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LA CASA DE BENEFICENCIA La Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana fué

LA CASA DE BENEFICENCIA

La Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana fué durante 270 años el depósito de los niños no deseados de La Habana. La Casa de la Caridad comenzó durante una época en que Cuba experimentaba pobreza extrema, desempleo y corrupción en el gobierno. Los líderes corruptos saquearon el tesoro público y se prestó poca atención a la asistencia social, la salud, la educación o la protección de los pobres: "los desamparados".

Este lugar surgió como producto de transiciones entre "La Casa Cuna" y finalmente "La Casa de Beneficencia". No fué sino hasta 1794 durante el gobierno de Luis de las Casas, que la Beneficencia llegó a su ubicación final en el Barrio San Lázaro, (esquina San Lázaro y Belascoaín)

Por iniciativa de la Condesa de Jaruco, los Marqueses de Cárdenas de Monte Hermoso, el Marqués de Casa Peñalver y el Obispo de las provincias de Luisiana y Florida fundaron la "Real Casa de Beneficencia". Solo aceptaban mujeres, instalándose en una sala de caballería ubicada frente a la ensenada de San Lázaro, que era un área conocida como el Jardín Betancourt que el Obispo de Peñalver dio para este propósito.

Unos 36 mil pesos, se le ofrecieron al gobernador para que gestionara la aprobación real y le dieran la tierra frente a la Caleta de San Lázaro con vistas al mar y las aguas corrientes.

Antonia María Menocal, una dama de La Habana, dejó en el momento de su muerte en 1830 un gran legado para invertir en obras de caridad. El albacea lo asignó a la creación de una Casa de Maternidad y a la preservación y educación de niños de hasta seis años.

Marcial Dupierris en 1857 escribió:
La Real Casa de Beneficencia, que se encuentra en el barrio de San Lázaro, es un gran edificio cerca en la calle Belascoaín, y se extiende hasta frente a la casa de salud de San Leopoldo, los niños que se encuentran alli, serán educados y apoyados hasta la edad en que les permitirá ser aplicados a cualquier tipo de trabajo.

La Casa de Maternidad se agregó a la Beneficiencia por iniciativa del Gobernador español Manuel Gutiérrez de la Concha, quien administró la isla desde 1850 hasta 1852.
En 1914, el Estado asumió la institución que continuó sobreviviendo con las limosnas y el servicio de las Hijas de la Caridad de Cuba.

Los niños que no tenían apellido recibieron el apellido Valdés al ingresar a la organización benéfica. El nombre deriva del obispo Fray Gerónimo de Nosti y Valdés, sucesor de Diego Evelino Hurtado de Compostela. El obispo Fray Gerónimo de Nosti y Valdés está enterrado en la Iglesia del Espíritu Santo, en La Habana Vieja.

Las madres que abandonaron a sus hijos por razones económicas o por la vergüenza de ser una madre soltera, podrían entregarlos sin mostrar su rostro o revelar su identidad.

Ciro Bianchi Ross escribió:
"Para eso, en la fachada lateral del edificio que da a la carretera de Belascoaín, se coloca al bebé en la ventanilla, el depósito se vuelve al toque de una campana, y al otro lado el niño abandonado es recibido por
una monja de las Hermanas de la Caridad, quienes sirven en la Casa de Beneficencia".





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