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Hola Amig@sūüėČSaludosūüôč‚Äć‚ôāÔłŹūü§ĒSab√≠an que Uno de esos hechos Silenciados o practicamente borrado de la historia ūüėĘes que:ūüĎá
George Washington Gana La Independencia De EE.UU.ūüáļūüáł Gracias A Mujeres ūüíÉCubanasūüá®ūüáļūüė≥ Sab√≠an que las damas cubanas Financiaronūüíį el triunfo de la revoluci√≥n Norteamericana ūüáļūüáłūüė≥ūüĎŹūüĎŹūüĎŹ
La Contribución de las mujeres Cubanas fue decisiva para la independencia de EE.UU.
En su libro, " When the French were here" (Cuando los franceses estuvieron aquí), el historiador estadounidense Stephen Bonsal ( Marzo 29, 1865, Baltimore MD Р( Junio 8, 1951, Washington D.C.) escribió: " El millón que las damas de La Habana dieron a St. Simon para pagar a las tropas puede en verdad ser considerado como los cimientos del edificio sobre el cual se erigió la independencia norteamericana". (Hoy serían algo así como 42 millones )
Poco antes de la batalla de Yorktown, que resultar√≠a decisiva para la libertad de las Trece Colonias dominadas entonces por los ingleses, y que se convertir√≠an en lo que es hoy Estados Unidos, las arcas de la Revoluci√≥n independentista estaban exhaustas. No hab√≠a dinero para pagar a los soldados que comandaba del general George Washington ni, m√°s grave a√ļn, a los soldados franceses que les ayudaban bajo las √≥rdenes del general Rochambeau. La situaci√≥n era cr√≠tica: las tropas podr√≠an desmoralizarse porque, inclusive, hac√≠a tiempo que no se les abonaban sus salarios.
El almirante franc√©s Francois Joseph Paul De Grasse viaj√≥ a Hait√≠, colonia francesa, pero all√≠ no pudo obtener el dinero necesario. Solamente Cuba, colonia de Espa√Īa entonces, dispon√≠a de capital. A De Grasse se le esperaba en el escenario de la guerra para bloquear a los ingleses la Bah√≠a de Chesapeake, mientras que las tropas del general Washington luchar√≠an en tierra. De Grasse comision√≥ al marqu√©s de St. Simon para tratar de obtener la colaboraci√≥n del Capit√°n General de Cuba, mariscal Juan Manuel de Cajigal.
St. Simon encontr√≥ en La Habana un muro inexpugnable: el cr√©dito de los norteamericanos no era bueno y tampoco el de los franceses. Se sab√≠a que el reinado de Luis XVI de Francia, pasaba por una cr√≠tica situaci√≥n financiera. Adem√°s, era dudable que el gobernador colonial de La Habana estuviera facultado para disponer de suma tan elevada del erario p√ļblico a favor de una escuadra extranjera, aun cuando Espa√Īa estuviera en guerra con los brit√°nicos y hubiera estado ayudando a los rebeldes norteamericanos pr√°cticamente desde el principio de la contienda.
Pero el ayudante de campo de Cajigal era el coronel Francisco de Miranda, nacido en Venezuela y ardiente defensor de la independencia de las Trece Colonias. Su atractiva personalidad y el valor demostrado en el sitio y toma de Panzacola, llevada a cabo por los espa√Īoles en su ayuda a los norteamericanos contra los brit√°nicos, le hab√≠an granjeado muchas simpat√≠as en la naciente sociedad cubana de La Habana y Matanzas.
Miranda contaba con muchos amigos cubanos pudientes, entre ellos, la familia Menocal, emigrada de la Florida, cuando los espa√Īoles la canjearon por La Habana, ca√≠da poco antes en poder de los brit√°nicos.
La reacción de sus amigos cubanos al planteamiento de Miranda de recolectar fondos para pagar a los soldados franceses y norteamericanos fue altamente favorable, sobre todo, entre las damas: los cubanos simpatizaban ampliamente con la libertad de Norteamérica.
Damas de La Habana y Matanzas pusieron manos a la obra: recolectaron dinero, subastaron objetos de valor y, sobre todo, donaron sus valiosas joyas. Se Comenta que la hacienda de los Menocal, situada en Ceiba Mocha, Matanzas, sirvi√≥ como lugar de recolecci√≥n, o al menos como uno de ellos. El c√≥mputo final fue de un mill√≥n doscientas mil libras tornesas, moneda de plata acu√Īada en Tours, al centro de Francia, y de usual circulaci√≥n en aquella √©poca.
En "le Musee Naval de París" hay anécdotas de marineros franceses que reflejan como las cubanas se quitaban hasta sus brillantes para donarlos. La generosidad de las damas cubanas fue descrita de la siguiente manera por el General Jean Baptiste de Rochambeau: "La contribución de 800, 000 libras esterlinas ayudó a frenar la insolvencia monetaria del ejercito revolucionario y ayudó a aumentar el espíritu del ejército que se encontraba en baja"
La escuadra francesa envi√≥ a Cuba el veloz velero L'Aigrette, el cual recogi√≥ el valioso y pesado cargamento entre La Habana y Matanzas. Al norte de esta √ļltima se incorpor√≥ un convoy encabezado por el nav√≠o Ville de Par√≠s, equipado con 110 ca√Īones, y pusieron proa rumbo a Virginia.
Debido al peso de aquella plata, fue necesario reforzar los pisos de la casa de Yorktown en donde se depositaron las monedas para pagar a los soldados: 800,000 libras para los franceses y 400,000 para los de Washington. Ya los soldados estaban satisfechos para enfrentar la batalla de Yorktown contra las tropas brit√°nicas dirigidas por el general Cornwallis, llevada a efecto entre el 6 y el 19 de octubre de 1781.
El crucial donativo de las damas cubanas ha sido pasado por alto por la mayor√≠a de los historiadores norteamericanos. Como si ese reconocimiento pudiera empa√Īar en algo la heroica gesta del general George Washington.