Les voy a dejar con un cóctel de trabajos que creo fueron de los primeros que pu

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Les voy a dejar con un cóctel de trabajos que creo fueron de los primeros que publiqué aquí. Tratan diversos temas sobre padecimientos y vida de Apóstol. Con esto derrumbaré varias versiones que siempre se han tenido de su persona y lo han querido vulgarizar. Pero si es cierto que si no fué el primero, pués estuvo entre los primeros en escribir un poema a los estupefacientes. Los voy a publicar o republicar así, todos juntos, por motivos de tiempo. Les aconsejo seguir los comentarios y aún después de comentar seguir pendientes , pués muchos pudieran aportar datos de interés. La foto es del maestro a sus 19 años. Espero lo disfruten.

Intentando apodarlo Pepe Ginebrita y
que la vulgata martiana ha diseminado sin escrúpulos. Desde los 18 años padeció de una enfermedad llamada Sarcoidosis que le afectaba la vista, los pulmones y los testículos. La enfermedad le provocaba un fuerte rechazo a los olores fuertes y en especial al alcohol al cual era sensible. Por tanto no ingería bebidas alcohólicas. Solo tomaba Vino Mariani, una bebida reconstituyente de la época o sea una antecesora de lo que hoy conocemos como bebidas energizantes.

José Martí y los narcóticos.
Otro ejemplo, además, para tener una idea de cuán extendido estaba el uso de los narcóticos en el siglo XIX, es que entonces había varias bebidas alcohólicas que tenían un fuerte contenido de cocaína, siendo la más famosa de ellas el Vino Mariani. Su inventor, Angelo Mariani, fue un químico de Córcega que mezcló el fruto de la vid francesa con el extracto de la hoja de la coca. La densidad de cocaína que tenía este compuesto era de 6 a 7 miligramos por onza y su consumo estaba tan generalizado que nada menos que el Papa León XIII mandó hacer una medalla de oro para honrar a su inventor. No es extraño entonces que la bebida fuera alabada, al mismo tiempo, por sus propiedades medicinales y por llevar la “felicidad” a muchas familias. Ni tampoco que ésta se utilizara regularmente como una especie de tónico, como un preventivo ante las epidemias de catarro o simplemente como un reconfortante para las largas convalecencias.
Según Enrique Collazo, amigo de Martí, el Vino Mariani era el predilecto del Apóstol. En uno de sus Cuadernos de apuntes, Martí explica que el vino Mariani estaba “hecho de coca, la planta confortante del Perú” (OC XXI, 232). Collazo, quien según los editores de las Obras Completas, da “la mejor descripción general de su persona,” decía además que Martí comía poco, pero en cambio “días enteros se pasaba con Vino Marini” (OC XXVII, 215). Es decir, sin otro “alimento” que el que proporcionaba la hoja de la coca, ya que como se sabe ésta tiene la capacidad de suprimir el deseo de comer. En la misma nota, Collazo describe a Martí comoel apóstol un hombre hiperactivo: “Era muy nervioso, un hombre ardilla, quería andar tan de prisa como su pensamiento, lo que no era posible. Subía y bajaba las escaleras como quien no tuviera pulmones” (OC XXII, 215).

Acá les dejo el fragmento de poema que , si la memoria no me falla, debe estar actualmente en el Tomo 15 dónde reposa su poesía el poema es del 1875 publicado en México con el nombre de Oreste
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(…)

¡Un beso de mujer! – Yo lo he sabido
En un muy dulce instante extra-vivido.-
El árabe, si llora,
Al fantástico haschisch consuelo implora.
El haschisch es la planta misteriosa,
Fantástica poetisa de la tierra:
Sabe las sombras de una noche hermosa
Y canta y pinta cuanto en ella encierra.-

El ido trovador toma su lira:
El árabe indolente haschisch aspira.
Y el árabe hace bien, porque esta planta
Se aspira, aroma, narcotiza, y canta.

Y el moro está dormido,
Y el haschisch va cantando,
Y el sueno va dejando,
Armonías celestes en su oído.

Muchos cielos ha el árabe, y en todos,
En todos hay amor,- pues sin amores,
¿Qué azul diafanidad tuviera un cielo?
¿Qué espléndido color las tristes flores?

Y el buen haschisch lo sabe,
Y no entona jamás cántico grave.
Fiesta hace en el cerebro,
Despierta en él imágenes galanas;
El pinta de un arroyo el blando quiebro,
El conoce el cantar de las mañanas,
Y esta arábiga planta trovadora
No gime, no entristece, nunca llora;
Sabe el misterio del azul del cielo,
Sabe el murmullo del inquieto río,
Sabe estrellas y luz, sabe consuelo,
¡Sabe la eternidad, corazón mío!

El árabe es un sabio:
Cobra a la tierra el terrenal agravio.
Y en tanto,- el encendido
Vigor de este mi espíritu potente,
Me quema en mí y esclavo y oprimido
Tormenta rompe en la rebelde frente: –

Y en tanto – de mi espíritu el deseo
De aquello lo invisible se enamora.
Y se abrasa en mí mismo, y ¡me devora
Buitre a la vez que altivo Prometeo! –

¡Amor de mujer árabe! despierta
Esta mi cárcel miserable muerta:
Tu frente por sobre mi frente loca:
¡Oh beso de mujer, llama a mi puerta!
¡Haschisch de mi dolor, ven a mi boca!
José Martí