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Hola amig@s🙋‍♂️sabían que un día como hoy 21 de mayo de 1902-es Nombrado el doctor Carlos J. Finlay Barrés, Jefe de Sanidad de Cuba (Dependencia de Gobernación).👌👏👏👏👏

Aproposito del tema ,aqui les regalo este SUUUUUUPERRRRRRR ESPECTACULAR 👌resumen de :👇

LA SALUD PÚBLICA CUBANA ANTES DE 1959💪

En las estadísticas oficiales comparativas con la época prerrevolucionaria no se incluye la medicina privada que era una esfera muy vasta, distorsionándose el cuadro referencial. La República dedicaba el 10 % de su presupuesto anual a la esfera de la salud.

La salud se hallaba atendida por un sector público financiado por el gobierno central, provincial o municipal. Existían, además, seguros sociales, hospitales de beneficencia, escuelas de medicina. Los servicios del sector público eran gratuitos, con independencia de los ingresos individuales. El Ministerio de Defensa estableció también hospitales para sus miembros y familiares, como el militar y el naval. Existía el hospital de la policía, administrado centralmente.

La red de hospitales comprendía los de tipo general en las ciudades más populosas. Existía infantil, de maternidad; también los había especializados para lepra, enferme­dades mentales, cáncer, poliomielitis, oftalmología, ortopedia, tuberculosis, pediatría, enfermedades contagiosas y cardiología. Completaba esta red de hospitales, los llamados dispensarios, que eran unidades bastantes generalizadas, cuyo objetivo era diagnosticar y tratar en su primera instancia enfermedades específicas como la tuberculosis, lepra y enfermedades de la piel o pediatría. En los municipios del interior existía una extensa red de servicios externos y primeros auxilios, a través de doscientas casas de socorro.

Cuba estableció en el año 1916 programas de seguro social, con una elevada proporción de personas cubiertas, donde los empleadores estaban obligados a asegurar sus trabajadores en las compañías autorizadas; se protegía el accident­e del trabajo y enfermedades profesionales y de maternidad. Las compañías privadas sufragaban la atención médica y el trabajador escogía el médico y el hospital.

En 1933 se estableció el seguro de maternidad, donde los fondos, aportados por empleadores y trabajadores, eran administrados por una institución autónoma, la Junta Central de Salud y Maternidad, compuesta por representantes del gobierno central, los empleadores y los trabajadores. Estos fondos posibilitaron la construcción de varios hospitales de maternidad; además, el seguro sufragaba el costo del médico o comadrona que la atendía en el momento del parto.

Existían hospitales financiados por instituciones no lucrativas, como los de la Liga contra el Cáncer y la Liga contra la Ceguera, así como hogares de ancianos y orfelinatos. En 1958 había en Cuba un hospital universitario, el Calixto García, bajo la administración de la escuela de medicina de la Universidad de La Habana, cuyos servicios eran gratuitos. Se generalizaban los pequeños hospitales financiados por empleadores en grandes empresas (como los ingenios azucareros) que estaban lejos de poblaciones importantes.

En América Latina, Cuba tenía en el año 1958 la más alta proporción de población cubierta para las necesidades de atención médica a través de un sistema de institu­ciones no lucrativas, mutualistas, financiadas por beneficiarios, dando especificidad al sistema de atención médica de Cuba. Su origen data del siglo XIX, cuando los inmigrantes españoles fundaron asociaciones de bienestar, según la región de origen. Las más solventes, como el Centro Gallego y el Centro Asturiano, crearon sus hospitales; con el tiempo, estas instituciones, por su excelente servicio y bajo costo, admitieron a cualquiera que pudiese pagar la cuota, que nunca excedió a diez pesos mensuales.

En 1927, la población de La Habana era de unos 500 000 habitantes; de este número, 200,000 incluyendo a sus familiares, estaban recibiendo benefici­os de las asociaciones mutualistas españolas; 100 000 recibían atención médica en instituciones privadas y 100 000 insolventes cuya atención médica se suministraba por hospitales y dispensarios estatales y municipales.

Por tanto, el posible mercado para la medicina privada, estaba muy limitado, no superaba al tercio de la población habanera. Como consecuencia, muchos médicos crearon clínicas a bajo precio que pudieran competir con los centros mutualistas. Estas clínicas o quintas, como también se les llamaba, eran consideradas por la legislación como organizaciones no lucrativas.

En el año 1958, el número de ciudadanos que pertenecían a asociaciones mutualistas sobrepasaba el millón (1,150,000), o sea, una quinta parte de la población total de Cuba se encontraba cubierta por este sistema. A pesar de la amplia red de instituciones de carácter público y el continuo aumento de asociaciones mutualistas y cooperativas médicas, la práctica privada de la medicina era amplia en Cuba. Por el sector privado habían servicios financiados por no beneficiarios, cono instituciones de caridad, hospitales de escuelas de medicina privada, servicios médicos industriales a cargo de los empleadores.

Instituciones lucrativas de servicios médicos habían privadas y de compañías de seguro; hospitales privados, consultas privadas de médicos y la medicina naturalista. El número de hospitales privados dedicados sólo a servir a pacientes que pagasen individualmente por los servicios recibidos era limitado. La inmensa mayoría de los médicos cubanos compartían el ejercicio de su profesión entre una institución, para la que trabajaban a sueldo, y la práctica privada de la misma. En algunos casos los pacientes de las consultas privadas del médico eran los mismos que atendía en el hospital. Los médicos localizados en pequeñas comunidades estaban casi siempre limitados a las consultas privadas pero no era extraño que el pago de sus servicios lo recibiese en especie.

