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Ahora les quiero brindar un poquito de la historia de mi amada institución en su

Ahora les quiero brindar un poquito de la historia de mi amada institución en su llegada a Cuba.
SURGIMIENTO DE LA MASONERÍA EN CUBA

La masonería se introdujo por primera vez en Cuba cuando Gran Bretaña se apoderó de esta isla en 1762. Durante el tiempo de ocupación por los británicos funcionó la logia militar nº 218, que según el registro irlandés, estaba constituida en el regimiento número 48 de tropas irlandesas que había participado en el sitio de La Habana y permaneció en Cuba hasta la evacuación inglesa el 6 de julio de 1763.

La Gran Logia de Francia fundó a finales del siglo XVIII cerca de cuarenta logias en las islas de Santo Domingo, Martinica, Guadalupe, Santa Lucía y María Galante, así como en la Guayana francesa. Casi la mitad de estas logias se instalaron en la parte francesa de la isla de Santo Domingo, en lo que hoy en dia es Haití, bajo la obediencia del Gran Oriente de Francia y de la Gran Logia de Francia. La presencia de colonos franceses en Pennsylvania favoreció también la creación de logias en Santo Domingo, e incluso la fundación, en 1802, por parte de la Gran Logia de Pennsylvania de una Gran Logia Provincial de Santo Domingo, bajo sus auspicios. Gran Logia que al poco extendió también su jurisdicción a Cuba.

A raíz de la revolución de Haití de 1793 muchos de los integrantes de las logias allí establecidas, compuestas exclusivamente por masones de raza blanca8 tuvieron que huir y buscaron refugio en la isla española de Cuba donde fundaron, al menos, cuatro logias: dos en Santiago: Persévérance y Concorde, y dos en La Habana: Amitié y Benéfique Concorde.

A raíz de la invasión de España por las tropas de Napoleón Bonaparte, el espíritu de rechazo y agresividad contra los franceses se trasladó también a Cuba, y algunos masones franceses allí refugiados tuvieron que recurrir nuevamente a la emigración. En esta ocasión fueron Nueva Orleans y Philadelphia las ciudades que acogieron a estos masones, especialmente a los que trabajaban en Santiago.

Sin embargo las dos logias de La Habana continuaron funcionando y dependiendo de la Gran Logia de Francia, si bien tradujeron sus títulos distintivos al español: Amistad y Benéfica Corcordia.

La Gran Logia de Pennsylvania, a iniciativa de los franceses procedentes de Cuba, acabó fundando en La Habana en diciembre de 1804 la logia Le Temple des Vertus Théologales, la primera de las siete logias que en años sucesivos fundarían en Cuba. Por su parte la Gran Logia de Carolina del Sur fundó tres logias y otras tres la Gran Logia de Louisiana.

Y en 1805 se constituyó en Santiago la Réunion des Coeurs, procedente de Haití. En marzo de 1818 dos logias de Pennsylvania y una de Carolina del Sur se reunieron en asamblea general y proclamaron la fundación de la Gran Logia Española de Francmasones Aceptados del Rito Antiguo de York, en cuanto Cámara Simbólica libre y soberana, siendo ésta la primera Gran Logia constituida en Cuba.

Fue reconocida por la Gran Logia de Carolina del Sur el 30 de marzo de 1821. El mismo año comenzaron en Cuba los conflictos entre los ritos de York y los Escoceses. El coronel Luis de Cluet d'Obernay, un plantador de Louisiana, llegó a Cuba y creó un "irregular" Supremo Consejo el 2 de abril de 1818.

Las tres logias fundadas en Cuba desde la Gran Logia de Louisiana se colocaron inmediatamente bajo este Supremo Consejo, que un año más tarde, el 7 de abril de 1819, se ponía bajo el control del Grande Oriente de Francia.

Así empezó en la masonería cubana un auténtico baile de fusiones y separaciones, originando toda una serie de conflictos que durarían varias décadas. El embrollo se hizo mayor cuando el Gran Oriente de Francia, que todavía instalaba el 7 de junio de 1822 en La Habana la logia Constante Sophie, y en Santiago l'Humanité, cedió su autoridad en Cuba a una supuesta Sexta Sección del Gran Oriente Nacional de España, bajo cuyo signo se fueron estableciendo en la isla algunas logias, si bien parece ser que finalmente las logias cubanas acordaron negar su obediencia a dicho Cuerpo,Según Aurelio Almeida porque "tenían datos positivos de la falta de unidad en la masonería de la Península", fundando el 7 de septiembre de 1822 un Gran Oriente Territorial Español-Americano para la isla de Cuba, con entera independencia de la masonería metropolitana.

Este Gran Oriente escocés apenas unas semanas más tarde, el 11 de octubre de 1822, se fusionaba con la Gran Logia de York, aceptando de ésta el título, la organización y las leyes, adoptando el nombre de Gran Logia Española del Rito de York en la isla de Cuba. Dicha Gran Logia apenas pudo tener un año de vida, pues en 1823, por disposiciones del Gobierno de Fernando VII se concluyó la tolerancia hasta entonces concedida a la Orden y se empezaron a perseguir los masones.

En consecuencia, bajo el mando del Gobernador, general Francisco Dionisio Vives, tuvieron que disolverse muchas logias a raíz de los decretos de Fernando VII reimplantando el absolutismo -después de la breve experiencia del Trienio Liberal (1820-23)- y prohibiendo la masonería y demás sociedades secretas. De esta forma la masonería desparecerá prácticamente de Cuba hasta 1859 en cuanto institución organizada, si bien hay noticias de la existencia de alguna logia, como La Parfaite Union, en 1830-31, dependiente del Grande Oriente de Francia, y unos años después, en 1857-58, la logia Renaissance.

