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Moisés Simón Rodríguez (tras la adición de una s al final de Simons, su verdader

Moisés Simón Rodríguez (tras la adición de una s al final de Simons, su verdadero apellido) murió en Madrid, solo, abandonado; los costos de su entierro fueron pagados por la Sociedad de Autores de Francia siguiendo la gestión de su amigo Francisco Galacho, porque el embajador de Cuba en España en ese momento le negó cualquier apoyo. Moisés nació el 24 de agosto de 1889 y comenzó a estudiar música a los cinco años con su padre Leandro Simon Guergué, músico vasco que fue maestro del eminente compositor Eliseo Grenet. A los nueve años tocaba el órgano de la iglesia de Jess María y, a los once, ya era maestro de capilla en Nuestra Seora del Pilar, así como en importantes fiestas religiosas de la Iglesia del Esperito Santo. Participa ocasionalmente como pianista armónico en el Café Delmonico, en la Acera del Louvre, y en algunos actos musicales en los que participan su madre y tías, también pianistas, con las que realiza obras musicales en varios pianos. A los 12 años se inició como director de orquesta en compañías infantiles actuando en diversos lugares de La Habana (como el Teatro Irijoa, el actual Teatro Martí), así como en las provincias y en centros sociales.
Comenzó a componer al año siguiente, incluso sin muchos conocimientos. Sus primeras obras fueron de carácter religioso, pero pronto abandonó esta línea de trabajo para musicalizar pequeñas zarzuelas que luego daría a conocer por su condición de director. En 1904 estudia composición, armonía, contrapunto y fuga con los maestros Ignacio Tellera, Fernando Carnicer y Felipe Palau, luego cursos de forma e instrumentación con el músico y maestro José Mauri, quien unos años más tarde fue abuelo de sus hijos Aida. y Moisés. Dos años después fundó su propia orquesta con la que acogió las veladas de determinados teatros, entre ellos el Teatro Martín, donde dirigió los estrenos de varios musicales del maestro Ernesto Lecuona.
Con la experiencia adquirida en esta importante obra y por sus obras, llamó la atención del célebre compositor español Vicente Lleo, quien contrató a Simons para dirigir la orquesta de su compañía de zarzuela y opereta presentándose en el teatro Payret. Su nombre apareció rápidamente junto a reconocidos compositores, directores e intérpretes, y viajó a México, Santo Domingo, Puerto Rico y América Central. En 1909, para el periódico La Lucha, escribe sus primeros artículos literarios sobre la historia, origen y filosofía de la música, presentándose en esta ocasión bajo otra faceta de su personalidad artística: la de musicólogo. Abarca todos los géneros musicales en sus composiciones, imbuidas de un sello de verdadera originalidad. Su música ha sido incluida en el repertorio de importantes orquestas y compañías de teatro. La famosa Orquesta Sinfónica de Viena tocó uno de sus cuatro Caprichos Cubanos. Su primera opereta, Deuda de Amor, en tres actos, con libreto de Fermon Samper, fue interpretada por primera vez por la Compañía de Esperanza Iris, el 3 de febrero de 1913 en el Teatro Albizu, con gran éxito en sus seis funciones, a pesar de la prisa con que se escenificó. Formó parte de la dirección de numerosas compañías musicales, entre ellas Solidaridad Musical, fundada a mediados de 1916 para defender los derechos de los músicos cubanos, que luego se convertiría en un gremio en el que ocupó los cargos de vocero fundador y luego presidente. Gracias a su propio sistema, ha pinchado más de mil rollos para piano mecánico, entre obras clásicas y música popular. El 20 de octubre de 1926, un terrible huracán azotó nuestro país y destruyó la fábrica de rodillos Pascuali. Como resultado de la inundación, Simons perdió varias obras importantes, algunas de ellas inéditas e inacabadas, entre ellas: El hilo de la vida y La Cueva de los Mochuelos , esta última un libreto de Gómez Navarro. y que fue una de sus mejores obras porque la había desarrollado en estilo contrapuntístico y una fuga a cuatro voces interpretada por un coro masculino; dos obras dedicadas a la Orquesta Sinfónica de La Habana y un ballet dedicado al maestro Pedro Sanjuon, para la Orquesta Filarmónica. Moisés Simons fue el primer director en incorporar el ritmo del danzón en conjuntos de jazz.
Entre junio y agosto de 1927 tuvo una interesante polémica con Eduardo Sánchez de Fuentes sobre nuestro folclore, publicando en las páginas del Diario de la Marina un artículo titulado "Musica cubana", que mantenía en suspenso a toda la isla.
