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Por. Henry Puente.

La creación artística, ya sea una melodía sinfónica, canción, obra cinematográfica, pictórica o teatral, danza o ballet u otras muchas, resulta una forma de comunicación y lenguaje de los seres humanos con la difícil proeza de trasmitir un mensaje, en ocasiones, conlleva fácil entender el objetivo, en otras no se cumple el propósito, inclusive, se mal interpreta.
Existen muchas clases y formas de expresión, y la expresión artística es de alguna forma una respuesta a la necesidad de comunicar o expresar una idea o concepto por parte del artista, algo que estos individuos quieren compartir con el resto del mundo, más allá de la respuesta, reinterpretación, repercusión que tenga o hagan los múltiples receptores de cualquier forma de expresión artística.
Mucha gente cree que la expresión artística se circunscribe solo a las artes plásticas, pero el arte no se resume a eso solamente, sino a todo aquello que sirva para representar un concepto, un estilo, un personaje de la ficción, una visión particular, en todos los casos con un trasfondo de poder decir algo a través del medio artístico.
Pueden ser muchas y distintas, las formas en las que se concibe y se describe el arte y las creaciones artísticas en la sociedad, así tenemos la visión que lo plantea como una forma de lenguaje, como un acto de comunicación del ser humano. Otro punto de vista propone la obra de arte como un objeto creado con la única intención de generar efectos estéticos, vinculados con lo bello y lo placentero, y una tercera forma que lo concibe como un acto significante, que además de comunicar, transmite emociones valiéndose de la imagen, la música, la palabra etc. Pero al tratar de explicar de dónde surgen las inspiraciones, la creatividad, o hablar sobre la influencia de las vivencias y la personalidad de un individuo en la expresión artística, puesto que cada creación artística es particular, única y diferente de lo demás, aun así, planteen o representen lo mismo, dejaría de algún modo sin efecto el segundo concepto, ese que reconoce al arte solo con fines estéticos, pues aunque tenga algún tipo de recepción del público en este sentido, es innegable que la inspiración, la imaginación y lo que el artista pone de sí en la obra, no son ni arbitrarios ni sin sentido o razón.
La capacidad de gestar a partir de símbolos, el echar a volar la imaginación, el crear y recrear espacios de fábula y a la vez sentirse dueño de tanta creación, le permite al hombre desenterrar y hacer germinar la riqueza interior tan profunda, como solamente lo puede hacer aquel que se aventura a adentrarse en el mágico mundo de lo imaginario.
En el juego de la creación artística es importante considerar este enfoque teórico que brinda la comprensión que se tiene sobre los factores que pueden influir en lograr ser un auténtico profesional, en la interpretación de ellas existen las proyecciones del mundo interno del creador de la obra, percatarse de que el arte siempre refleja nuestros deseos y nos brindará la posibilidad para compartirlo con muchos otros, por supuesto, entendiendo entonces las personalidades individuales, las vivencias, el inconciente y la relación con el impulso hacia la expresión artística como medio de comunicación. Todas las profesiones entran dentro de estos conceptos; actores, bailarines, escenógrafos, pintores, escritores, cantantes, todos encontraron algo en su interior, que los motivó a elegir su profesión y luego, que los motiva día a día, trabajo a trabajo a seguir construyendo sus obras –en el área que fuese- con una marca personal, fruto de todo lo que antes fue mencionado.
De por sí, todo individuo que ha desarrollado una actividad artística, sea cual sea, en algún momento de su vida, y al nivel que sea, ha podido experimentar como aquello sobre lo que estaba trabajando, y creando, iba tomando por sí mismo un desarrollo inesperado y poco previsto al comienzo de la acción. En el acto de crear, es tan importante la labor de la parte conciente que posiblemente haga que esa creación sea viable, es decir, se ocupa de la parte más concreta la emotividad de la obra, no obstante, la mayoría de las veces, el creador ni siquiera es consciente de que le ocurre cuando se halla en el escenario.
La gran Alicia Alonso atribuyó a sus primeros recuerdos la influencia de su profesión (“Me llevaron a ver un ballet, fue El lago de los cisnes y me fascinó, dije quiero estudiar eso”) para expresar más tarde – Mi vida no es sacrificada yo me levantaba para hacer lo que me gustaba- no me importaba ni me interesaba nada más que no fuese poder bailar. En esté caso, su expresión artística, su maravilloso baile, es motivado por un aspecto conciente, que le dio el estudio y la técnica, el incansable trabajo desde su niñez para lograr ser la bailarina reconocida que fue universalmente.
La sensibilidad y sencillez son características indispensables que construyen una enorme parte del artista, las sensaciones que le produce la música, el amor y la devoción por su oficio.
En el caso de los actores, seguramente, está fascinación por la multiplicidad de personalidades, de poder ser muchas personas a la vez es el gran motivador para encarar su carrera, conduciendo al enamoramiento por la magia escénica.
Desde mi punto de vista, Estos son los aspectos más enriquecedores del arte, puesto que si no fuese así, todos los actores interpretarían un papel de la misma forma, todos los arquitectos harían las mismas construcciones, todos los músicos cantarían los mismos temas, por tanto, la inclusión de los aspectos individuales del artista en su obra, como ser humano único, hacen a la heterogeneidad del arte….