HISTORIA DE UNA ROSA – Rosa María Andrade

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Hoy quiero abrir un poquito la ventana a mi vida, en inmenso agradecimiento a todos uds por recibirme bonito!
Estos días han Sido de grandiosa satisfacción para mí, al recibir sus comentarios tan bellos!
Y quiero que sepan que seguirán recibiendo de mi letras en total apoyo y cariño sincero.
HISTORIA DE UNA ROSA.
Debo decir que siento en mi ser una gran emoción.
He decidido plasmar aquí momentos y situaciones de mi vida.
Comenzaré por decirles que yo nací en un pueblo provinciano, un lugar muy visitado por personas que profesan la religión católica.
Un pueblo llamado Talpa de Allende Jalisco. Fuí la quinta de nueve hermanos de los cuales, cuatro mayores que yo, y cuatro menores.
Viví ahí hasta la edad de cinco años, y mi vida fue linda a pesar de la situación económica familiar.
Mi padre… tejía cestos y canastas que luego vendía en las fiestas del pueblo, y mi madre le ayudaba a confeccionarlos. También a veces se ponía a las afueras de la iglesia con un tendido de hierbas medicinales que el conocía a la perfección, puesto que tenía y leía libros sobre el tema. Otras veces vendía nieve raspada en un carrito que el fabricó y pintó con sus propias manos, Y hacia una deliciosa nieve de garrafa. Mis días transcurrían en un ambiente tan lindo! Lleno de juegos con mis hermanos, y mis acostumbrados paseos a un cerro que se encontraba justo frente a mi sencilla pero acogedora casa de madera. Cuando yo estaba en ese lugar, recostada sobre el pasto, solía soñar viendo esas hermosas nubes que adornaban ese inmenso cielo. ¡El cielo de mi infancia! Ese que guardo en las memorias de mi corazón, así como el olor a hierba fresca y tierra mojada. ¡Cuántas horas hermosas y de ensueño me vieron crecer! ¡Cuántas veces mirando al cielo y hablando conmigo misma disfruté! La Naturaleza era para mí un continuo descubrir y sorprender…y la escazes y pobreza no era algo que me quitara el sueño. Algunas veces a la luz de las velas compartíamos lo poco que mi madre nos ofrecía, pero en un ambiente que aún recuerdo y me ensancha el corazón. Recuerdo una Navidad en que mis padres no tenían suficiente dinero para hacernos regalos “buenos” como ellos les decían. Pero recuerdo esa vez a medianoche, sentí como mis padres ponían en la cabecera de cada uno sus humildes pero hermosos presentes de navidad. Para mis dos hermanos una malla de canicas a cada uno, y a mis hermanas pequeñas unas sencillas muñecas de un material plástico muy duro. Y yo…yo abrí tremendos ojos al ver y oler el hule de mi hermosa pelota roja. ¡Ese aroma aún me acompaña. Esas noches de plática y anécdotas antes de dormir. Esas historias que mi padre nos contaba a la luz de una lámpara de petróleo y a veces a la luz de las velas cuando no había manera de comprar ese combustible. Mis momentos de juego con mi gran amiga Francisca, a quien yo llamaba ” Chica”. Y luego …un día, ¡el viaje! La separación de mis padres y el arribo a este puerto que amo. Aquí donde crecí. Mi madre habíase casado muy joven con mi padre a la edad de 16 años, y jamás había trabajado. Hubo que hacerlo ahora sola y con todos nosotros. Crecí viendo el empeño de ella por darnos lo que más pudiera y tratando de no mostrar tristeza o debilidad para darnos seguridad y confianza. Cursé solo la educación primaria puesto que debí trabajar para aportar en la casa, y dar aportunidad a mis hermanos más pequeños a obtener por lo menos la educación básica. Empecé a trabajar a los doce años, dejando de lado mis anhelos de seguir aprendiendo. En mi adolescencia pase por situaciones muy extremas de