Hola amig@s saludos aquí les regalo esta maravillosa publicacion sobre nues

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Hola amig@s saludos aquí les regalo esta maravillosa publicacion sobre nuestra HERMOSA Y PROSPERA CUBA DE OTROS TIEMPOS 😍ESA A QUIEN LLAMABAN LA TIERRA DEL VERANO PERPÉTUO ,CON SU BELLA HABANA😍ESA A QUIEN LLAMABAN EL PARIS DE LAS AMERICAS 👌🇨🇺😍

En un artículo del diario norteamericano “Evening Post”, que aparecerían traducidos y publicados en “Cuba en Europa”, en Febrero de 1916, hace un siglo… aparece un descriptivo relato de las impresiones de la visita de un norteamericano a Cuba y su fascinación por la Isla…

“…Una temporada de invierno en Cuba sustituye admirablemente un viaje a Europa. Cuba es un país extraño por todos conceptos. Escasamente se asemeja a nada de lo que nosotros tenemos.

La capital, con su Prado brillantemente iluminado, sus hoteles, sus patios, sus jardines cultivados y las mujeres del país de trigueño color y ojos brillantísimos, la vegetación tropical exuberante, y el cielo despejado y azul, ofrece escenas tan distintas a los Estados Unidos que el visitador procedente del Norte experimenta la delicia de frescas
sensaciones a cada paso apenas penetra en Cuba.

La Habana ha sido llamada el Paris de las Américas. Probablemente es acreedor a ese título. No posee edificios medioevales, pero dispone de muy buenos hoteles, hay en ella ruinas cada una de las cuales se halla asociada a antecedentes históricos y ofrece la conveniencia de tranvías eléctricos, ferrocarriles y automóviles para llegar a ellas. La Sanidad y la Higiene son términos con los que se hallan plenamente familiarizados los cubanos modernos y la ciudad de la Habana goza de la distinción de ser clasificada como una de las más limpias de las dos más saludables tierras del mundo.

La mortalidad de la Isla de Cuba, conforme al censo formado en 1909, fue 12.6 por mil habitantes, exactamente igual a la de Australia. A este respecto van a la cabeza de todos los países civilizados del mundo. La mortalidad en los Estados Unidos fue considerablemente mayor.

Hay tanto que ver, tanto que visitar y admirar en la Habana solamente, que con facilidad transcurre un mes en viajes detenidos por la ciudad. Los paseos son muchos en número y por lo general atractivos: la Habana es una ciudad de parques alamedas y jardines. Todas las principales calles de la ciudad parten del Parque Central, que se asemeja a los Campos de Recreo neoyorquinos en el nombre solamente. Es un largo rectángulo pavimentado de cemento con canteros llenos de atractivos, donde plantas orientales y de los países tropicales florecen en profusión.

La estatua de Jose Martí, venerado por todos los cubanos como el Apóstol de la Independencia, ocupa lugar importante. La Banda Municipal toca próximo a ella durante las primeras horas de la noche y toda la Habana ansiosa de distracción acude alii. Las sillas se alquilan por cinco o diez centavos durante toda la noche.

Un hecho notable en la Habana, y que se relaciona así con la administración gubernamental como con la individual, consiste en que la ciudad ha puesto verdadero empeño en conservar sus lugares históricos en forma física tangibles. Un edificio respetado por los cubanos, por haber sido teatro de algún acontecimiento histórico de la Isla, puede que se utilice en distintas formas u objeto para aquel a que fuera destinado cuando se construyera, pero jamás se le destruye para levantar en su lugar un edificio moderno. El antiguo Castillo del Príncipe es hoy el Presidio, y lo que fue en un tiempo el convento de San Francisco, estuvo hasta hace poco convertido en Aduana. Pero ambos edificios se conservan con su característica original.

Y, sin embargo, la Habana es una deliciosa mezcla de lo moderno y de lo antiguo. Todo el que la visita no deja de ir al Morro, el Castillo de los tres Reyes, acerca del cual tanto
se dijo durante la guerra con España, la Cabaña, el Castillo de San Carlos, el Castillo de la Fuerza, la fortaleza más antigua de la ciudad, y la Catedral.

Después existe el Country Club, la Playa de Marianao y el Prado y la calle de O Reilly, frecuentados por las bellas habaneras, como la Quinta Avenida por las mujeres de New-York. El Prado, el Broadway de la Habana, es, desde luego, el paseo principal de los cubanos.

La noche no se completa para ningún cubano si no ha paseado por el Prado. Todo el mundo va alii, positivamente todo el mundo. Sería necesario encontrarse enfermo en un hospital para no acudir al Prado a realizar el paseo favorito. Se asemeja mucho a la Pascua en la Quinta Avenida de New York, solo que en Cuba todos los días, mejor dicho, todas las noches son de Pascuas.

Si la Banda toca en el Parque Central, al Parque Central se acude. Si toca en el Malecón, allí se toma una silla y se pasea próximo al mar, escuchando la música y gozando con el encanto que presta la luz de la luna a casi todas sus noches.

La mayoría de los extranjeros que visitan la Habana pueden apreciar las bellezas de sus jardines botánicos. Horas de gran provecho pueden invertirse en aquellos lugares. Allí con toda su exuberancia natural pueden verse plantas que en New York escasamente se encuentran en los invernaderos. El mango, con sus frutos deliciosos; la plateada ceiba cubierta de flores; distintas especies de caoba, de cedro y ébano y muchos otros valiosísimos arboles de madera dura, sobre los cuales se extienden preciosas enredaderas y flores jamás vistas en los países fríos.

Hay teatros suficientes y de importancia para todos los gustos. El Nacional, frente al Parque Central, es considerado el tercer gran teatro del mundo. Su construcción es de estilo italiano, con cinco hileras de palcos en forma de herradura, separados por artísticos compartimentos. Como todos los edificios de la ciudad, públicos y privados, ha sido construido teniendo en cuenta el clima del país.

Para algunos la parte más interesante de la Habana no es la ciudad moderna con todas sus mejoras, sino la de las calles estrechas, con sus casas de antiquísimos balcones, muy parecidas a los callejones del viejo mundo, de los cuales han sido copiadas. Allí aceras de dos pies de ancho conducen, por calles empedradas, a verdaderos túneles, que dan paso a más amplias calles.

Los turistas que tienen tiempo e inclinación para aventurarse más allá de la Habana, encuentran compensación remunerativa en otros lugares de la Isla. A las 24 horas pueden encontrarse en Santiago, la segunda ciudad de Cuba. El servicio ferrocarrilero es excelente; vagones Pullman y hasta de departamentos semejantes en todo a los que se usan en Europa pueden encontrarse en los trenes regulares especiales y expresos.

El paisaje tropical que por todas partes se divisa es espléndido. Los campos sembrados de caña y piñas, las vegas de tabaco, que son las más productivas del mundo, las haciendas de crianza, las plantaciones de árboles frutales, los bosques, etc., se suceden sin interrupción. El tabaco y el cedro que ha de facilitar andando el tiempo el envase para el mismo, crecen juntos el uno al otro. Por todas partes abundan los pájaros y las aves. Mariposas de indescriptible brillantez e insectos de gran tamaño y bellos colores vuelan por los campos, produciendo efectos verdaderamente fantásticos.

Y, por último, el pueblo cubano, por su trato, por su amabilidad y por su dulzura, es delicioso…”👌🇨🇺