Ramiro Valdés, carnicero de Artemisa y psicópata diagnosticado, más conocido por

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Ramiro Valdés, carnicero de Artemisa y psicópata diagnosticado, más conocido por “El verdugo de Cuba”.
Mientras que algunos imitaban las hazañas de Errol Flynn, otros se sorprendieron con la realidad de un hombre que lleva, aún hoy, más leyendas que nombres. Lo llaman el Gadafi antillano por su excéntrica arrogancia; Donatien, el marqués de Sade, por su sadismo, perfeccionismo y ateísmo radical; La Perilla, por su aspecto de barba rala; El maestro de la censura; El Príncipe del Terror; El cubano Dzerzhinsky; … Y en su distrito natal se le conoce como el Carnicero de Artemisa.

Cuba sigue siendo una realidad inventada donde lo bueno se perdió en busca de lo mejor; demasiada razón fue destruida en las almas de muchos. Entonces, continuando con este desfile de cinismo y vergüenza, hoy les comento a Ramiro Valdés Menéndez, nacido el 28 de abril de 1932, con unas características muy peculiares. Combinando casi perfección, paciencia y perseverancia, con una fuerza de voluntad envidiable. Rígido, obsesivo, reservado e inflexible, es reacio a cambiar. Es un testarudo rayano en la alienación, habla bajito y hace una pausa, donde todo el mundo tiene que callarse; y los que no lo hacen, son silenciados. La causa siempre supera incluso el valor de la vida humana.

Más que una figura ilustre, parece un personaje satánico y oscuro de un thriller. Los culpables salen de la cárcel, las víctimas no escapan del cementerio. Es posible que algunos no sepan que después del ataque de Moncada, y durante su tiempo en la Prisión Modelo en Isla de Pinos, Ramiro fue diagnosticado como psicópata y confinado en la sala de pacientes mentales. ¿Manipulación política? No tenemos certeza. Hay fotografías que lo muestran en la Sierra Maestra con el grado de comandante con un sombrero típico ruso.

Cuestiona con franqueza, respira fuego y no siente el dolor de los demás; propaga el poder con una fuerza aterradora que algunos encuentran atractiva. Viaja en clase ejecutiva y ama el encanto del lujo; no es un hombre que se deje llevar fácilmente por diversiones febriles o indiscreciones llamativas. Solo hace preguntas cuando conoce las respuestas. La fuerza no siempre es una ventaja, por eso suele cometer el error de subestimar a las personas que no tienen nada que perder.

Para Ramiro, el poder es pasión, drama y diversión, presagio de aventuras, un templo único donde pocos merecen entrar. Por eso comparte el mismo código, el arquetipo del crimen organizado, “Un adversario que no se rinde debe ser exterminado”.

De cuerpo atlético, se ejercita con disciplina prusiana a pesar de su avanzada edad. No tiene ninguna adicción conocida, no bebe más de dos vasos de vino tinto que no es ni caro ni exclusivo, aunque famoso por su francés. La lista de personas en las que confía es corta.

Ramiro Valdés es recordado “cariñosamente” por los cubanos en el exilio por encabezar la ola de represiones y venganzas sangrientas de Castro, desde los paredones de fusilamiento hasta los crímenes consuetudinarios que se cometieron en las cárceles de Isla de Pinos, La Cabaña, el Castillo del Principre y otros recintos dedicados al aniquilamiento de las fuerzas sociales que desde el propio año de 1959, se enfrentaron al estalinismo del patio. Sin una educación formal (tuvo que recibir cursos especiales para elevar su nivel cultural) Castro lo puso a efectuar lo que mejor sabe hacer: reprimir.

Las acciones de violencia sanguinaria y masiva, que Ramiro Valdés ordenaba desde los mandos del Minint, en modo alguno eran el resultado de labores serias de investigación, ni de un riguroso trabajo de dirección. Todo lo contrario. El modus operandis del Ministerio del Interior, con Ramiro Valdés y siempre, es, en esencia, que cuando existe algún culpable por descubrir, lo que hacen es arrestar, torturar y encarcelar a decenas, cientos o miles de posibles sospechosos y con esos procedimientos tan burdos supuestamente terminar con el mal.

El ejemplo clásico de estos métodos han sido las decenas de miles de ciudadanos cubanos virtualmente inocentes arrestados mediante los llamados “índices de peligrosidad social” o los “mendaces “delitos contra la economía popular” y sobre todo, aquellos operativos para arrestar a cerca de 300 mil personas en los días de los Combates en Playa Girón frente a la Brigada 2506, llevando así a la cárcel a cuantos seres humanos se les antojara borrar de la vida nacional.

En dos ocasiones ha estado a cargo del Ministerio del Interior de Cuba (1961-1968) y (1979-1985). En ambas, según se rumorea, fué expulsado a gritos por parte del mismo Fidel debido a las estupideces cometidas, a escándalos de corrupción que lo involucraban a él, Vice Ministros y a Jefes que apenas trabajaban dos días a la semanas y el resto del tiempo lo dedicaban a las juergas y al ocio lo cuál ha sido descrito por Norberto Fuentes en su libro, “Los Dulces Guerreros de Castro”.

Ramiro Valdés y Raúl Castro son enemigos a muerte. Los fundamentos de tal enemistad radican desde los tiempos de la Sierra Maestra. Ramiro tuvo una destacada participación en ésta debido a lo cual alcanzó el grado de “Comandante de la Revolución”, al contrario de Raúl que no tuvo una participación destacada. Sus encontrones han llegado a tal punto que por ejemplo, Raúl ha purgado a funcionarios leales a Ramiro de sus puestos de trabajo así como éste ha hecho lo mismo con los que son leales a Raúl. El nombramiento de Ramiro como Ministro de Comunicaciones e Informática de Cuba por parte de Fidel es para muchos una señal de éste de que la “vieja guardia” aún está presente así como para dar una imagen de unidad dentro de la cúpula castrista. Dos hipótesis surgen sobre que es lo que pasará después de la muerte de Castro entre estos dos personajes: A) uno va a deshacerse del otro y mantendrán las cosas tal cual están debido a que si rivalizan la cúpula se debilita corriendo peligro el mismo régimen que les hace disfrutar de privilegios en la isla.

Publicado originalmente el 9 de septiembre de 2007 por El Opositor – Sitio de Denuncia Anticomunista – Análisis de la Actualidad y críticas a la izquierda Latinoamericana y Mundial