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Quizás la red económica formada por canarios en Cuba se inició en el sector de

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Quizás la red económica formada por canarios en Cuba se inició en el sector de abastecimiento de leche.
En efecto, un grupo de emigrantes, procedentes de la comarca del norte de la Gran Canaria, dueños de pequeños negocios de reparto de leche en La Habana, se unieron para formar una empresa de elaboración de leche pasteurizada y homogeneizada, la “Compañía Lechera de Cuba ” que comenzó su actividad en mayo de 1929.
Su constitución fue, también, una respuesta a la iniciativa del “Primer Congreso Sobre Leche” , celebrado un año antes, del cual surgió la iniciativa de disponer de un Reglamento regular de las condiciones sanitarias de la leche, publicado en la Gaceta Oficial de Cuba el 20 de febrero de 1929.

Este hecho puso de manifiesto la necesidad de constituir una empresa debidamente equipada para hacer frente y llevar a cabo las transformaciones técnicas y sanitarias que exigía el nuevo Reglamento.

Uno de sus impulsores, el canario Antonio Ortega Jiménez, desempeñó un papel clave en esta iniciativa. Originario del término de Valleseco, al norte de Gran Canaria, Antonio Ortega pertenecía a una familia de emigrantes que había hecho fortuna en la isla de Cuba; también invirtieron parte de sus ganancias en adquirir extensas propiedades en su isla de origen o en donativos a la iglesia de su localidad natal Precedido por uno de sus hermanos, Antonio emigró muy joven y con el tiempo emprendió una actividad empresarial que lo llevaría a la cúspide del tratamiento y distribución de leche, sin dejar de lado la producción en haciendas propias. Antonio Ortega Jiménez, tras acumular un capital inicial de 50 000 pesos, fue uno de los iniciadores de la producción y comercio de leche y se convirtió en propietario del “Palacio de la Leche, S. A.”

Asimismo, estableció vínculos con sus paisanos que contrataba para trabajar en La Habana, los cuales tenían alojamiento garantizado en los inmuebles que Antonio poseía. La empresa contaba con un bar propio para servir comidas. Así, se reforzó una cadena migratoria muy intensa entre dichos pueblos y La Habana con el reparto de la leche como actividad fundamental.

La prensa le daba publicidad a su marca donde se daba a conocer la modernidad de sus instalaciones, así como el entonces novedoso tratamiento aplicado a la leche que él había adaptado a la producción y a la pasteurización.

Esta modernidad de la compañía contrastaba con su método de abastecimiento de leche: los trabajadores de la empresa traían el producto desde las vaquerías en burro o, en el mejor de los casos, en coches de caballos.

Pero, realmente, la “Compañía Lechera de Cuba, S. A” .fué una iniciativa de varios socios, la firma se constituyó en diciembre de 1928 como resultado de unir “El Palacio de la Leche, S. A” ., propiedad de Antonio Ortega Jiménez, y la “Compañía Abastecedora de Leche de La Habana, S. A.” , de Pedro Interián Rizo, quienes eran los dos mayores comerciantes de leche de vaca en la capital con otros empresarios menores realizándose esta unificación con la finalidad de conseguir el capital para invertir en la tecnología moderna de la pasteurización y homogenizacion, así como aumentar el mercado abastecedor.

La Lechera instaló en su gran edificio de Concha y Cristina, la mayor y mejor equipada de las plantas pasteurizadoras de leche de América Latina, que abasteció a La Habana de leche de primera calidad por casi 20 años, hasta que fue arrendada en 1947 por la Compañía Operadora de Productos Lácteos SA, pero mantuvo como razón social la “Compañía Lechera de Cuba”.

En 1958 la fábrica daba empleo a 500 trabajadores y producía leche pasteurizada bajo la marca «La Lechera»; leche condensada y evaporada, bajo la marca Diana y helado Hatuey.

A “La Lechera” se debe la introducción en Cuba de dos de los «inventos» que más han calado en el imaginario popular de los habitantes de la Isla: el carrito del helado y los bocaditos de helado.
En 1933, La Lechera registró el carrito del helado y la panetela de helado ante la Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo que fueron dos éxitos inmediatos.

Sus ventas en la década de 1950 superaban los $ 5 millones de pesos anuales y Poseía una flota de más de un centenar de camiones para la distribución del producto.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959, La Lechera como todos ya sabemos fué nacionalizada.




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