LA CANTANTE CUBANA PREFERIDA POR LOS REYES EUROPEOS, QUIÉN TUVO LA ARISTOCRACIA

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LA CANTANTE CUBANA PREFERIDA POR LOS REYES EUROPEOS, QUIÉN TUVO LA ARISTOCRACIA DEL VIEJO MUNDO A SUS PIE, UNA DIVA HOY COMPLETAMENTE OLVIDADA EN LA ISLA…

Por. Henry Puente.

Esta insigne cantante cubana, preferida por reyes, presidentes, ministros gobernantes e inclusive, durante décadas adorada por la más selecta y exigente aristocracia europea, a quién le regalaron joyas exclusivas, palacios a su nombre, siendo llevada en anda por multitudes en las ciudades de París, Madrid y Londres como una auténtica reina, vestida por los más importantes modistos y diseñadores de la época, al día de hoy en Cuba pocos la recuerdan, su arte, grandeza y glorias pasadas se encuentran en un total olvido dentro de la cultura cubana.

Está inmensa diva criolla nombrada Margarita Díaz González, Nació un 3 de febrero de 1918, en Guanajay, que en aquella época se encontraba en la provincia de Pinar del Río, hoy Artemisa, en los predios dónde actualmente se encuentra la cárcel de Guanajay, en la residencia del que fue su padre, el Alcaide Ambrosio Díaz, director de la institución carcelaria, su madre, Felipa González, fue la fundadora de la Cruz Roja Cubana en 1909, su abuelo fue el mayor general Pedro Díaz, un militar veterano de las guerras de independencia, fundador de la primera sociedad de negros que existió en dicha localidad.

Sin la menor duda está artista es una de las hijas más ilustres de la nación cubana, de la cuál en su momento Ernesto Lecuona diría en el periódico ABC de Madrid España: *Cuando de canto lírico se trata, afirmó el colosal compositor-pianista, Margarita Díaz es una gloria de Cuba y una fiel embajadora de nuestra música lírica en el mundo enteró, quizás la mejor, su timbre y técnica vocal resultan perfectos, escucharla es como ver un rayo de sol resplandeciente, algo único, asombroso y deslumbrador *

No obstante, Margarita Díaz también padeció los prejuicios raciales en su momento, siendo despreciada en algunos círculos por el color de su piel, aún así, consiguió desplegar una exitosa carrera que la llevó a presentarse en escenarios de más treinta países de Europa, América, África y Asia, durante los años sesenta, un funcionario español de emigración, después de revisar su pasaporte, la obligó a abandonar el vagón del ferrocarril en que la cantante se trasladaba desde la ciudad de Colonia (Alemania) hasta la ciudad de Barcelona (España), donde había debutado en una revista musical que marcó su trayectoria artística en el viejo mundo.
Algunos Gobiernos europeos no ocultaban su hostilidad hacia la gran estrella negra, aquel hombre, antes de ensañarse con ella, reprochó a la cantante ser nativa de un país latinoamericano, Ella comentó: «Cuando me vi en aquel campo nevado con mi equipaje y mi perro San Bernardo me juré que regresaría a Cuba. Había visto desprecio en la cara de aquel hombre, ¡ Y yo me siento orgullosa de ser cubana ! Después de mucho batallar siendo adorada y despreciada a su vez, enferma su madre de gravedad en la isla, y debe regresar en 1965 para cuidar de ella, ya que en 1964, la artista todavía andaba por España al frente de su propia compañía.

A sus 77 años había perdido buena parte de su belleza, pero no la simpatía, la agilidad mental ni el gusto por los vestidos, los adornos y el maquillaje,
entonces se prometió que algún día regresaría a cantar para su pueblo natal, todos acogieron la idea con una mezcla de desilusión y escepticismo, pensando ¿Cuánto quedaría de aquella voz que las viejas grabaciones, pese a todos sus defectos, nos revelaban brillantes y cálidas?
Los temores fueron infundados ya que durante la celebración de su cumpleaños 83 en el museo Carlos Baliño, acompañada al piano por el también guanajayense Juan Espinosa, sorteó con su gran dominio técnico los estragos causados por el tiempo, con una voz aún sorprendentemente joven, y con su cubanísima gracia mulata convocó la complicidad y la entrega de un auditorio formado mayormente por conocedores de la música.

