PENSAMIENTOS

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Los 51 pensamientos que aquí se reproducen han sido tomados de las Obras Completas de José Martí, publicadas por la Editorial Nacional de Cuba. Los números al final de cada uno de ellos indican el tomo y la página en que aparecen en esa colección. Para que el lector interesado pueda ver el contexto de cada pensamiento, se reproducen en facsímil las 51 páginas de donde provienen, y en ellas se indica el lugar en que se encuentran.

1.- La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie (4, 239).

2.- Sólo la opresión debe temer el ejercicio pleno de las libertades (2, 346).

3.- Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía (18, 304).

4.- El respeto a la libertad y al pensamiento ajenos, aun del ente más infeliz, es mi fanatismo: si muero, o me matan, será por eso (3, 166).

5.- No hay trono que se parezca a la mente de un hombre libre, ni autoridad más augusta que la de sus pensamientos (11, 144).

6.- Patria es eso, equidad, respeto de todas las opiniones y consuelo al triste ( 21, 370).

7.-Sólo resisten el vaho venenoso del poder las cabezas fuertes. El espíritu despótico del hombre se apega con amor mortal a la fruición de ver de arriba y mandar como dueño, y una vez que ha gustado de este gozo, le parece que le sacan de cuajo las raíces de la vida cuando lo privan de él (13, 155).

8.- La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio (4, 193).

9.- Los grandes derechos no se compran con lágrimas, sino con sangre (4, 207).

10.-Todo el mundo, lacio o lanudo, tiene derecho a su plena conciencia: tirano es el católico que se pone sobre el hindú, y el metodista que silba a un católico. Hállenos de escudo suyo el criollo a quien se le impida negar, y el católico a quien se impida afirmar (8, 257).

11.- Es criminal quien sonríe al crimen; quien lo ve y no lo ataca; quien se sienta a la mesa de los que se codean con él o le sacan el sombrero interesado; quienes reciben de él el permiso de vivir (4, 390).

12.- A la mesa del castigador no puede sentarse con honra, sino sin honra, ningún hermano del castigado (1, 365).

13.- No hay espectáculo en verdad más odioso que el de los talentos serviles (13, 158).

14.- Yo no creo que en aquello que a todos interesa, y es propiedad de todos, debe intentar prevalecer, ni en lo privado siquiera, la opinión de un solo hombre (1, 208).

15.- La tiranía es una misma en sus varias formas, aunque se vista en algunas de ellas de nombres hermosos y de hechos grandes (1, 185).

16.- El hombre ama la libertad, aunque no sepa que la ama, y anda empujado de ella y huyendo de donde no la hay (9, 224).

17.- Es culpable el que ofende la libertad en la persona sagrada de nuestros adversarios, y más si los ofende en nombre de la libertad (8, 258).

18.- Como el hueso al cuerpo humano, y el eje a una rueda, y el ala a un pájaro, y el aire al ala, así es la libertad la esencia de la vida. Cuanto sin ella se hace es imperfecto (9, 451).

19.- Mientras un pueblo no tenga conquistados sus derechos, el hijo suyo que pisa en son de fiesta la casa de los que se lo conculcan, es enemigo de su pueblo (2, 172).

20.- Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército (8, 256).

21.- Todo hombre es la semilla de un déspota; no bien le cae un átomo de poder, ya le parece que tiene al lado el águila de Júpiter, y que es suya la totalidad de los orbes (10, 189).

22.- En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana (18, 305).

23.- La fuerza tiene siempre sus cortesanos, aun en los hombres de ideas. Hay hombres dispuestos naturalmente a ser ovejas, aunque se crean libérrimas águilas (22, 247).

24.-Las campañas de los pueblos sólo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible (5, 16).

25.- Todas las tiranías tienen a mano uno de esos cultos, para que piense y escriba, para que justifique, atenúe y disfrace: o muchos de ellos, porque con la literatura suele ir de pareja el apetito del lujo, y con éste, viene el afán de venderse a quien pueda satisfacerlo. Por casa con coche y bolsa para queridas vende la lengua o la pluma mucho bribón inteligente (12, 276).

26.- Todas las grandes ideas de reforma se condensan en apóstoles y se petrifican en crímenes, según en su llameante curso prendan en almas de amor o en almas destructivas (11, 57).

27.- Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra (6, 15).

28.- Las letras sólo pueden ser enlutadas o hetairas en un país sin libertad (5, 221).

29.- Los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye (14, 496).

30.- Un pueblo está hecho de hombres que resisten, y hombres que empujan: del acomodo, que acapara, y de la justicia, que se rebela: de la soberbia, que sujeta y deprime, y del decoro, que no priva al soberbio de su puesto, ni cede el suyo: de los derechos y opiniones de sus hijos todos está hecho un pueblo, y no de los derechos y opiniones de una clase sola de sus hijos (3, 304).

31.- Quien esconde por miedo su opinión, y como un crimen la oculta en el fondo del pecho, y con su ocultación favorece a los tiranos, es tan cobarde como el que en lo recio del combate vuelve grupas y abandona la lanza al enemigo (28, 332).

