“EL HURACÁN DEL CARIBE” Es necesario no olvidar a está fantástica humorista cub

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“EL HURACÁN DEL CARIBE”
Es necesario no olvidar a está fantástica humorista cubana, que tanta alegría regalo en La Habana….

Por. Henry Puente.

En el corazón de Madrid hay una esquina donde hace 20 años que los lunes dejaron de ser un problema, allí las noches mueren de éxito, pues aunque al otro día haya que madrugar, las paredes se blindan de música, al cruzar la puerta de “La Negra Tomasa”, los kilómetros de distancia se acortan y hasta el frío intenta colarse en ese lugar con sabor a casa donde le cantan a Cuba, los de siempre, los que están de paso y los que, quizás, nunca regresen a ella.

Esté restaurante ha sido el escenario de infinitas bandas musicales que aterrizan desde La Habana, sin embargo, hay una artista que llegó antes que todos juntos, cuando está esquina aún era virgen, se trata de Moraima Olvera, o como mejor la conocen: El huracán del Caribe.
¡ Y está es su historia !

Es media tarde y su rincón de trabajo está vacío, algunos clientes esperan con paciencia a que llegue la futuróloga, en cambio, Moraima está en su casa, pues hoy no piensa leerle las cartas a nadie, ya que su cuerpo se ha levantado, dice, con una nueva moda, dolor de piernas.

A pesar de que no está en su mejor día, es inquieta, tiene su cabello nítidamente templado y sus uñas pintadas saltan a la vista, unas son de color dorado y otras de rojo, se ríe, al presumirlas y agrega: Soy como La Habana, vieja, apuntalada, pero en pie todavía.

Cuando Moraima habla, mira fijamente como si se pudiera ver a través de sus ojos lo que ella narra: Yo era tremenda, he vivido mil vidas, asegura, mientras arregla las hojas para su próximo ensayo, así describe que nació un 15 de julio de, pero se detiene, no quiere revelar su edad, sin embargo, como pista, detalla que transcurría la segunda guerra mundial, fue en Guanabacoa donde inició sus días, un pueblo de La Habana con fama de estar embrujado.

Entonces alza su voz, aunque no lo necesita, ya que resulta imponente por sí sola, y señala que a los tres años se retorcía, lo hace para mostrarlo, y decía que era artista, daba espectáculos en el patio de mí casa y no paraba de hablar, su madre, en cambio, se asustaba: Ahí me llevó a una espiritista porque creía que yo estaba loca, bueno, la verdad que un poco sí, bromea, el futuro predijo que mi nombre lo repetiría mucha gente y tiempo después se cumplió, así fue.

Recuerda que un año después de que triunfara la Revolución Cubana en 1959, en su pueblo abrieron una academia de arte dramático, fue allí donde reafirmó su vocación, pero también su don por el mundo espiritual.

Explica que entre los lemas del régimen se imponía hacer guardias y que los obligaban a cuidar el teatro, narra que en las noches podía ver y escuchar cosas que para otros serían extrañas, a partir de eso, se comenzó a correr la voz de que ella también leía las cartas, un día le predije la muerte a uno y el pobre se murió, revela impresionada aún y añade que fue de su abuela de quien heredó la magia de la adivinación.

A la par de sus dotes de cartomántica, también su nombre como actriz empezó a ser solicitado, sobre las tablas del teatro era dinamita, un dragón, lo dejaba todo, por esta razón, en un viaje a Puerto Rico un colega la apodó “El huracán del Caribe”, en ese momento vivía lo que ella describe como su mejor etapa, pues empezó a trabajar en la radio, en teatros y en una serie de la televisión cubana.

A su vez, daba shows de humor como vedette cómica y cantante, sin embargo, hizo tributo a su sobrenombre al interpretar a “La Loca”, una composición de las hermanas Diego, que en Cuba la hizo muy famosa la popular cantante Mirtha Medina, de la cuál ella decidió hacer una parodia, otra decisión que la puso en el ojo del huracán, me echaban de todas partes, fui muy criticada por meterme en temas políticos, pero no me arrepiento, sentencia encogiendo sus hombros.

En La Habana usaba el escenario para mostrar lo que ella veía: Cuba era un desastre, así un día, mientras estaba de baja, pues la habían acusado de haber hablado mal de la revolución, le llegó una oportunidad, una que se repite al día de hoy en la realidad de muchos artistas cubanos que emigran, un empresario de espectáculos, detalla la gran humorista, le propuso viajar a España por un año para hacer un show llamado “Sabor Tropical”, no le fue difícil aceptar la oferta, porque, según nos reveló, era su sueño, además, sin dudar, afirma que no tenía otra opción: Me iban a joder y lo mejor era arrancar. Se despidió del escenario cubano a sus 48 años y aterrizó en el viejo continente, sin embargo, nada salió como le habían prometido, el contrato terminó y nunca le pagaron.

Así que su inicio en este nuevo país, se podría resumir en una guajira que escribió en esos primeros años de migrante: Tingu, tingu, yo llegué aquí a Barajas toda descojonada, toda destimbalada, flaca, con tres cuartos de cogote, una percha en el escote y mi bandera cubana. Es que Moraima tiene una forma arrolladora de terminar cada frase con humor, hasta a sus desgracias les saca bromas, pero recuerda que ganarse la vida sin estar en el escenario era difícil, así comenzó a trabajar en una imprenta, donde la mordió un perro, se ríe, por ocasiones, volvía a las tablas con monólogos, pero cuando eso acababa, otra vez regresaba a ser mucama.

Dando tumbos llegó a vivir a la calle Cádiz, en el actual corazón de Madrid, por jugadas del destino, en el año 1998, un pedazo de su tierra se construía a sus pies, el Bar-restaurante “La Negra Tomasa”, entonces se convirtió en la artista fundadora, ella llegó cuando no había nada en las paredes y la entrada, incluso, era en otro lado, la razón por la que se construyó en está esquina, explica el encargado, es porque durante aquella época había una gran ola de migración cubana, lo que significaba un eminente público que entretener.

Mucho ha llovido y tronado desde entonces, sin embargo, la vida de Moraima parece repetirse en otras mujeres y en otras artistas, hoy, en ese mismo escenario se presentan Las chicas de La Habana, una agrupación que llegó a Madrid en el año 2002, que junto a la inigualable Moraima Olvera, comparten el brillo cubano, de quiénes se ven obligado a vivir en el extranjero……