SANTA CLARA TUVO UNA RÉPLICA DE LA TORRE EIFFEL La Torre fue proyectada por el

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SANTA CLARA TUVO UNA RÉPLICA DE LA TORRE EIFFEL

La Torre fue proyectada por el ingeniero santaclareño Ramón Cornelio Berenguer, quien trazó con yeso el plano, a escala natural, en el pavimento del atrio del teatro La Caridad, en el costado de la calle Santa Ana (actual Lorda). Tenía unos 28 metros de alto y 7 de ancho en la base, y por la forma en que se ejecutó, no requirió de andamios para armarla, pues la parte que iba quedando construida servía de apoyo y sostén para los carpinteros.

La mitad de la torre hacia abajo fue cubierta con unos 25 metros de flores de papel, empresa en la que tomaron parte todas las damas santaclareñas que sabían confeccionarlas. Al término de cada flor se colocó un foco eléctrico, y quedaba a sus pies, sin interferencia alguna, el obelisco de los insignes sacerdotes Conyedo y Hurtado de Mendoza de 1886.

Las autoridades españolas consideraron la inauguración del alumbrado eléctrico de Santa Clara como una táctica para despistar a las fuerzas militares después del alzamiento del 24 de febrero, por lo que Marta Abreu y su esposo, Luis Estévez, fueron enviados al exilio y salieron para París el 16 de junio del mismo año, en el vapor Le Navarre.

Por la resuelta oposición del público a que fuera desmantelada, la Torre permaneció durante muchas semanas después de las fiestas. Sin embargo, el Ayuntamiento ordenó su demolición a finales de marzo, suceso que inspiró al mambí Ramón Roa a escribir el soneto «Iconoclastas».