La siguaraya. La que sin permiso no puede tumbá. A la siguaraya (cuyo nomb

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La siguaraya.
La que sin permiso no puede tumbá.
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A la siguaraya (cuyo nombre científico es Trichilia havanensis) la conocen en Cuba con otros nombres diversos como atori, rompe camino, tapa camino y abre camino. Este frondoso árbol de la familia de las meliáceas, que crece silvestre y fuerte en los campos de la Isla, alcanza entre ocho y diez metros de altura y es considerado como sagrado para las religiones afrocubanas.

Los habitantes de la Isla conocen bien los atributos de la siguaraya (quizás por eso la mientan tanto) debido a los múltiples atributos religiosos que los practicantes de la santería cubana y de la regla de palo monte le reconocen. En la segunda, la siguaraya figura como palo importante de la nganga.

En la medicina popular la siguaraya es muy apreciada y se utiliza para las afecciones artríticas, del aparato urinario y por su acción purgativa y beneficiosa para las enfermedades venéreas.

La siguaraya es conocida como “rompe camino” porque – siempre según las creencias afrocubanas – tiene la fuerza para destruir el fúmbi (muerto) enemigo; “tapa camino”, porque evita que este interfiera en la senda de su nfumo y lo obstrucciones y “abre camino” porque desbarata todo lo malo y facilita la vida del hombre abriéndole paso.

Aunque su acción purgativa es bien conocida por los santeros que saben bien como aprovecharla, se debe tener mucho cuidado con su ingestión porque en dosis elevadas puede provocar la muerte.

Sobre la siguaraya cantó Benny Moré en un antológico tema que era “una mata tan sagrada que sin permiso no se podía tumbar”.

En esa dificultad para arrancarla, a pesar de ser un árbol tan común, radica quizás el origen de la expresión tan cubana “!Este es el país de la siguaraya!” que se utiliza para hacer patente la exasperación ante la imposibilidad de despojar algún mal sufrido o desquitarse ante un agravio.