MI DUROFRÍO PA´L COVIDA veces suena como algo tan simple, porque justo la combin

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MI DUROFRÍO PA´L COVID
A veces suena como algo tan simple, porque justo la combinación de agua y frutas con azúcar, es así, rica y simple, pero para los cubanos, el DUROFRÍO es símbolo de la etapa más linda que se vive, la de ser niños.
Mi abuela Juana, durante toda mi infancia y cada fin de semana, me hacía acompañarla a Regla para visitar a sus hermanos. Ya fuera en la maravillosa y mística Lanchita o en la Guagua 106, el destino siempre era el mismo.
Baldo el Tio, además de dedicarse de manera artesanal a producir escobas, plumeros y jabas de plástico trenzado, se las ingeniaba en sus ratos libres para vender unos riquisimos DUROFRÍOS que eran el lujo de la cuadra y que tan solo con congelarse un poquito, volaban de sus manos.
Alguna que otra vez, justo mientras lo visitaba ví todo el proceso de elaboración y hasta me tocó ir hasta la puerta para entregarlos personalmente. Múltiples sabores y colores, según la fruta de temporada. De piña, de tamarindo previo exprimir la pulpa que jugaba entre los dedos, de guayaba, de platanito, de naranja y el de coco. Nunca he sido muy fan de este último, pero el coco en aquella casa, convertido en Durofrío, me sabía a gloria.
Creo que este humilde oficio ha sido una salida elegante economicamente para muchos cubanos. Cuando el bolsillo a crujido, el Durofrío es inveitable y no hay que hacerle mucho marketing a esta golosina popular, porque en menos de lo que canta un gallo todo el vecindario sabe que "Yiya, la mujer de la esquina, con puerta verde rana, vende durofríos"…jajajaja. El boca a boca no tiene comparación, funciona en Cuba mejor que todas las redes sociales.
Mi abuela también cada tanto hacia en casa, pero era de jugo de naranja y sus moldes eran las cubeteras de hielo. , Un delirio para mi mientras hacia la tarea, en un pozuelito y con una cucharita, degustar aquel helado tan frío, que era inevitable "la punzada del guajiro" e irlo troceando con el tenedor y de paso ir espantando a un pato de nombre POCHOLO, que merodeaba por la sala de la casa, a ver qué se le pegaba.
Reconozco que no soy fan de los helados a base de agua y en cada país que he vivido para elegir los sabores no faltan desde clásicos hasta tradicionales, pero sin embargo, los Durofríos son mi perdición.
Quizá ese bloque duro muy azucarado, como es propio de nosotros, lo relaciono más al recuerdo que a la preparación en si, por los momentos vividos en Regla, por el olor ácido a petróleo del mar mientras la lanchita cruzaba, o por el olor del perfume "para salir" de mi abuela Juana.
Vaya uno a saber, cosas de lo que fué y no volverá a ser. Por suerte estamos para contarlo, y quién nos quita lo bailao?
Escucho historias de cuando comían Durofrío.
Les dejo la MI RECETA, muy lindo día para todos y un saludo sabrosón
DUROFRÍO PA´L COVID
2 tazas de piña madura pelada cortada en trozos
2 tazas de azúcar de preferencia blanca
6 tazas de agua
1 pedazo de jengibre fresco
1 cdta de cúrcuma en polvo
1 ó 2 limones (depende de cuán ácido te gusten)
Dispón en una ollita todos los ingredientes excepto el limón. Deja hervir hasta que la piña se haya ablandado y los líquidos al menos se hayan reducido a la mitad. Esta cocción previa permitirá que el azúcar de diluya mejor, se infusione el jengibre y la cúrcuma coloree todo.
Deja enfríar y licua todo muy bien. Agrega el jugo de limón para darle su toque acidito y vierte en los moldecitos. Acomoda los palitos y lleva al congelador.
Listo, cuando endurezcan podrás disfrutarlo al gusto.
TIPS: aunque solo reconocemos en el DUROFRÍO el agua, azúcar y la fruta, en esta ocasión quise agregarle Cúrcuma, jengibre y limón por las propiedades que estos 3 ingredientes poseen en el sistema inmunológico. La cúrcuma da color y es maravillosa para la salud, el jengibre refuerza las defensas y el limón, da vitamina C. Asi que saboreamos y de paso, nos fortalecemos.