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LA GRAN BAILARINA DE LA RUSIA ZARISTA EN CUBA POR PRIMERA VEZ.

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LA GRAN BAILARINA DE LA RUSIA ZARISTA EN CUBA POR PRIMERA VEZ…..

Por. Henry Puente.

Como todos sabemos, el ballet es una manifestación artística adorada en Cuba, país que ha engendrado famosas y grandes estrellas mundialmente reconocidas dentro de la difícil disciplina de las puntas, no obstante, mucho antes de que esto sucediera, esté se había alejado de la isla en la segunda mitad del siglo XIX, después del auge que tuvo en los primeros cincuenta años de ese siglo, salvo algunas esporádicas manifestaciones en conexión con las compañías de ópera que nos visitaban cada año y que lograron relegar este género a un segundo plano.
Los jóvenes de principios del siglo XX, no estaban familiarizados con el ballet, precisamente este fue el escenario que se encontró Pávlova, al volver sus ojos a América ante la imposibilidad de seguir presentándose en una Europa envuelta en la caótica Primera Guerra Mundial.
A mediados del mes de febrero de 1915, la prensa habanera comenzó a hacerse eco de la próxima visita de Anna Pávlova a la capital habanera, por supuesto, no vino sola, le acompañaban bailarines, maestros ensayadores, personal técnico formado por ingenieros, electricistas, tramoyistas y una orquesta compuesta de treinta músicos. Su partenaire era el primer bailarín Alexander Emilianovich Volinin (1882 – 1955). El debut de la compañía de Pávlova tuvo lugar la noche del sábado 13 de marzo, en el Teatro Payret. El programa comprendía los ballets “Amarilla” y “La noche de Walpurgis”
y un “divertissement”, constituído por nueve números entre los que hay que destacar
la famosa “Muerte del Cisne”, genial creación de Pávlova; el pas de deux “Coquetería”, con
música de Bizet, interpretado por la Plaskovietzka y Oubrainski, y la “Bacanal de Otoño”,por Pávlova y Volinin. Esta estancia de Pavlova contó con 12 funciones nocturnas y 2 diurnas, con la presentación de 7 obras distintas (solos, pas de deux, pas de trois, números de conjunto, etc.)
¿Qué opinó Pavlova de Cuba y del público que encontró en La Habana?
En el periódico “El Día”, del lunes 15, se publicó una entrevista con Pávlova, en que la bailarina expresó opiniones muy interesantes:
“—¿Qué concepto tiene usted formado del baile, ese noble arte hoy en pleno renacimiento?
—La danza —dice con vehemencia Pávlova, que es locuaz en grado sumo— está considerada en Rusia, tanto como los otros aspectos del arte teatral: la Opera y la Tragedia. En aquellos espectáculos se invierte tanto dinero, o más, que en estos últimos. Bajo la supervisión imperial se enseñan, en una gran academia, toda clase de bellas artes, con especialidad la que amo yo. A los ocho años se da el ingreso a los alumnos, sin exigirles pago alguno, dando por terminada su carrera a los treinta y dos años, edad a la cual el estado les concede una pensión vitalicia…”
—Y de Cuba … ¿qué piensa mademoiselle?
—Desde que bailo en las grandes capitales, he deseado conocer este país, de cuyo clima, sin conocerlo por experiencia, estaba enamorada. Agradezco la buena acogida del público de La Habana, tanto más cuanto que para juzgarme, no había aquí punto de comparación.
Esto demuestra que se ha emocionado sinceramente con mi arte, además, se me ha aplaudido precisamente en los números favoritos de los grandes públicos de Europa”
Esta declaración de Pávlova tiene un gran valor para analizar la sensibilidad y el gusto del pueblo cubano de los años diez, evidenciando el intuitivo sentido de apreciación que tenía
para un arte casi desconocido para él. La Pávlova era, sin discusión, una gran bailarina,
y el público habanero supo aquilatar su arte y aplaudirlo.
De ese fantástico modo, concluyó “La primera temporada de Pávlova en Cuba”……