<< LA VOZ DEL DIABLO >> Ese fue el nombre con que bautizó Benny Mo

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Ese fue el nombre con que bautizó Benny Moré a Rafael Díaz Contreras cuando en 1957 grababa los coros del tema “Tresero de manigua”de Ramón Cabrera.

Rafael nació en la ciudad de Santa Clara un 14 de febrero de 1936.
Sus primeros pasos en la música fueron con el Sexteto Victoria, que dirigía Salvador León, luego actuó con otros conjuntos en la provincia.

La historia del apodo comenzó así según sus propias palabras:

“Yo andaba por La Habana deambulando con otros músicos de Santa Clara, más o menos jóvenes. La cosa estaba dura. No era fácil encontrar trabajo. Yo me había hecho amigo de Fernando Álvarez. Iba a verlo cantar siempre con la banda del Benny More".

Entonces una noche, al final del show, Fernando me llama para conversar conmigo y me dice que quiere comenzar a trabajar de solista, pero que el Benny le pidió que para irse de la banda tenía que buscar un suplente.

“Cuando Fernando me dice eso yo pienso que me estaba pidiendo que le recomendara a alguien, pero enseguida me espetó: ‘mañana te llevo al ensayo para que el Benny te oiga’. Cantar con el Benny y su orquesta era un sueño. A mí me temblaban los pies cuando iba llegando al ensayo. Pero cuando cogí el micrófono y canté, lo hice como si toda la vida yo hubiera estado cantando con La Banda Gigante".

“Cuando terminé de cantar los números que me pidió, el Benny vino hasta donde yo estaba y me dijo: ‘Compadre, usted tiene una voz del diablo’. A partir de ese día me quedé en la orquesta. Y a partir de ese día soy la voz del Diablo. Ese apodo es un orgullo”.

“Cuando el Benny murió, yo prometí que iba a estar cantando sus canciones hasta el día de mi muerte. Y lo voy a cumplir. Me cuido la voz. Yo voy a morirme cantando. Y cantando una canción del Benny”

En la actualidad este octogenario y carismático cantante suele presentarse en los más disímiles lugares de la geografía villaclareña y siempre va acompañado de fotos, recuerdos de su juventud en los bares y shows de La Habana, junto a las grandes estrellas de la música cubana de entonces. Fotos que él conserva tanto como su voz.

“Todos los años, el día del nacimiento del Benny, voy a Santa Isabel de las Lajas. Allá nos encontramos algunos de los que le conocimos y cantamos con él".
Cantar junto a la tumba del Benny es siempre una gran emoción”.