Simons se hizo amigo de Alejo Carpentier porque el escritor español Gregorio Martínez Sierra, de visita en La Habana, tuvo la idea de montar un espectáculo que se crearía en Madrid con música folclórica cubana. Carpentier, a quien le había pedido el libreto, hizo el texto con dizains y guarachas del siglo XIX, pero necesitaba pregones para dos escenas separadas, luego se dirigió al maestro Amadeo Roldan, quien recomendó a Simons.
Así, en 1928, apareció El Manisero, pregon mundialmente popularizado por Rita Montaner -a quien se dedicó- y a quien había escrito en una toalla de papel cuando estaba sentado a una mesa en una cafetería habanera ubicada en las calles San José y Amistad.
Un año después, se trasladó a Nueva York a petición de la editorial Edward Marks. Cuando llegó, se asombró: El Manisero fue un éxito tan grande que quienes lo conocieron lo llamaron "Mr. Peanut". Grabado por el cantante Antonio Machin el año anterior, había sido un gran éxito. Sin embargo, precisamente en 1928, Simons había realizado un viaje exploratorio a esta ciudad sin resultados.
Rita Montaner, fiel intérprete del compositor, como Machín en 1928, grabó sus primeros doce discos para la marca Columbia. Entre los títulos incluidos estaba El Manisero, además de la rumba Palmira, es por ello que la obra logró popularizarse. Previamente, Rita había representado sus obras en diferentes teatros de nuestra capital; incluyendo en su repertorio títulos como Así es mi patria, Rumba guajira, Serenata cubana, La trompetilla, Vacúnala, Chivo que rompe tambó y Qué es el danzón, entre otros.
En 1930, en el Teatro Calderón de Madrid, Simons estrenó su comedia Niña Mercé, con gran éxito de público y crítica.
Aconsejado por su amigo Enrique Uhtoff, Simons regresó a París y cuando entró en los cabarets, fue recibido con los acordes de El Manisero, porque Rita Montaner ya había dado a conocer esta obra durante su visita a esta ciudad.
Al mismo tiempo, Ernesto Lecuona fue contratado por Metro Goldwyn Mayer, Hollywood, para musicalizar la película La canción cubana, protagonizada por Lupe Vélez y el barítono Lawrence Tibett quien, entre sus temas musicales, contó con El Manisero. Lo acompañaron Carmen Burguette (que durante esta década tuvo gran éxito en París), Sol Pinelli, Armando Mario y la Orquesta del Palau, contando entre sus integrantes al joven Félix Guerrero.
Veinte años después, en la década de 1950, El Manisero volvió a ser utilizado en la película Ha nacido una estrella, en la que Judy Garland cantó un fragmento.
En septiembre de 1932, el Teatro Principal de la Comedia ofreció dos conciertos típicamente cubanos en los que Simons participó junto a artistas de renombre como María Cervantes, Carmen Burguette, María Ruiz, Esther Borja, Ernestina Lecuona, el Terceto Apolo y Septeto Anacaona, entre otro. El barítono Paulino Rosette interpretó dos canciones de la autora: Linda MexicanaetMarta.
Previamente, había ofrecido en París las primeras de sus composiciones A une rosa, interpretada por Maria del Carmen Vinent, y Los tres golpes, creación de Madame Mistinguette, la estrella del Casino de Paris.
Aconsejado por su amigo Enrique Uhtoff, Simons regresó a París y cuando ingresó a los cabarets, fue recibido con los acuerdos de El Manisero, pues Rita Montaner ya había dado a conocer esta obra durante su visita a esta ciudad.
Al mismo tiempo, Ernesto Lecuona fue contratado por Metro Goldwyn Mayer, Hollywood, para musicalizar la película La canción cubana, protagonizada por Lupe Vélez y el barítono Lawrence Tibett quien, entre sus temas musicales, contó con El Manisero. Lo acompañaron Carmen Burguette (que durante esta década tuvo gran éxito en París), Sol Pinelli, Armando Mario y la Orquesta del Palau, contando entre sus integrantes al joven Félix Guerrero.
Veinte años después, en la década de 1950, El Manisero volvió a ser utilizado en la película Ha nacido una estrella, en la que Judy Garland cantó un fragmento.
En septiembre de 1932, el Teatro Principal de la Comedia ofreció dos conciertos típicamente cubanos en los que Simons participó junto a artistas de renombre como María Cervantes, Carmen Burguette, María Ruiz, Esther Borja, Ernestina Lecuona, el Terceto Apolo y Septeto Anacaona, entre otro. El barítono Paulino Rosette interpretó dos canciones de la autora: Linda MexicanaetMarta.
Previamente, había ofrecido en París las primeras de sus composiciones A une rosa, interpretada por Maria del Carmen Vinent, y Los tres golpes, creación de Madame Mistinguette, la estrella del Casino de Paris.
