Tropicana, “un paraíso bajo las estrellas” Junto a la línea del ferrocarril Zan

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Tropicana, “un paraíso bajo las estrellas”

Junto a la línea del ferrocarril Zanja-Mariano se encontraba Villa Mina, hermosa posesión suburbana propiedad de Regino Truffin, cónsul de Rusia en Cuba y que contaba con un lujurioso bosque tropical.

Víctor de Correa, un experimentado promotor de espectáculos, llega a Cuba procedente de Panamá, donde operaba un cabaret. Abre el Edén Concert, un night club en la calle Zulueta entre Ánimas y Virtudes, al fondo del hotel Sevilla, y como resultaba pequeño para sus inquietudes promocionales decide buscar otro sitio más amplio y que reuniera ciertos requisitos, como la posibilidad de contar con éreas de juego y crear espectáculos de mayor envergadura.

Villa Mina era el lugar escogido, y su propietaria Mina Pérez Chaumont, viuda de Truffin, muy conocida en la sociedad de la época, decide arrendarle la misma a Víctor de Correa a finales de los años 30. Se arrendó la casa-quinta por cien pesos mensuales, cantidad que en aquella época era de considerar.

Correa tenía la intención de montar bajo las estrellas una especie de restaurante campestre con grandes espectáculos y salas de juego, autorizado entonces en la zona de Marianao.

El 31 de diciembre de 1939 se inaugura el Boite Du Nuit, como inicialmente se llamó, tenía una capacidad aproximada de trescientas personas y una pequeña sala de juego. Contaba con una plataforma con acceso por los laterales y una pista circular de baile. El escenario era escoltado por una palma a cada lado y predominaba la utilización de la caña brava y el aprovechamiento de la flora del lugar, donde se destacaban las palmas, haciéndolo un lugar exótico y sensual.

En los meses siguientes Sergio Orta escucha la canción Tropicana, compuesta por Alfredo Brito a solicitud de Correa y grabada en la casa situada en Calzada del Cerro no. 1269, y decidió utilizarla como tema del inicio de los espectáculos. Brito la llamó de esta manera teniendo en cuenta la vegetación tropical del lugar, unida a gran cantidad de palmas canas. Al unir las dos palabras resultó el nombre de Tropicana, siendo rebautizado el cabaret con esta denominación, definitivamente, el 31 de diciembre de 1940.

Muy poco tiempo estuvo cerrado el Edén Concert. Julio Burger lo reabre con el nombre de Zombie Club, cuya especial atracción era el ya entonces popular Conjunto Casino. El Zombie club se convertiría en uno de los preferidos de los habaneros.

Cuando Las Vegas no era más que una parada en el desierto, el “Tropicana” era ya un “paraíso bajo las estrellas” (nombre de una de sus más famosas salas) y una joya arquitectónica, donde se dejaban ver Ava Gadner, Marlon Brando, Nat King Cole, un joven John Kennedy o miembros de la realeza europea y africana. Max Borges fue el arquitecto responsable de lo que muchos consideran la construcción modernista más importante del Caribe. Un hombre de facciones duras, pero trato muy amable, un tipo que ha hecho fortuna con el juego de la bolita en Ciego de Avila y se trasladó a La Habana, en suma, un tahúr, es el dueño de dos mesas de juego en el Tropicana: una de bacará y una de monte, dos mesas que a la vuelta de unos años se convierten en 20 y por la módica suma de siete mil pesos lo hacen amo y señor del salón de juego. El nombre de este personaje es Martín Fox Zamora, el hombre más feliz con el resurgir del Tropicana, quien después compraría el cabaret completo.

En 1948 Bebo Valdés llegó a Tropicana, contratado como pianista por Armando Romeu, quien, después de haber formado la orquesta había logrado crear un repertorio sólido. Había copiado los arreglos de Count Basie, Duke Ellington, Fletcher Henderson, Tommy Dorsey, Ted Heath, Stan Kenton, Woody Herman y Dizzy Gillespie, además de escribir una serie de arreglos propios. También había tenido a Chico O’Farrill como trompetista en su banda

Muy pronto Tropicana se convirtió en un cabaré completamente diferente a los tradicionales. Su promotor fue Víctor de Correa y Martin Fox fue su renovador, el que gestionó la nueva era del cabaré. Fox contrató en 1952 a Roderico Neyra, Rodney, que empezó trabajando como coreógrafo y que llegaría a ser el creador de los fastuosos espectáculos del lugar.

Cómico, bailarín y maestro de ceremonias Neyra trabajaba como productor de la compañía de Garrido y Piñero, y es conocido por sus llamativos shows para el cabaret Sans Souci y por sus eróticos montajes para la sala de espectáculos Shanghai. Neyra, un cubano de mediana estatura que luce gafas de carey eternamente torcidas, que sonríe todo el tiempo ante el público, pero que en la intimidad se lamenta de las llagas que le ha dejado una virulenta lepra es, sin duda, el hombre indicado para darle vida al sitio y por ello se pone a trabajar bajo un nuevo nombre artístico, Rodney, producto de la fusión de su nombre y su apellido.