Así llegamos al año 1859 que es una fecha clave para la historia de la masonería cubana, que se adelanta en diez años a la masonería metropolitana. Ya que en España, hasta la revolución de septiembre de 1868 no pudo existir la masonería en cuanto institución legal y de forma orgánica, a pesar de que se constate antes la existencia de algunas logias dependientes del extranjero.

El 25 de marzo de 1859 el Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur de los Estados Unidos (Charleston) dio facultades a Andrés Cassard para establecer en Santiago de Cuba un Supremo Consejo del Grado 33. Previamente Cassard había fundado en Nueva York la logia Fraternidad nº 387, una logia de habla española, dependiente de la Gran Logia del Estado de Nueva York.

El 17 de noviembre de 1859 fue constituida en Santiago de Cuba, bajo los auspicios de la Gran Logia de Carolina del Sur, la logia San Andrés, formada con miembros de las logias Fraternidad y Prudencia que habían sobrevivido a la crisis política más en el papel que en la realidad. Poco después, el 5 de diciembre, estas tres logias constituyeron la Gran Logia Soberana de Colón que anunció la soberanía de todas las logias que en adelante fueran constituyéndose en Cuba y las Antillas. Unas semanas después se constituyó el Supremo Consejo que adoptó el nombre de Colón, el mismo nombre que la Gran Logia fundada anteriormente.

Finalmente la Gran Logia entró a formar parte del Supremo Consejo y ambos organismos formaron lo que se conoció como Gran Oriente de Colón, y así configuraron unidos -la Gran Logia y el Supremo Consejo- hasta el 17 de septiembre de 1867. En 1860 algunos miembros de la logia Fraternidad nº 387, de Nueva York y de la Amor Fraternal nº 4, de Louisiana, decidieron constituir una nueva logia aplicada a la Gran Logia de Louisiana. Fue entonces cuando se enteraron de la existencia del Gran Oriente de Colón, formado el año anterior, y optaron por aplicar a dicho Gran Oriente la nueva logia cubana. A partir de este momento otras logias fueron incrementando el cuadro del Gran Oriente, llegando a 33 en 1868.

En una segunda fase, y especialmente a partir de 1869 que es la fecha en la que la masonería española -al abrigo de las libertades recogidas en la Constitución de ese año- empieza a desarrollarse y organizarse, las diversas obediencias españolas implantaron numerosas logias en Cuba y Puerto Rico, las dos únicas colonias que, junto a Filipinas, seguían en poder de España.

Solamente en Cuba, entre 1874 y 1898 se constituyeron no menos de doscientas logias dependientes de las diversas masonerías que por esos años coexistieron en España.

Así el Grande Oriente de España llegó a tener en Cuba 87 logias entre 1879 y 1886, es decir en tan solo siete años.

El Gran Oriente de España, de Pérez, una escisión del anterior, tuvo al menos 18 logias, si bien 14 de estas procedían del anterior Grande Oriente de España.

El Grande Oriente Nacional de España alcanzó 41 logias en los diez y siete años que median entre 1874 y 1891.

El Gran Oriente Nacional, de Ros, una escisión del anterior, llevó a Cuba cinco logias.

El Gran Oriente Español fundado en 1889 suspició en Cuba 42 logias en apenas siete años, entre 1889 y 1896.

La Gran Logia Simbólica Española, del rito de Memphis y Mizraim, también situó 17 logias más o menos en las mismas fechas.

La implantación, desde la metrópoli, de doscientas logias en un período que oscila entre 1874 y 1896 -es decir en apenas 22 años- es bastante elocuente, sobre todo si tenemos en cuenta que, por ejemplo, en 1880, los dos grupos masónicos autóctonos más importantes en Cuba: la Gran Logia Unida de Colón e Isla de Cuba y la Gran Logia Simbólica de Colón tenían según el Anuario de ese año, 56 logias y 21 logias respectivamente.

Referencias:

Charles A., "Freemasonry in Cuba", en The Transaction of the American Lodge of Research I, n. 3 (30 enero-diciembre 1933): 203

Aurelio Almeida, "Orígenes de la Masonería Simbólica de Cuba", en La Verdad (La Habana) I, n. 24 (20 noviembre 1885): 2. Periódico masónico quincenal redactado por masones de la Gran Logia de Colón e Isla de Cuba. L. Frau y R Arus L. Almeida, Diccionario Enciclopédico de la Masonería (México: Ed. Valle de México, 1975), vol. I, 319

Biblioteca Nacional París, Cabinet des Manuscrits, Fond FM2 542

Ferrer, "La masonería en 1820", en Masonería española contemporánea (Madrid: Siglo XXI de España ed., 1980), vol. I, 140ss; e Influencia de Aurelio Almeida en la Masonería de la isla de Cuba

Ferrer, "Fernando VII y la masonería" , Masonería española contemporánea, vol. I, 152.

Eduardo Torres Cuevas, Historia de la masonería cubana (La Habana: Imagen Contemporánea, 2004)

Ferrer, "Implantación de logias y distribución geográfico-histórica de la masonería española", en La Masonería en la España del siglo XIX (Valladolid: Junta de Castilla y León, 1987), vol. I, 57-216

Ferrer, "Apuntes históricos de la masonería cubanoespañola del siglo XIX", en Masonería esp
añola y América (Badajoz: Diputación Provincial, 1999)


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