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DUEÑA DEL CLUB «EL CÓCTEL» REY EN EL RESTAURANT «MONSEIGNEUR» Durante los año


DUEÑA DEL CLUB «EL CÓCTEL»

REY EN EL RESTAURANT «MONSEIGNEUR»
Durante los años 60s, existió una época de oro en el Vedado, hoy casi olvidada, imposible de igualar y mucho menos superar……

Por. Henry Puente.

Conlleva imposible olvidar el significado que tuvieron Bola de Nieve y Teresita Fernández en dos escenarios habaneros, emblemáticos en su momento y al día de hoy casi inexistentes, convertidos en auténtica leyenda histórica musical, el restaurant «Monseigneur» junto al club » El Cóctel», ambos situando en el céntrico barrio del Vedado, separados por solo dos cuadras, el primero en la , el segundo en la

Durante la década del 60 estos geniales intérpretes, desde mucho convertidos en mitos icónicos de la cultura cubana, noche tras noche, una junto a su guitarra y otro acompañado con su piano, se presentaban en estos lugares, allí poco a poco, uno y otro, se transformaron en algo único, obteniendo un triunfo sin precedente, preferidos por la intelectualidad isleña, independiente al público habitual, no existió artista que se respetase, pintores, escritores, directores, cantantes, actores, bailarines etc. Que no pasará o intentará escucharlos, sencillamente, lo que hacían podría catalogarse como genial, asimismo, debido a la demanda, conseguir una plaza con el propósito de presenciar sus actuaciones, se tornó un verdadero privilegio, día a día a lleno total, tanto el restaurant como el club contaba con un apabullante éxito, un fenómeno con la total aceptación de público y crítica.

Muchas de las composiciones que la inmensa Teresita cantaba, constituyeron himnos al amor y a la cubanía, está inolvidable cantautora comenzó con solo cuatro años en la emisora radial santaclareña, su ciudad natal, más tarde, hasta su fallecimiento se trasladó a La Habana, la letra de sus composiciones unida a la creación de su música, pertenecen al grandioso acervo musical cubano, dónde no faltan las musicalizaciones de textos de José Martí o Gabriela Mistral.

Sobre Bola de Nieve todo se ha dicho, fue uno de los músicos más geniales de la isla de Cuba formando parte de los mitos latinoamericanos del siglo XX, no obstante a eso, también triunfó apabullantemente en Europa, Asia y Estados Unidos, quien logró comunicar su arte en forma ingeniosa como un gran showman, en su magistral canto siempre existió una mezcla de melancolía, felicidad y tristeza, para ello se preparaba como un actor, siendo muy exigente y en extremo celoso a la hora de escoger su maravilloso repertorio, considerado un perfeccionista, es valorado como un real portento musical, cantaba en disímiles idiomas, siendo famoso en el mundo entero.

Es poco conocida está historia, pero en verdad fueron el dúo Las Hermanas Martí, Berta y Cuca, quiénes facilitaron las primeras presentaciones en la capital de Teresita Fernández, de tal modo que el 20 de julio de 1965 la sala Arlequín, uno de los sitios pequeños de La Rampa habanera, donde se presentaban muestras del teatro más exigente de aquella época, abrió sus puertas para el debut de la trovadora villaclareña, al decir de la propia Teresita, en aquella ocasión, sentados en primera fila tuvo a dos grandes figuras de la música cubana de todos los tiempos, Sindo Garay y el propio Bola de Nieve, que al verla quedó muy impresionado, meses después, Ignacio Villa (Bola de Nieve) demandó la presencia de Teresita Fernández para compartir junto a él las noches del ya mencionado restaurante Monsigneur, en esa etapa conocido como «Chez Bola», como dato curioso cabe señalar, que a pesar de ser un restaurant de lujo, mientras Bola actuaba se paralizaba el servicio de comida, sin escuchar el más leve sonido que no fuera su voz, solo al terminar la actuación del monstruoso interpreté, se retornaba a la comida.

Sería el propio Bola quién le diría el más hermoso piropo a la trovadora *USTED NO NECESITA MÁS ADORNO QUE LA CANCIÓN* Seguidamente es cuando empezaría a tener Teresita Fernández un espacio propio en La Rampa, en dicho club, de ahí en lo adelante sería un sitio cuyo nombre permanecerá asociado para siempre al suyo, aún después de que ella tomara otros rumbos, al decir de Marta Valdés, allí acudían los jóvenes pues las canciones versaban principalmente sobre la realidad.

Apenas existe material fílmico o sonoro con que se pueda demostrar lo sucedido en esa época, la masiva concurrencia, la demanda por verlos, lo que ocasionaban sus presentaciones, la inmensa novedad que fueron, solo queda la memoria de unos cuantos, junto a pequeños archivos fílmicos de Bola, nada resta de Teresita, que sirva como testigo de la majestuosidad desarrollada dentro del Monseigneur o el club El Cóctel, por estos imprescindibles ingentes, fortuna, patrimonio y orgullo de la nación cubana, aún así, dentro del recuerdo perdura algo que nunca morirá, el prodigio que significan ser
TERESITA FERNÁNDEZ y
BOLA DE NIEVE…..

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