Rodney se nutrió del ballet, del circo, del carnaval, de los boleros, del cha cha chá para lograr su creativo espectáculo artístico, cuya fama ha recorrido el mundo. En sus escenarios han actuado incontables estrellas cubanas al igual que otras internacionales. Está matizado por el folclore cubano, por su colorido, variedad de ritmos, la belleza y gracia de sus bailarinas y la calidad de sus artistas. A partir de 1952 Rodney montó unas 75 producciones hasta su muerte por lepra en 1960.

Martín Fox, el hombre que hizo del club una leyenda, defiendió que el “Tropicana” nunca estuvo controlado por la mafia estadounidense, como el resto de los cabarets cubanos. “Es cierto a medias. Los administradores de crédito eran la mafia y ningún casino subsistía sin ellos. No había otra manera de controlar quien tenía dinero. Martín pagaba, además, 5.000 dólares al mes al jefe de la policía en La Habana”.

Era muchísima la influencia que ejercía Cuba musical y culturalmente y todo eso necesitaba del juego y por ende de la mafia para existir.

Decía la revista Show de mayo de 1955, “el primer cabaret de Cuba que descubrió el imán de las grandes producciones y fue Rodney el primero a quien cabe el orgullo de haberlas mostrado con triunfal acogida” . Rodney, cuyo verdadero nombre era Roderico Neyra, fue para la prensa especializada de esta etapa el mayor y mejor pagado coreógrafo y director artístico de Cuba. El “mago Rodney”, como se le conocía, asombraría a quienes visitaban Tropicana con sus deslumbrantes espectáculos, entre los que sobresalen: Omelen Ko, La viuda alegre, Primavera en Roma, Casa de té, Fantasía mexicana, Seis lindas cubanas y muchos más

Tropicana se nutrió del ballet, del circo, del carnaval, de los boleros, del cha cha chá, del mambo, para lograr su creativo espectáculo artístico, cuya fama ha recorrido el mundo. En sus escenarios han actuado incontables estrellas cubanas al igual que otras internacionales. Está matizado por el folclore cubano, por su colorido, variedad de ritmos, la belleza y gracia de sus bailarinas y la calidad de sus artistas.

En 1954, el diseñador francés Pierre Balmain presentó en él la colección Verano. Más recientemente ha estado la diseñadora de modas Junko Koshino, de Japón. En 1992 la Academia Norteamericana de la Industria de Restaurantes le dio el Premio Best of the Five Stars Diamond al mejor cabaret de América. El gran símbolo de Tropicana lo constituye la escultura de una bailarina realizada por la artista cubana Rita Longa en 1950 y en menor medida, es también otro símbolo la Fuente de las Musas, del italiano Aldo Gamba, instalada desde 1952 en la entrada del mítico cabaret.

Entre otros, han actuado allí: Amalia Aguilar, Joséphine Baker, Bola de Nieve, Elena Burke, Cheo Feliciano, Nat King Cole, Libertad Lamarque, Rita Montaner,Senén Suárez, Celia Cruz, Chano pozo, Tongolele, Los Chavales de España Sammy Davis junior, Nat King Cole, Maurice Chevalier, Xavier Cugat, Carmen Miranda, Liberace, Pedro Vargas, Norma Duval, Alejandra Guzmán, Xiomara Alfaro, Fajardo y sus estrellas, Sonia Calero, Bebo Valdés, Armando Romeu, por citar algunos.

El Cabaret Tropicana fue seleccionado entre las veinte locaciones desde donde los consorcios televisivos norteamericanos ABC y CNN transmitieron en directo a todo el mundo la despedida del siglo veinte; también está considerado Monumento Nacional. Se ha dicho que Tropicana es Cuba, su noche y sus palmas, canción y poesía.

Lugares y productos que utilizan el nombre de Tropicana.

Tropicana, una bebida de jugo de naranja producido por Tropicana Products, Inc.

Tropicana, sello discográfico brasileño creado por Roberto Stanganelli en los años ’70 subsidiaria del sello

CBS (Hoy Sony Music)

Tropicana Casino & Resort, un hotel y casino situado en Atlantic City, Nueva Jersey.

Tropicana Resort & Casino, un hotel y casino situado en Las Vegas, Nevada.

Tropicana estéreo, emisora de la ciudad de Bogotá, Colombia, dedicada a transmitir música latina.

Tropicana, calzado de moda para niñas de todas las edades, México.

Tropicana Hotel Puerto Vallarta, México.

Tropicana, la más Bacana, emisora de radio de Bogotá, Colombia.

Tropicana, raza bovina Raza bovina, mezcla de Guersney con Cebú. (Argentina).

…y sería interminable las cosas denominadas con el nombre de Tropicana.

Muchos han buscado asociar este nombre exótico con un conjunto de cosas asociadas o de características de una región tropical.

Pero Tropicana por encima de todo, es el nombre de uno de los cabarés más famosos del mundo.

Datos del libro Regreso a la Habana del 58 del escritor Carlos Bua.