El origen de “El Cerro tiene la llave” se remonta a la época de la creación de

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El origen de “El Cerro tiene la llave” se remonta a la época de la creación de los primeros acueductos en La Habana.

Los cuales perseguían el interés de hacer llegar el agua a todas las zonas pobladas de la ciudad.
Durante los primeros años de la colonia, las viviendas, plazas e instituciones públicas de La Habana, que en aquellos momentos se restringía a las zonas circundantes al puerto, recibían este vital componente por medio de la gravedad.
Sin embargo, cuando comenzó a aumentar la población, y la ciudad empezó a expandirse en todas direcciones, el país se vio en la necesidad de crear un sistema de conductos que diera abasto a los nuevos poblados.
El primer acueducto construido por los españoles en América, que fue denominado como Zanja Real, comenzó su funcionamiento en 1592, y sus canales atravesaban el Cerro.
Posteriormente se creó el Acueducto de Fernando VII, puesto en marcha en 1835. Sin embargo, aun cuando ambos funcionaban, la cantidad de agua que canalizaban no daba abasto para toda la población, que iba en línea ascendente.

El Acueducto de Albear, que es utilizado en la actualidad, sentó sus bases en Palatino, El Cerro, en el año 1893.

Es el encargado de hacer llegar el agua proveniente de las reservas de Vento, y distribuirla por toda la ciudad.
Está considerado como la obra cubana más importante del siglo XIX, además de constituir una de las 7 maravillas de la ingeniería civil cubana.
Si alguna vez dejase de funcionar, gran parte de La Habana quedaría sin acceso a este vital recurso.
Por ello, esta frase, que durante años ha sido empleada con carácter popular, no es solo una de esas expresiones que se repiten y cuyas palabras no tienen bases sólidas, pues, tanto en el acervo cultural como en la ingeniería hidráulica.

“El Cerro tiene la llave”.