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El Monumento a Francisco de Albear se encuentra situado en una pequeña plaza formado por la intercepción de las calles Monserrate, O´Reilly, Bernaza y Obispo, en La Habana Vieja, siendo herencia latente de la otrora Villa de San Cristóbal de La Habana

Con él se rinde homenaje a uno de los hombres más ilustres de la época colonial española, el ingeniero Don Francisco de Albear y Fernández, hijo del Coronel Francisco de Albear y Hernández, gobernador del Castillo del Morro de La Habana y nacido en el año 1816.

El monumento fue realizado por el escultor cubano José de Vilalta y Saavedra, autor que embelleció con sus creaciones otros espacios de la ciudad, como la Necrópolis de Colón y el cercano Parque Central.

Está compuesto por la figura de pie con un libro en mano en actitud de lectura sobre un pedestal y en la base al frente la imagen de la República con el brazo izquierdo en alto.Ambas piezas acentúan el exquisito trabajo del escultor.

En el transcurso de su vida Francisco de Albear participó en importantes obras de beneficio social en Cuba, como el proyecto de construcción del Muelle de San Francisco en La Habana, el Cuartel de Caballería de Trinidad, la Calzada a San Cristóbal por Guanajay, el Puente San Jorge sobre el Rio Bacuranao, la ampliación del muelle de Cienfuegos, la instalación de las primeras líneas telefónicas, reformas del Jardín Botánico, faros, edificios, carreteras y su obra más importante a la que dedicó 30 años de su vida, el Acueducto de La Habana, una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana.

En los alrededores del Monumento se encuentran entre otros el Parque Central y el famoso Bar Restaurante Floridita, estando también situado a la entrada de la céntrica calle Obispo.

La inauguración de la Plaza de Albear fue todo un suceso popular, con gente que se amontonó incluso en las azoteas de los edificios circundantes. Señoras con sombrillas, señores con sus sombreros y bastones, cientos de curiosos llegaron para ser testigos del acontecimiento, según crónicas de la época. Rodeando al monumento, las coronas florales rendían tributo mientras los inmuebles cercanos habían sido adornados con banderines tricolores.
Todo esto ocurrió el 15 de marzo de 1895, poco después del fallecimiento del ingeniero.




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