Finalmente, también podía hallarse en Cuba la farmacopea naturalista, en conocimientos empíricos sobre las propiedades curativas de yerbas medicinales, principalmente entre la población rural, pobre y a población negra. Asimismo, el farmacéutico ejercía una práctica de consejos gratuitos sobre la medicina apropiada para enfermedades simples.

El desarrollo de la atención médica en Cuba durante el período entre los años 1899 a 1958 se reflejó en una mejoría en las condiciones de la salud en la población. La tasa de mortalidad por cada mil habitantes en Cuba, durante la República, a grandes rasgos, se comportó de la manera siguiente.

AÑO TASA '000

1900 24.4

1932 11.0

1958 6.8

Si se hace una comparación entre los países del hemisferio occidental, puede apreciarse que las tasas de mortalidad general Cuba eran las más bajas del continente, incluyendo a Uruguay, Canadá, Argentina e incluso los Estados Unidos. Respecto a la tasa de mortalidad infantil en Cuba, tenemos las cifras siguientes:

AÑO TASA '000

1926 58.5

1949 40.5

1958 33.7

Cuba ocupaba el tercer lugar continental de mortalidad infantil en el año 1958, sólo por debajo de Estados Unidos y Canadá. De acuerdo con informes de la Unión Panamericana de la Salud y del Banco Mundial, este índice de mortalidad infantil, de 33.7 por mil, era inferior a la de países desarrollados de la época, como Alemania occidental, Italia y España. Una comparación entre las clases de enfermedades causantes del número más alto de muertes en el ano 1906 con las del período de 1943 a 1951 arroja como enfermedades más frecuentes en países poco saludables (enteritis, tuberculosis, malaria, tétano) mostraban una tendencia a disminu­ir.

Los estudios universitarios de medicina en Cuba era uno de los más rigurosos y estrictos del mundo occidental. El informe del Banco de Reconstrucción y Fomento de 1951 aseguraba que "Cuba tiene algunos de los mejores médicos y cirujanos del mundo". El número total y la tasa de médicos en Cuba, durante el período republicano crecía continuamente.

AÑO MÉDICOS MÉDICOS POR 10 000 HAB

1899 1,223

1943 3,533 7

1958 7,000 12

Así, para 1957 Cuba ocupaba en el continente el quinto lugar de habitantes por médico, (1 por cada 833) superado por escaso margen por Argentina, Estados Unidos, Uruguay y Canadá; considerando que en el período republicano Cuba experimentó una de las tasas demográficas más altas del continente.

Durante su historia, Cuba cada 30 años disminuía a la mitad el número de pacientes atendidos por un médico. En 1958, Cuba ocupaba el lugar 28 en el mundo en la proporción de médico por habitantes, pero en 1980 había descendido al lugar 35, con 1 médico por cada 700 habitantes. En la actualidad Cuba debería tener una proporción de 1 médico por cada 416 habitantes, a la par de los países más altamente desarrollados.

Si bien ninguna enfermedad había alcanzado proporciones epidémicas desde hacía veinte años, en 1958, Cuba tenía aspectos que requerían atención y mejora en el área de la salud. Habían deficiencias en zonas del interior donde se sufría de parásitos y desnutrición. Existía un aspecto desfavorable en la relación médico por habitante, al no existir una distribución equitativa en el territorio, concentrándose los médicos en las grandes urbes. Asimismo, existía una concentración de hospitales en las capitales, poco incentivo de los médicos para ir a áreas rurales.

La proporción de camas de hospitales con respecto a la población en 1958 era de una cama por cada 174 habitantes y una cama de hospital público por cada 294 habitantes. Estas cifras son bastante similares a las dadas por las Naciones Unidas, que fijó la proporción de una cama de hospital público por cada 300 habitantes en el año 1957. Aunque, la distribución de cama por habitante era irregular. De acuerdo con el informe del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, en 1953 había en la provincia de La Habana 1 cama por cada 82 habitantes y en Oriente 1 cama por cada 545 habitantes. En 1958 existían en Cuba 35 000 camas hospitalarias (sin incluir los hogares de ancianos) lo que arrojaba una proporción de 1 cama por cada 174 habitantes. En 1982, de acuerdo con datos del propio gobierno de Castro había 1 cama por cada 211 habitantes, incluyendo las camas de hogares de ancianos.

Antes de 1959 existían:

ESPECIALIDAD HOSPITALES DISPENSARIOS CASAS SOCORRO

Primeros Aux. 200

Generales 50

Pediatría 8 28

Obstetricia 8

Tuberculosis 30 5

Psiquiatría 2

Cáncer 2 2

Lepra 3 10

Poliomielitis 1

Oftalmología 1

Cardiología 1

Ortopedia 2

Así, en el año 1958 la mortalidad general era del 6.8. Con altos niveles de ingresos y de consumo, la expectativa de vida del cubano, en la década de los años cincuenta rondaba ya los setenta años, como ha sido expresado recientemente por varios demógrafos extranjeros que realizaron estudios en la Isla de Cuba en esa época. Esa cifra den su época superaba a muchos países desarrollados de esa época. Vale decir que en casi treinta años, el gobierno de Castro sólo ha logrado elevar en dos años la expectativa de vida de la población.

El "Statistical Abstract" de Estados Unidos ubica a Cuba en 1958, en el tercer lugar continental, sólo detrás de Argentina y Uruguay, en la proporción de médicos y dentistas por habitantes: 1 por cada 781 habitantes, por encima de países como Inglaterra, Francia, Holanda y Finlandia.

Como ven “Ese cuento que le inventaron al pueblo de que a esas clínicas privadas nada más que podían ir las personas que tenían un poder adquisitivo muy grande es mentira antiguamente había una casa de socorro prácticamente cada 2 o 3 cuadras”