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…….. EL CUCALAMBÉ……..

Nació entre una población eminentemente agrícola y ganadera, en Las Tunas, el 1 de julio de 1829. Su padre, Manuel Agustín Nápoles Estrada, era propietario de terrenos en la finca El Cornito, donde vivió hasta los 29 años, nutriéndose de la sabia bucólica que circula por sus composiciones.

Juan Cristóbal Nápoles y Fajardo, según otros investigadores adoptó el seudónimo de El Cucalambé para cubrirse de los ataques de sus enemigos, en este caso Cookcalambé es una combinación bilingüe de cook (cocinero, en inglés) ya que trabajó también como cocinero y calambé (taparrabos o delantal, en lengua de nuestros aborígenes); curiosa simbiosis: el salcochador de yerbas del monte, el montuno inculto, se había creado un nombre en que aceptaba con orgullo la denominación de cocinero rústico e indio escondido, combinando elementos de dos culturas tan ajenas como la taina y la inglesa. Y como sus enemigos no eran sólo literarios, sino también políticos, en el seudónimo iba una de sus tantas alusiones clandestinas al patriotismo.

En 1845 Juan Cristóbal Nápoles y Fajardo, publicó sus primeras décimas guajiras en El Fanal, publicación periódica de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, actual Camagüey. Luego colaboró con un poema en la Piragua, órgano del grupo siboneyista, por ello se dice que fue un genuino representante del siboneyismo y el criollismo en la poesía cubana.

Entre 1856 y 1857 publicó su primer libro titulado Rumores del Hórmigo (nombre del río que pasa por la ciudad de Las Tunas) que recoge el principal núcleo de sus poemas campesinos y está considerado como un clásico de la lírica en la Isla.

En 1859 presentó su obra teatral Consecuencias de una falta, drama (en verso) a cuatro actos. En 1886 se publicó una colección de sus poesías inéditas.

En compañía de su esposa y sus hijos se trasladó de su pueblo natal a Santiago de Cuba, donde continuó escribiendo y colaboró en algunas publicaciones periódicas.

Dada su precaria situación económica se vio precisado a aceptar del gobierno español el cargo de pagador de Obras Públicas en esa ciudad, de donde desapareció misteriosamente a finales de 1861 a la edad de 32 años.

Existen diferentes versiones acerca de la muerte del bardo, algunas de ellas verdaderas leyendas. Se cuenta que cuando desempeñaba el empleo de pagador, fue acusado de robarse tres mil noventa y ocho pesos, pero la documentación del archivo histórico de Santiago de Cuba, permite concluir que el poeta fué hecho desaparecer por quienes sustrajeron el dinero. Otra de las versiones de su muerte es la del suicidio.

Tomado de Jaquelyn Elena Martínez Egidio.