Su opereta más famosa, Toi c'est moi (en 2 actos y 12 fotogramas, con libreto en francés de Henri Duvernois) tuvo su estreno con gran éxito el 18 de octubre de 1934 en el teatro parisino Bouffes, donde actuó alcanzó más de 400 representaciones. Luego lo presentó en Madrid en 1944, con un texto en español de Federico Shaw, y al año siguiente en Barcelona, ​​con el mismo éxito que en París.
En 1936 crea otra opereta Le chant des Tropiques, en el Théâtre de Paris, con las interpretaciones de Jean Sablon y Roger Bourdin de la Gran Ópera, la soprano Hélène Regelli, así como el cantante cubano Antonio Machín, quien debuta en este espectáculo interpretando El Manisero con el mismo éxito que en Nueva York; y la pareja de baile Ofelia y Pimienta; que enloqueció a los parisinos al presentarles la rumba cubana.
De esta opereta nació la canción Cubanacán, que, como Marta, alcanzó gran popularidad internacional. Motivó a Raquel Meller, George Till, Jean Sablon y Tino Rossi a integrar canciones de Simons en sus repertorios.
Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Alemania invadió Francia ocupando la ciudad de París. El maestro Simons luego se fue a un pueblo en el centro; A pesar de estar recuperándose de una operación, solicitó incorporarse al ejército para combatir a los nazis, lo que le fue negado por las autoridades francesas debido a su estado de salud y su condición de autor. Ante el avance de los fascistas, partió hacia el sur y se instaló en una villa que llamó Cubanacán. La guerra lo había sorprendido cuando preparaba una nueva opereta Pass Muscade, con libreto de Simon Gautillon. Circulaban rumores de que estaba en apuros y, a partir de una carta enviada a un amigo en La Habana, fechada el 20 de octubre de 1939 -publicada un año después en la revista Carteles- se supo que le estaba pidiendo que 'enviar documentos que le permitan aclarar su origen porque, con su nombre y apellido, los nazis sospechaban que era judío. Familiares y amigos hicieron gestiones para su repatriación y poco después un artículo publicado en el Diario de la Marina aseguraba que no tenía más dificultades. Regresó a Cuba a fines de 1942, enfermo y en una situación económica precaria. El 22 de febrero de 1943 la Corporación de Turismo rindió homenaje a tres grandes figuras de la música cubana: Ernesto Lecuona, Eliseo Grenet y Moisés Simons en el teatro Auditorio donde recibieron medallas y diplomas en reconocimiento a su labor artística. Las sopranos Esther Borja, Luisa María Morales y Rita Montaner, entre otros artistas, interpretaron sus obras más populares, acompañadas de los propios autores. Previamente, Simons había dirigido la orquesta que acompañó a Margot Alvario en la actuación del teatro América donde recibió una gran ovación del público. La emisora ​​de radio RHC Cadena Azul le ofreció contrato para un programa.
En París, antes de la guerra, compuso una marcha que presentó en un concurso convocado en La Habana y cuyo presidente del jurado fue el maestro Jaime Prats. Su hijo Rodrigo estaba entre sus miembros. La marcha, titulada Montmartre, obtuvo el primer premio y fue interpretada por el tenor Alberto Mouset acompañado al piano por Juan Bruno Tarraza.
Dada la evolución musical que se ha dado en Cuba desde principios de la década de 1940 (especialmente en la canción, en la que nuevos compositores como Orlando de la Rosa, Bobby Collazo y René Touzet, entre otros) Surgió, Simons intentó adaptarse a las formas y esto le llevó a emprender un viaje a España.
Cuando hizo escala en Santa Cruz de Tenerife y A Coruña, él y el tenor Hipólito Lázaro, con quien había realizado el viaje, fueron muy bien recibidos por la prensa. En Madrid, inmediatamente fue contratado para musicalizar la película Bambú interpretada por las actrices y cantantes Imperio Argentina y Celia Gómez, para esta última escribió la canción Hoy como ayer. Entre las muchas propuestas que recibió estuvo el estreno de la opereta Tú eres yo, en español, en Madrid y Barcelona, ​​y una oferta favorable de Adolfo Torrado (autor de Morena Clara) para otro estreno.
Murió el 28 de junio de 1945, cuando debía partir hacia París. Sus restos fueron enterrados en el cementerio de San Lorenzo de Madrid. Tenía cincuenta y seis años y dejó como legado cerca de cuarenta operetas y más de cien decenas de otros géneros.
Una evaluación completa de su trabajo queda en manos de los musicólogos y la posteridad. Sería interesante investigarlo a fondo en beneficio de nuestra historia musical y, quizás, Moísés Simons será recordado por mucho más que El Manisero.





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