Casa de los marqueses de Avilés. Nace don Leopoldo González-Carvajal en Avilés,

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Casa de los marqueses de Avilés. Nace don Leopoldo González-Carvajal en Avilés, el 29 de mayo de 1838. Leopoldo pertenece a una familia naviera, por lo que después de estudiar en la Universidad Literaria de Oviedo decide marcharse a Cuba con la intención de dedicarse a la política.

A su llegada a Cuba trabaja en la industria tabaquera, de la que luego llegaría a ser propietario. Consolidada ya su posición, la Reina Regente Doña María Cristina de Borbón, en nombre de su hijo el Rey Don Alfonso XIII, le hace Senador del Reino por La Habana, cargo en el que es elegido conforme a la Constitución de 1869 y que desempeña en los periodos de 1886 a 1899.Más tarde diputado a Cortes, convirtiéndose muy pronto en uno de los políticos más importantes e influyentes de la época.

En sus negocios en el sector del tabaco, se asocia con su tío en la firma tabaquera "Los dos Carvajales". También se conoce su actividad en el sector ganadero, ferrocarriles, compañía del gas y electricidad de La Habana. Fueron de su propiedad la sociedad "Zaldua Carvajal y CIA", para la explotación de una fábrica de hielo y numerosas fincas urbanas, entre ellas el famoso “Hotel Plaza” (1906). Por si esto fuera poco, fue co-fundador de las dos sociedades recreativas habaneras, "Caridad" y "Pilar", ponente en la Comisión Inspectora del Canal de Vento que abastecía de agua potable a la capital, Directivo del Diario de La Marina, Presidente del Casino Español y Miembro dirigente del Partido Unión Constitucional que defendía la permanencia española en la Isla de Cuba.
Su residencia en el Cerro era digna de mención y por sus propiedades y capital intentó codearse con lo más exclusivo de la sociedad, pero la aristocracia lo rechazaba. Le llamaba, con desprecio, el “tabaquero”. Fue a España, facilitó no poco dinero al rey Fernando VII y el monarca lo premió con un título nobiliario, “marqués de Pinar del Río”. Regresó a La Habana y pensó que la nobleza habanera lo aceptaría entonces, pero los nobles siguieron llamándolo por su apelativo de siempre.
Se casa con Doña Carmen Cabañas, nieta de don Francisco Cabañas, unión que hace que el matrimonio posea una gran fortuna. Ella era de familia terrateniente de la provincia de Pinar del Río y propietarios de importantes fábricas de tabacos en La Habana que dejan a su hija toda su fortuna. A doña Mª del Carmen Cabañas se le concede el título de “Marquesa de Avilés” por Real decreto. El Marquesado de Avilés es un título nobiliario español creado el 8 de febrero de 1897 por el rey Alfonso XIII a su favor.

Uno de los hijos del matrimonio se casaría con Margarita González de Mendoza y Montalvo, nieta de Antonio González de Mendoza, (el personaje de la residencia que comentamos en la publicación anterior). La casa que ella y su marido, Manuel Carvajal, “Marqués de Avilés”, construida en 1914, está también el Vedado, en la calle 17. Y es precisamente la casa a que dedicamos esta publicación.

Diseñada por el arquitecto neoyorquino Thomas Hastings, presenta un refinamiento y elegancia que aún no era habitual. La casa de los Marqueses de Avilés es estilísticamente discreta en comparación con sus mansiones vecinas mansiones. La mansión está situada en un elevado por encima de la acera, a partir de la cual está separada por una balaustrada de mampostería.

La arquitectura sugiere el estilo XVI como la “Château de Bagatelle” y el “Petit Trianon-Hastings “. Un bloque central de doble altura flanqueado por un ala de servicio a la derecha y columnas porche de la izquierda. La entrada enmarcada por pilastras estriadas y un par de columnas lisas independientes, un dispositivo neoclásico típico. Su altura permitió colocar sobre la puerta de entrada un balcón. El diseño responde al, entonces de moda, estilo neoclásico francés pero con referencias renacentistas españolas, que probablemente fueron solicitados por sus clientes.

El vestíbulo refinado y elegante debe ser uno de los más bellos espacios de residencias en La Habana. La sala se siente como un espacio al aire libre desde la que se accede a las habitaciones formales. Originalmente el salón estaba decorado con una alfombra oriental, un cómodo sofá, y tapizado sillones de “Maison Jansen” de París, consolas con esculturas de piedra, candelabros de bronce, Jarrones “Wedgwood”, las omnipresentes fotos familiares enmarcadas, y palmas en macetas en Jardineras de porcelana china decoradas. El comedor es uno de los espacios mejor resueltos de la casa. Los paneles de madera son uno de los más finamente ejecutados en La Habana, sus motivos copiados de la sala de música de Marie Antonieta en el Petit Trianon.

El decorado de la habitación principal contaba con una pieza central de plata y candelabros que habían pertenecido al “Conde de Fernandina”, así como piezas de porcelana alemana de las familias Pedroso y Montalvo.

Al igual que otras casas de esta época, los espacios al aire libre son de especial interés: el orden jónico de las columnas del porche es elegante e importante, la balaustrada y las terrazas, en su origen con paredes y techos decorados con frescos pompeyanos de guirnaldas y grutescos de color rojo oscuro. El porche estaba decorado con faroles de hierro, hermosas jaulas de pájaros, consolas de mármol, bancos y jardineras llenas de orquídeas. El punto focal del jardín trasero es una elegante fuente clásica que se inclina contra el tronco tortuoso de un antiguo árbol de higuera. Un frontón sencillo, acompañado de un par de columnas de los marcos de un nicho abovedado que alberga una pila de mármol.

Los que han visto "La bella del Alhambra" podrán recordar esta mansión, ya que aqui se filmó la fiesta donde Beatriz Valdés canta el "capullito de alheli".

Margarita y su esposo murieron jóvenes, en la década de 1920 (No tengo datos sobre la razón de sus muertes). El padre de Margarita, se trasladó a la casa con su hija Micaela y su esposo, Andrés Carrillo de Albornoz.



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