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ūüćéūüććūü•ĎūüćČ MERCADO DE TAC√ďNūüćČūü•Ďūüććūüćé
Mercado del vapor o Plaza del vapor de la Habana, quien se encontraba ubicado en el √°rea que hoy ocupa el PARQUE DEL CURITA .

La historia de los mercados p√ļblicos en La Habana tiene sus inicios en la Plaza de San Francisco, muy cerca del convento de igual nombre, lo que no fue muy aceptado por los religiosos que viv√≠an y hac√≠an sus pr√©dicas en dicho templo.
Muchas fueron las presiones que ejercieron para lograr el traslado de estos mercados hacia la Plaza Vieja (en aquella época conocida como nueva) y la del Cristo.
Es v√°lido significar que por mercado p√ļblico se entend√≠a una gran aglomeraci√≥n de tarimas, o diversos tipos de mesas, donde los vendedores expon√≠an sus productos a la venta, nada de edificios o instalaciones construidas con este prop√≥sito.
Pero el crecimiento de la población, y por ende de la actividad comercial, dio origen a varios mercados y entre ellos el que nos ocupa: el de la Plaza del Vapor.
Estaba ubicado en la manzana comprendida entre las calles de Reina, Dragones, √Āguila y Galiano, donde sin ning√ļn tipo de organizaci√≥n y para satisfacer a los clientes de aquella zona, se establecieron numerosos vendedores de abastos que ofrec√≠an sus productos en las m√°s incre√≠bles tarimas o casillas de madera, montadas sobre ruedas.
Miguel Tac√≥n, gobernador general de la Isla, quiso dotar a aquella zona habanera de un mercado digno de ella. Manuel Pastor quien se encarg√≥ del proyecto, concibi√≥ un inmueble de dos plantas con una extensi√≥n aproximada de 85 por 120 metros, con galer√≠as cubiertas y sostenidas por columnas de piedra, que por su dise√Īo y facilidades no ten√≠a nada que envidiar a los existentes en la Metr√≥poli por aquel entonces.
Su nombre real fue Mercado de Tac√≥n, para, en un acto de pura aduloner√≠a, honrar a ‚Äútan distinguida figura‚ÄĚ, aunque, por existir en el costado de Galiano una fonda cuyo propietario (otro c√©lebre personaje llamado Pancho Marty), hab√≠a pintado en una pared un llamativo cuadro donde se pod√≠a apreciar al Neptuno, primer barco de vapor que realizara viajes entre La Habana y Matanzas.
El imaginario popular le dio el apodo de Plaza del Vapor, nombre con el que a√ļn hoy, los que peinan canas, nombran a lo que es en la actualidad el Parque del Curita.
En 1836 fue reconstruido √≠ntegramente, dando lugar a una edificaci√≥n de considerable tama√Īo y elegancia, distinguido por sus s√≥lidas armazones de hierro en el patio central y por sus grandes arcos, alta b√≥veda, bellas paredes y una grandiosa portada por la calle Galiano.
En la madrugada del 7 de septiembre de 1872 un incendio arruinó el inmueble, por lo que se construyó uno temporal en el actual Parque de la Fraternidad.
Dos a√Īos m√°s tarde, la Junta de Obras P√ļblicas aprob√≥ edificar uno nuevo, en el sitio que ocupara el destruido, con el nombre oficial de Plaza del Vapor.
Su construcción fue encargada esta vez al arquitecto Rayneri Sorrentino y el sistema de viga y losa empleado, resultó una novedad, desde el punto de vista técnico, en la Habana de la época.
En 1918 dejó de ser mercado y los vendedores se instalaron en los terrenos de lo que había sido la estación de trenes de Villanueva, lugar donde posteriormente se edificaría el Capitolio, por lo que tuvieron, posteriormente, que ser trasladados al Mercado Único de Cuatro Caminos.
Fue entonces que en la Plaza del Vapor se desmantelaron las estructuras metálicas del patio, lo cual posibilitó ganar una amplia área, donde se podían llevar a cabo juegos de béisbol y balompié.
Vale destacar que en aquellos juegos de pelota organizados en su patio central, participaba el Deportivo Tacón, equipo de la barriada, que contaba con una increíble aceptación porque en él jugaba Eulalia González, más conocida por Viyaya, una residente de la Plaza del Vapor que jugaba la inicial como cualquier consagrado.
Pero con el tiempo la plaza volver√≠a a retomar sus funciones, a√ļn cuando en sus amplios portales siempre existi√≥ alg√ļn tipo de venta, pues exist√≠an peque√Īos establecimientos como barber√≠as y donde adem√°s pod√≠an adquirirse frutas, pescado freso, zapatos, ropas y sombreros, entre otras cosas y donde adem√°s en las noches, no era dif√≠cil encontrar merodeando por sus alrededores, vendedoras de caricias para, en muchos casos, poder solventar sus necesidades personales y familiares. Los pisos superiores fueron destinados a unas 200 viviendas.
Pero si por algo se caracterizó fue, por llegar a ser, el mayor expendio de billetes de toda la Isla, pues se estima que en sus instalaciones se vendía, aproximadamente, el 50% de los boletos que semanalmente eran emitidos por la Renta de la Lotería Nacional.
De su demolici√≥n existen varias versiones, la m√°s difundida es que se pens√≥ construir un gran edificio de apartamentos que devino en un parque que abarca toda la referida manzana y que lleva el nombre de Sergio Gonz√°lez ‚ÄúEl Curita‚ÄĚ, quiz√°s porq este labor√≥ en una peque√Īa imprenta instalada en la Plaza del Vapor, donde se imprimi√≥ de manera secreta la primera edici√≥n de La historia me absolver√°.
Para el llamado parque se sabe que se han planeado varios proyectos, pero el m√°s concreto y que ha perdurado en el tiempo casi desde su creaci√≥n, ha sido el de parqueo, a√ļn cuando por la d√©cada de los 60 y en tiempo de carnavales, funcion√≥ como plaza bailable, junto con el Parque Maceo, el Anfiteatro de Marianao, la Plaza Roja y otros.
Al final lo que quedó de la Plaza del Vapor es un parque de la ciudad del cual lamentablemente pocos conocen su maravillosa historia .





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