana.
Primero se le llamó Teatro Esteban, en homenaje al gobernador del territorio, Pedro Esteban Arraz; después lo designaron como Colón, por el descubridor de América, posteriormente Martí, en honor al Héroe Nacional de Cuba. Le llamaron luego La Vigía, pues estaba construido en una plaza de ese nombre cercana a los ríos San Juan y Yumurí. Pero al final, el teatro recibió el nombre de Sauto, en homenaje al doctor en Farmacia Ambrosio de la Concepción Sauto y Noda, gran amante de las artes, vecino del lugar y uno de los benefactores más destacados de Matanzas.





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