peligro al que yo misma me expuse por ser tan impulsiva y rebelde. Muy a pesar de eso siempre me mantuve alejada de drogas y cosas que a mis amigos acontecían. Pude palpar entonces como la tristeza y soledad confundían sus mentes, y les hacían tomar decisiones equivocadas. Yo aprendí a entenderlos, aunque no estuviese de acuerdo en lo que hacían. Disfruté mi adolescencia al máximo cuidándome de cosas que yo consideraba indebidas. Cuando tenía veintiún años tuve mi primer hijo cómo madre soltera ya que mi novio al saber que mi nene venía… desapareció. Apareciendo años después para brindarme su apoyo. ¿Pero quién quita esas noches de angustia cuando tocó dormir en una solitaria playa por varios meses? ¿Quién quita cuando el frío me abrazaba y el hambre hacia ruido en mi estómago? Luego de insistir en ayudarme viajo a California con la ilusión de tener una vida buena, y darle a mi hijo la oportunidad de conocer y crecer al lado de su padre. Experiencia de vida fue lo que obtuve allá. Una relación que transcurría como algo ” obligado y cotidiano. Dos personas con distintos sentires y planes. Y dos hijos más en la familia llegaron. Envuelto el tiempo entre desencuentros y desamor. Cubierto solo por conveniencias distintas. Y luego…el retorno a mi país. ¡Qué día más feliz fue ese! Empezar a escribir mi historia con tranquilidad, solo yo y ellos…;solo ellos y yo! Y empezó mi solitario caminar. Mi lucha por hacer de esos nenes lo mejor que pudieran ser. Ahora puedo decir que me siento orgullosa de ellos. Ahora puedo decir que fuerza hermosa y poderosa siempre me acompañó y protegió tantas y tantas veces salvando incluso mi vida. Dándome la oportunidad de vivir y disfrutar la bendición de ser madre ….y padre. Y la poesía…ohhh! La hermosa poesía que nació a raíz de mis propias vivencias. La azul poesía que me permitió también plasmar en letras momentos que me hubiera encantado vivir. La grandiosa magia de las letras que me dejó construir a mi antojo. Ahí me sumergí llenándome de ella, y dibujando imágenes en mentes ajenas. Admito no tener preparación alguna. Confieso que me incomoda ser llamada poeta. (El título me queda grande) Lo he dicho y lo repito: solo soy una enamorada de las letras. Una Soñadora eterna que gusta de pintar momento y situaciones. Alguien que disfruta de traer a mi mundo ojos y corazones que gustan de imaginar. Porque …¿Que es la vida sin sueños? Hermoso es sumergirse en un mar de situaciones hechas a la medida de nuestro anhelar. Ser el hacedor de la historia y poner un feliz final. ” Soñar no cuesta nada” ¡cuántas veces lo escuché! Por eso construyo y dibujo en lienzo de la mente. Y me sumerjo en esas aguas de creatividad y sosiego. También a veces por mi gusto traigo a la memoria tormentas furiosas que me tiraron. ¿Pero que importa? ¿Que importa si gracias a eso puedo decir sobreviví? Si cuento tristezas, alegrías, desamores, ilusiones, esperanzas y

felicidades

. Son matices que tiene la vida.

No solo rosas y suaves existen. También los grises y sombríos nos acechan. Y si llegan…nos dejan experiencia aunque a veces llueva dentro nuestro. ¿Cómo sabremos que es felicidad, si no experimentamos tristeza primero? ¿Cómo sabremos que es la calidez si no hemos tenido frío? Cómo sabremos de dulzuras si no conocemos amargo? La vida enseña, y también entre las rosas nos da espinas. Pero no podemos negar su belleza. con todo y todo Nos han llenado los ojos y el alma esos momentos. Nos han hecho grandes en el interior. No cabe duda que nuestro destino lo escribe mano divina. Mano que sabe cómo, cuando, y porque nos toca lo que nos toca. ¡La gloria sea Dada a él!
Rosa Andrade (Maby)