EL GRANDIOSO E IMPACTANTE GENIO MUSICAL DE ETERNA CUBANÍA, QUIEN FALLECIÓ LEJOS

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EL GRANDIOSO E IMPACTANTE GENIO MUSICAL DE ETERNA CUBANÍA, QUIEN FALLECIÓ LEJOS DE SU AMADA PATRIA.
(29 DE NOVIEMBRE 1963, SANTA CRUZ DE TENERIFE, ESPAÑA)

Por. Henry Puente.

Hablar de Ernesto Lecuona es hablar de aquel genio musical considerado por la crítica como el más grande autor-compositor que dio Cuba, tierra de la música que recorrió triunfal todos los países del orbe.

El Maestro Lecuona, nacido en el año 1895, fue inmensamente prolífico y podríamos hablar de cerca de 700 obras entre canciones, piezas para piano, composiciones para teatro, ballets, zarzuelas, etc.

También se podría decir que hubiera bastado una de sus obras, el bellísimo Siboney, conocido universalmente, para haberse inmortalizado.

Entre otras de sus obras deben mencionarse La comparsa, Noche azul, Siempre en mi corazón, Para Vigo me voy, Damisela encantadora, María la O, las cuales ocupan un primerísimo lugar en la escala de las más famosas obras musicales de todos los tiempos.

Las grandes voces, tanto masculinas como el inmenso tenor Alfredo Kraus, para sólo mencionar uno, y las femeninas como la inigualables Ester Borja y Rosita Fornés, por sólo mencionar dos, también, difundieron por todo el mundo parte de su obra como igualmente por todo el mundo se escucharon las notas su espectacular grupo “Lecuona Cuban Boys”.

Hijo de un periodista español establecido en Cuba, desde los cinco años estudió piano junto a su hermana Ernestina, catorce años mayor que él. Tuvo como profesores a Hubert de Blanck, Joaquín Nin y Peyrellade. Con sólo 13 años compuso su primera obra, la marcha two step titulada “Cuba y América” para banda de concierto, y más tarde sus primeras obras importantes, Danzas Cubanas (1911) y el Vals del Rhin (1912), cuya partitura, a pesar del título, reitera su tendencia folklórica.

En 1913 se graduó en el Conservatorio Nacional Cubano e inició una larga gira por Estados Unidos, España y Francia. Junto a Gonzalo Roig y Rodrigo Prats formó la trilogía más importante de compositores del teatro lírico cubano y en especial de la zarzuela. El aporte más importante de Lecuona al género teatral es la fórmula definitiva de la romanza cubana.

Con una personalidad multifacética y abarcadora en el contexto de la creación, Lecuona cultivó diversos géneros musicales. En su catálogo podemos encontrar todas las expresiones de la cancionística, desde las más populares hasta las de mayor estilización y elaborada factura. Para el teatro musical compuso una inmensa cantidad de obras de todos los géneros, mientras que sus obras para piano constituyen soporte y pilar de la producción más relevante de la pianística nacional e iberoamericana.

Sus extraordinarias condiciones como intérprete del piano lo llevaron a ejecutar obras representativas del repertorio universal para este instrumento y a obtener el beneplácito de destacadas personalidades, entre las que cabe mencionar a Maurice Ravel, Joaquín Turina, Adolfo Salazar, Joaquín Nin y George Gershwin, entre otros.

Entre sus obras destacan las zarzuelas Canto Siboney, Damisela encantadora (obra según la leyenda compuesta originalmente por su hermana Ernestina) Diablos y fantasías, El amor del guarachero, El batey (1929), El cafetal, El calesero, El maizal, La flor del sitio, Tierra de Venus (1927), María la O (1930) y Rosa la china (1932). Las canciones Canto carabalí, La comparsa (mundialmente célebre) y Malagueña (1933), perteneciente a su suite Andalucía, sus obras Danza de los ñáñigos y Danza lucumí, la ópera El rumbero de Yarey, la Rapsodia negra para piano y orquesta, así como su Suite española.

Ernesto Lecuona es una pieza imprescindible de la historia de la música cubana, iberoamericana y universal…..