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Alberto Suárez “Manet”, el diseñador estrella de la emblemática tienda El Encant

Alberto Suárez “Manet”, el diseñador estrella de la emblemática tienda El Encanto. 👗👚👘😊

El diseñador de modas Manet pudo palpar algunos de los cuerpos más bellos de su época. María Félix, Lana Turner y la actriz checha Miroslava, que se destacó durante la época de oro del cine mexicano, llevaron sus vestidos de noche. Alberto Suárez “Manet” (Cárdenas, Cuba, 1920) fue el diseñador estrella de El Encanto, la tienda por departamentos de La Habana, epítome de elegancia en la isla antes de 1959.

Fue el alma del Salón Francés, el más exclusivo de la tienda, donde se vestían celebridades de Latinoamérica y estrellas de cine. Allí alternó con Wallis Simpson, Duquesa de Windsor, y fue amigo de Mary Welsh, esposa de Ernest Hemingway.Y fue allí donde también captó la atención del modisto francés Christian Dior, quien lo convirtió en una especie de protégé y lo llevó a París. Esa fue quizás la cima de una carrera que, a su salida de Cuba, continuó en Puerto Rico, donde estableció una boutique con su nombre y vistió a las debutantes y a las señoras de la sociedad sanjuanera.

Manet falleció a los 95 años, en la madrugada del viernes 5 de febrero,2016 en el Hospital Mount Sinai, de Miami Beach.

“Era la persona más divina que he conocido en mi vida. Un gran ser humano”, dijo a el Nuevo Herald su amiga Elsa de Vegas, quien junto su primo, el productor de televisión Armando Dorrego, acompañó a Manet en el hospital.

De Vegas trabajó como patronista de Manet a partir de 1968. Y cuando abrió su propia fábrica de ropa de mujer en Miami, el diseñador se incorpró al negocio en 1982.

“Sus diseños eran únicos. Siempre favorecían a la mujer”, afirmó la amiga, quien reconoce que “como genio al fin, Manet era muy temperamental”.

“A veces discutíamos, pero con mucho amor. Él decía que yo era su hija”, rememoró De Vegas.

Armando Dorrego agregó que “aunque Manet hablaba muy bien inglés y le encantaba el mundo sofisticado de Nueva York, siempre fue un cubano “rellollo” [muy típico].

“Como todo artista vivía su mundo de fantasía. El tenía que transformar la realidad que veía. Por eso era diseñador”, apuntó Dorrego, que aseveró que “muchas de sus antiguas clientas aún conservan los trajes que les diseñó en Cuba y Puerto Rico”.

En una entrevista con el Nuevo Herald, en junio del 2008, Manet recordó el vestido de noche “muy escotado y entallado, con un cinturón en forma de mariposa”, que hizo para María Félix. “Ella era muy elegante, sabía lo que quería”, afirmó en esa ocasión sobre la Doña de México.

“De la época de El Encanto, Manet siempre hablaba de un diseño que le hizo a María Luisa Gómez-Mena y Villa, Condesa de Revilla de Camargo, para uno de los eventos que quedó en su memoria: la fiesta de las piedras preciosas”, comentó Dorrego.

La periodista Gloria Leal, otra amiga de Manet, lo describió como una persona muy “vital, alegre y positiva que le gustaba la playa”.

“Disfrutaba mucho de sus cuentos y su cultura cubana. Se sabía la vida y milagro de la época dorada de Hollywood y la sociedad habanera”, dijo Leal. “Seguía la moda de París, sobre todo a Balenciaga, Dior y la Schiaparelli. Te mostraba la revista L’Officiel, con lo último de la moda en París, como si fuera su Biblia”.

El diseñador nació el 7 de mayo de 1920 en Cárdenas, Cuba. Desde muy joven se trasladó a La Habana, donde vivió al amparo de una tía, en una mansión de Miramar. Estudió arte y diseño en la Academia San Alejandro. Y gracias a los contactos de la tía empezó como dibujante en El Encanto, donde enseguida despuntó como diseñador.

“Era tan bueno que los dueños lo rebautizaron con el nombre artístico de Manet cuando lo pusieron al frente del Salón Francés”, dijo De Vegas.

Como el diseñador se fue de la isla antes del trágico fin de El Encanto, tuvo la suerte de no ver convertida en cenizas y escombros la tienda, que se destruyó en el incendio provocado por la explosión de varias bombas el 13 de abril de 1961.

“Renunció a su posición el 13 de octubre de 1960, el mismo día en que el gobierno intervino las empresas. Enseguida se fue a Nueva York”, dijo Darío Miyares, director de la Asociación de Antiguos Empleados de El Encanto.

“Manet era muy leal a las personas cercanas y un artista en todo el sentido de la palabra”, resaltó Miyares. “Cuando Dior visitó El Encanto, a mediados de la década de 1950, se admiró de lo avanzado que eran su diseños para la época”.

Por: Arturo Arias Polo y Sarah Moreno
Elnuevoherald.com




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