AROMA DE RECUERDOS – Rosa Maria Andrade Velasco

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AROMA DE RECUERDOS.
Siendo solo una pequeña de 4 abriles… en noches de lluvia o en noches tranquilas, era costumbre en casa tomar café todos en familia. Mi casa…(su casa) era pequeña y construida con madera y lámina de cartón.
El piso era de tierra firme que mi madre regaba cada día y aplanaba para dejar una superficie segura; sin baches que provocarán una caída a mis hnos y a mí.
Recuerdo que nos alumbrábamos con recipientes de petróleo que llamábamos “cachimbas” mismas que mi padre había hecho con sus propias manos.
Todos los días al caer la noche y mientras mi padre nos contaba cuentos y anécdotas varias…nos sentábamos en el patio de la casa al rededor suyo mientras poníamos atención a sus relatos.
Recuerdo que llamaba mi atención el delicioso aroma de café que salía de la cocina donde mi madre atizaba el fogón y lo preparaba.
Ella nos llamaba a cenar, y nosotros acudíamos para seguir nuestra charla y relatos, juntos en la mesa.
¡Que recuerdos tan bellos llenan mi mente de esa época! De esa infancia que hoy es tesoro para mí.
Mis 5 hermanos y yo disfrutando del amor de mis padres y sus cuidados. Cada noche era una aventura vívida en labios de mi padre…y bajo la mirada amorosa de mamá.
Recuerdo como se iban mis ojos de niña entre las volutas de humo del café caliente, mientras sonreía sintiéndome la más feliz del mundo.
Era una unión hermosa a la que la pobreza y sencillez de esos años no opacaba….antes bien, ¡creo que la reforzaba!
!Esas tardes de lluvia jugando con mis hermanos y saltando en sendos charcos! Esa emoción cuando en el pueblo granizaba, y nosotros solíamos llenar los vasitos de bolitas de hielo caídos del cielo. Recuerdo que llegábamos a casa con los labios amoratados y temblando de frío….pero felices y emocionados.
¡Que delicioso nos sabía ese café de olla preparado en el fogón, con gorditas echas a mano con sabor a amor!
Ese abrazo de mamá después de ponernos nuestra ropa seca y calientita, aún puedo sentirlo.
¡Aún recuerdo su aroma materno en ese abrazo que me hacía volar de contento! Ella nos mandaba a dar las buenas noches a mi padre, que fumando veía la lluvia a través de la ventana. Era de siempre llegar y decirle __!buenas noches papá!_ y con un beso en la frente como fuimos Enseñados…nos despedíamos para ir a dormir. !que bello era dormir arrullados por el ruido de las gotas en el tejado, y esa sinfonía de grillos cantando en el arroyo. Ese arroyo que pasaba justo al lado de nuestra casa (su casa) indudablemente teníamos una noche hermosa cada vez.
¿Me entienden ahora porque el aroma del café me encanta?
¿Me entienden porque su sabor me pinta la vida?.
Porque cada que disfruto de él trae consigo ese lienzo bonito que dibujo mi infancia inolvidable.
Parece increíble que un olor, y un sabor abran ese baúl de inolvidables recuerdos.
Aún me parece ver a mi viejito sentado en su silla tocando la guitarra…mientras la luz de la cachimba ilumina su cara.
Aún me parece oír la voz de mis hermanos, cantando una canción mientras papá tocaba los acordes en la guitarra.
Hace tres años el partió de esta tierra… Pero nos dejó bellisimos recuerdos de su presencia en nuestra existencia.
Él hizo lo que debía hacer…y fuimos privilegiados al tenerle.
Es un cúmulo de bellos recuerdos los que despierta el sabor y olor de un café.
Hay momentos que quedan grabados con tinta indeleble en el baúl de la mente.
Sentimientos pintados hermosos con color amor nos habitan.
Esas chispas felices siempre siempre salen a relucir.
¡Nos pintan sonrisa en el alma y nos acarician bonito el corazón!.
Rosa Andrade.
(Una disculpa por extenderme tanto)