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Un espacio que muy bien podría haberse llamado La manzana de la discordia y La joya de la Corona. Hoy que debatimos sobre un nuevo rascacielos en el corazón de la moderna Habana ya en los años 50 pudo estar ubicado en este lugar. Pero el destino, por no decir los hombres, le dieron otra utilidad y confieso que por mi parte me sentí afortunado porque muchas alegrías me dio en mi infancia y mi adolescencia.

"El 8 de febrero de 1886 se inauguraba en el espacio comprendido entre 23, 21, L y K, en un Vedado que entonces comenzaba a poblarse, el Hospital Mercedes. Fue el primer establecimiento moderno y científico con que contó la ciudad, con una distribución de sus áreas que eran las más perfectas de su tiempo. Todavía en 1922 se le conceptuaba como una instalación de salud que nada tenía que envidiar a las mejores del mundo. Se mantuvo funcionando hasta la segunda mitad de la década de 1950 y se demolió cuando se había construido el hospital que llevaría el nombre de Fajardo. Se decidió construir allí un rascacielos de 50 pisos. La llegada de la Revolución frustró el proyecto y se acometió, en cambio, la construcción de un llamado Pabellón de Turismo, con cafetería, bares y un restaurante. Funcionó durante un año, y luego algunas de las instalaciones se aprovecharon para un centro recreativo llamado Nocturnal, con una cerca perimetral —toda la manzana— hecha de cañas bravas. Corría ya el año de 1965 o 1966, y uno de los acuerdos de un evento celebrado entonces en el hotel Habana Libre recomendó hacer de la zona recreativa un espacio más silencioso y familiar, acuerdo que dio pie a la heladería Coppelia."
Texto de Ciro Bianchi.