LA INTERESANTE HISTORIA DE “LA GACEÑIGA”.

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LA INTERESANTE HISTORIA DE “LA GACEÑIGA”.

Cuentan que Marietta Gazzaniga, La Soprano Italiana ‘Fue la Protagonista” De la Gaceñiga Criolla. Un buen día Marietta decidió correr fortuna allende los mares. Se fue con su conde de fatídico apellido a llenar con su bien timbrada voz los teatros del Nuevo Mundo. Tan mala espina tuvo el aristócrata homónimo que no llegó a escuchar a su amante conyugue. El conde murió en el trasatlántico antes de tocar tierras americanas, en el invierno en 1857.

Pero la Marietta no se amilanó. Siguió inalterable su trayecto y arribó a la espectacular Habana, donde tuvo la primera de tres exitosas temporadas a partir de ese invierno insular 1857-1858, en el Gran Teatro Tacón, la “Catedral de la Ópera en América”. Así lo llamaba la prensa continental y la europea.

El majestuoso teatro habanero, inaugurado en 1838, tenía la estructura, elegancia y capacidad del teatro Real de Madrid y del Liceo de Barcelona, según recogen las críticas de arte de la época a ambos lados de la Mar Océano

Originalísimo obsequio: ‘De Gazzaniga’

Luego de una de sus actuaciones, en 1858, un avispado panadero habanero fanático admirador de la diva milanesa le llevó de obsequio un estupendo pan dulce, o panqué, al que en su honor bautizó como “De Gazzaniga”, y que luego comercializó en su panadería con tal nombre.

No, nada de extraño tuvo aquel gesto regalón. En esa temporada operática capitalina 1857-1858 surgió una acalorada rivalidad en el público entre la Gazzaniga y otra soprano italiana, Erminia Frezzolini, ambas integrantes del primo cartello de la compañía contratada por el Teatro Tacón.

Los dilettanti se dividieron en dos bandos “a muerte” a favor de una y otra artista, y en las presentaciones cada facción quería superar las ofrendas que el grupo contrario destinaba a su diosa. Las funciones eran campos de batalla en los que volaban amables flores, palomas, versos impresos y otros objetos, que a veces se estrellaban contra cantantes, músicos, y candilejas, sobre todo cuando Marietta cantaba “La Traviata”, uno de sus más apoteósicos éxitos.

Y no me lo crean a mí. Todo esto consta en el “Diccionario de estrenos de óperas y operetas en Cuba”. Tomo I (1842-1902).

O sea, el regalo del ignoto panadero a la Gazzaniga estaba más que justificado. Claro, zarandeado por el hablar cotidiano, el nombre del curioso panqué se independizó de Marietta, y como “gaceñiga” fue que se enraizó en la cultura cubana.