Para ese entonces la artista cojeaba, andaba como escorada, pero se hizo maquillar cuidadosamente y lucía con naturalidad las gangarrias y la peluca, resultaba conmovedor su vestido, un vestido gastado que en su tiempo debió ser de grandes presentaciones.

Sus primeros pasos como cantante los da cuando su profesor de solfeo y teoría musical, Eduardo Goicochea Arrieta, le monta un repertorio de música sacra que interpreta en la iglesia, pero no inicia su carrera artística hasta el 15 de septiembre de 1932 en el Teatro Vicente Mora, donde canta Serenata de Schubert, Estrellita de Ponce, Ave María de Gounod, entre otras obras clásicas. En 1933 se traslada al Cerro e ingresa en el Conservatorio Municipal dirigido por Gonzalo Roig y como profesor de canto Gonzalo Rubiera. Estudia además con los profesores Tina Farelli y Arturo Bovi.
Debuta en la radio como intérprete de música clásica en CMCQ, formando parte de un cuarteto de cámara en Radio Lavín. Al conocerla, Ernesto Lecuona la invita a pertenecer al elenco de conciertos en el Teatro Nacional.De ese compositor estrenó piezas como Soñé que me dejabas, Ilusión y ¿Dónde estas? E interpretó otras, en ocasiones acompañadas por el mismo maestro, como Arrullo de palmas. No pocas veces salió en escena con el respaldo de orquestas conducidas por músicos de la talla de Gonzalo Roig, Rodrigo Prats, Dámaso Pérez Prado, González Mántici, Adolfo Guzmáz. Mantuvo en la Radio espacios líricos de gran audiencia.

Desde 1937 interpreta sus propias obras. Actúa también en repertorio de zarzuelas y operetas en la emisora Mil diez.
Es en 1942 que comienza la carrera internacional de Margarita Díaz. Durante seis años hace presentaciones en Panamá, Estados Unidos y México, donde no demoran en bautizarla como la Voz de Oro del Caribe. Se hace aplaudir además en Brasil, Venezuela, Colombia, Perúy Canadá.

Se va a Europa y debuta en Barcelona en 1952. Pasa a Amberes, en Bélgica, y a Atenas, Grecia, donde actúa en el hotel Reina Cristina.
Toma parte en el homenaje que se le brinda a Maurice Chevalier en Roma. Ya no hay límite ni vallador que no venza, recorre con su música el Medio Oriente y parte de África. Está soprano-lírica de señora voz fue triunfadora en largo período artístico, dueña como muy pocas del arte de escribir una canción con las manos, sentía honradamente por los escenarios del mundo la nostalgia de su patria.

Viajó a 22 países como embajadora de la música lírica. Tuvo relaciones con no pocos famosos. Pablo Picasso la acogió en su círculo íntimo, algo inusitado en alguien tan arisco y distante como el gran pintor español, María Callas y Edith Piat fueron sus amigas, al igual que Sara Montiel, Lena Home y Josephine Baker. También Mario Lanza, Nat King Cole, el ya maestro Chevalier.

En Grecia la soprano cubana gozó de la preferencia de la reina Federica y cantó en fiestas que se organizaban en el palacio real de Atenas. Así, fue invitada a cantar en la fiesta de 15 de la princesa Sofía, reina de España, aunque no faltan los que afirman que lo hizo, no solo en el cumpleaños, sino en su boda con el futuro rey Juan Carlos. Margarita fue considerada en algún momento la cantante extranjera mas popular en Grecia. Para muchos griegos, el nombre de esa soprano evoca toda una época musical. Quizá eso explique el documental que la televisión griega filmó sobre la vida de Margarita Díaz en un momento en que conocía ya el olvido en que vivió al final de su vida.

A mi entender, muy tardío obtuvo la Distinción Por la Cultura Nacional y la María Teresa Vera. Falleció en la ciudad de La Habana el 30 de diciembre del año 2008, en silencio, sin pompa, tampoco hubo los reconocimientos que merecía, ni existieron los estruendosos aplausos, los cuales estaba acostumbrada recibir, a pesar de ello, ahí está y estará para siempre dentro la la historia musical cubana…..