El que quería un reloj o una joya de calidad iba a Cuervo y Sobrinos. En poco ti

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El que quería un reloj o una joya de calidad iba a Cuervo y Sobrinos. En poco tiempo la firma cubana se creó un espacio entre las marcas de relojería más prestigiosas del mundo. Con los años la relojería se amplió y luego fue trasladada, primero a la Calle Muralla y por fin al prestigioso espacio de la Calle San Rafael. Una aficionada clientela internacional, con miembros del mundo de la literatura, las ciencias, la política y el espectáculo, visitaba habitualmente la boutique durante sus viajes a La Habana: Hemingway, Neruda, Clark Gable, Churchill, Einstein y muchos otros personajes de la época eran clientes de la boutique Cuervo y Sobrinos.



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