32.- El que vive en un credo autocrático es lo mismo que una ostra en su concha, que sólo ve la prisión que la encierra y cree, en la oscuridad, que aquello es el mundo; la libertad pone alas a la ostra. Y lo que oído en lo interior de la concha, parecía portentosa contienda, resulta a la luz del aire ser el natural movimiento de la savia en el pulso enérgico del mundo (13, 136).

33.- No hay perdón para los actos de odio. El puñal que se clava en nombre de la libertad, se clava en el pecho de la libertad (14, 494).

34.- Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados (3, 168).

35.-Todo poder amplia y prolongadamente ejercido, degenera en casta. Con la casta, vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas. Las castas se entrebuscan, y se hombrean unas a otras (9, 340).

36.- Antes serán los árboles dosel de la tierra y el cielo pavimento de los hombres, que renunciará el espíritu humano a sus placeres de creación, abarcamiento de los espíritus ajenos, pesquisa de lo desconocido y ejercicio permanente y altivo de sí propio. Si la tierra llegara a ser una comunidad inmensa, no habría árbol más cuajado de frutas, que de rebeldes gloriosos el patíbulo (5, 107).

37.- El hombre virtuoso debe ser fuerte de ánimo, y no tenerle miedo a la soledad, ni esperar a que los demás le ayuden, porque estará siempre solo: ¡pero con la alegría de obrar bien, que se parece al cielo de la mañana en la claridad! (18, 446).

38.- Lo que en el militar es virtud, en el gobernante es defecto. Un pueblo no es un campo de batalla. En la guerra, mandar es echar abajo; en la paz, echar arriba. No se sabe de ningún edificio construido sobre bayonetas (13, 123).

39.- Cuando no se disfruta de la libertad, la única excusa del arte, y su único derecho para existir, es ponerse al servicio de ella. ¡Todo al fuego, hasta el arte, para alimentar la hoguera! (15, 433).

40.- El hombre que clama vale más que el que suplica: el que insiste hace pensar al que otorga. Y los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan (4, 177).

41.- Los hombres que ceden no son los que hacen a los pueblos, sino los que se rebelan. El déspota cede a quien se le encara, con su única manera de ceder, que es desaparecer: no cede jamás a quien se le humilla. A los que le desafían, respeta: nunca a sus cómplices (4, 324).

42.- Los sistemas políticos en que domina la fuerza crean derechos que carecen totalmente de justicia, y el ser vivo humano que tiende fatal y constantemente a la independencia y al concepto de lo justo, forma en sus evoluciones rebeldes hacia su libertad oprimida y esencial, un conjunto de derechos de reconquista (6, 234).

43.- El mundo tiene dos campos: los que aborrecen la libertad, porque sólo la quieren para sí, están en uno; los que aman la libertad, y la quieren para todos, están en otro (4, 389).

44.- Cuando la política tiene por objeto, bajo nombres de libertad, el reemplazo en el poder de los autoritarios arrellanados por los autoritarios hambrientos, el deber del hombre honrado no será nunca, ni aun con esa excusa, el de echarse a un lado de la política, para dejar que sus parásitos la gangrenen (1, 336).

45.- Asesino alevoso, ingrato a Dios y enemigo de los hombres, es el que, so pretexto de dirigir a las generaciones nuevas, les enseña un cúmulo aislado y absoluto de doctrinas, y les predica al oído, antes que la dulce plática de amor, el evangelio bárbaro del odio (7, 230).

46.- Son terribles en manos de los políticos de oficio las masas ignorantes; que no saben ver tras la máscara de justicia del que explota sus resentimientos y pasiones
(10, 314).

47.- No valen antifaces en los países de prensa libre, que sale cada mañana, como un viento duende, levantando caretas (12, 257).

48.- La política científica no está en aplicar a un pueblo, siquiera sea con buena voluntad, instituciones nacidas de otros antecedentes y naturaleza, y desacreditadas por ineficaces donde parecían más salvadoras; sino en dirigir hacia lo posible el país con sus elementos reales (4, 248).

49.- Cada pueblo se cura conforme a su naturaleza, que pide diversos grados de la medicina, según falte éste u otro factor en el mal, o medicina diferente. Ni Saint-Simon, ni Karl Marx, ni Marlo, ni Bakunin. Las reformas que nos vengan al cuerpo. Asimilarse lo útil es tan juicioso, como insensato imitar a ciegas (12, 378).

50.- Quien ve a su pueblo en desorden y agonía, sin puerta visible para el bienestar y el honor, o le busca la puerta, o no es hombre, o no es hombre honrado. El que se conforma con una situación de villanía es su cómplice. Es su cómplice el que considera insuficiente o imposible el remedio que pregona, y con la mentira en el alma, continúa proclamando el remedio insuficiente e imposible. La tiranía no se derriba con los que la sirven con su miedo, o su indecisión o su egoísmo (3, 25).

51.- .-Me parece que me matan un hijo cada vez que privan a un hombre del derecho de pensar (22, 114).

Carlos Ripoll
Carlos Ripoll (1922-2011) Nació en Cuba. Autor prolífico sobre José Martí y su obra. Ha ejercido como editor del Editorial Dos Rios y profesor del Queens College (Nueva York, EE. UU.). Carlos Ripoll, quien fuera en vida una de las máximas autoridades sobre José Martí, dedicó gran parte de su obra en desmontar las mentiras esgrimidas por los hermanos Castros sobre el prócer cubano.